viernes, 2 de junio de 2017

Cambio climático: cherchez l'argent

Los acuerdos de París ya eran suficientemente papel mojado como para preocuparse de lo que haya podido decir el presidente Trump al respecto y de cómo los buenos chicos de la Unión Europea y la China han reaccionado. Y de cómo han reaccionado algunas empresas petroleras como la Exxon, que dicen preferirían seguir bajo el citado acuerdo. Y de lo que siguen diciendo algunos expertos. Y de cómo se ha gestionado el negacionismo.
Para los que sean aficionados a la farragosa literatura judicial, aquí puede leerse el texto del fiscal general del estado de Massachusetts sobre la Exxon. O el de Nueva York. Porque es por ahí por donde se pueden encontrar enfoques sugestivos, amén de la relación del secretario de Estado, Red Tillerson, con dicha empresa, pero que no le ha impedido intentar que Trump mantuviera a su país dentro del Acuerdo. Si fuera por política, los republicanos tienden a ser más negacionistas que los demócratas, según Gallup.
A lo que parece (y está por demostrar y a eso van los fiscales), los técnicos de la Exxon tenían datos que hacían pensar que eso del cambio climático iba en serio (nada que ver con la boutade de Trump diciendo que era un truco de los chinos contra la economía estadounidense -basada en el carbón y el petróleo, supongo-). Pero no solo la empresa ocultó los datos, sino que fue uno de los adalides del negacionismo. Están y estaban en su derecho, pero lo que se les echa en cara es que ocultaran esa información ¡a sus accionistas!. Ahora se les pide judicialmente que muestren aquellos documentos. 
La cosa no acaba ahí. Un 62 por ciento de los accionistas de Exxon ha exigido que la empresa explique qué va a hacer, diga lo que diga Trump, para afrontar el cambio económico que supone tener que adaptar sus decisiones empresariales a un entorno en el que intenta evitarse (carbón y petróleo de por medio) los fatídicos 2ºC de incremento en la temperatura media del Planeta. Igual les conviene vender las acciones y llevar ese dinero a puertos más seguros o pueden estar tranquilos ya que la empresa va a adaptarse a las nuevas circunstancias y encontrar negocio en nuevos campos... como la adaptación al cambio climático e incluso la lucha contra tal eventualidad.
Lo cuento porque hace ver que la cuestión no es solo del Planeta, sino del precio de las acciones y de la competitividad de productos "respetuosos con el medio-ambiente" y productos basados en el "todo vale". Demasiado dinero de por medio como para creer que es una cuestión de fe (creer en lo que no se ve) o incluso de esperanza matemática (probabilidad del evento multiplicada por los males o bienes que acarrearía, que sería el cálculo de la OTAN). Una vez más, cherchez l'argent y no solo a escala local: véase en Newsweek  cómo reaccionaron las bolsas asiáticas al anuncio de Trump y los problemas de algunas empresas estadounidenses al respecto. 
Por cierto, falta una explicación para el aporte dinerario que hizo la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) al acto inaugural de la presidencia de Donald Trump, los famosos 500.000 $ donados por parte de su filial Citgo y falta otra para el hecho de que Goldman Sachs comprara bonos venezolanos evitando así la bancarrota del gobierno de Maduro. La retórica sobre el "imperio" se deja para otra ocasión. Como con el cambio climático, cherchez l'argent.

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