miércoles, 28 de junio de 2017

No me preocupa un ciberataque

Los gobiernos de Alemania, Francia y Noruega y ahora el parlamento británico han sido objeto de tales ataques. Rusia está entre los sospechosos, signifique lo que signifique ese "rusia". Lo que pueda haber sido la relación de Trump (o su entorno, incluido el silencio de su antecesor) con Putin (o su entorno) todavía está por ver. Pero que las elecciones estadounidenses son fácilmente pirateables no es una novedad. Ya hace años que se temía que los ordenadores mismos fueran la fuente de discretos pucherazos en los Estados Unidos, sobre todo viendo los casos en los que los votos no dejaban huella en papel de modo que la única fuente de información era lo que sumaba la máquina mediante un algoritmo que no se publicaba.
A eso se ha añadido el ciberataque de ayer ("ransomwareNotPetya), esta vez contra empresas e instituciones de un cierto poder, llegando hasta la sorpresa de que en mi farmacia habitual el ordenador no funcionaba, tal vez porque la central del gobierno autónomo de Valencia estaba dañada.
Si esto es así para gente que tiene mucho poder o bastante poder, ¿cómo me voy a preocupar por lo que le pueda pasar a un mindundi como yo, vulnerable entre los vulnerables? Ya puedo poner cortafuegos, muros, vallas, defensas, anti-troyanos, anti-virus y demás productos a la venta o que van unidos a productos venales  o negociables como para que me sienta más protegido que los que mandan. Inútil.

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