viernes, 23 de junio de 2017

Irán en las noticias (y España también)

1. Hay problemas políticos internos, sobre todo cuando se constata, también allí, la existencia de un "estado profundo".
2. Sus relaciones con los vecinos con complicadas. De hecho, los gobiernos de países de Oriente Medio están dispuestos a revisar su posición frente a Qatar si estos cierran Al Yazira ¡y cambian su postura frente a Irán! Algo habrá tenido que ver el Departamento de Estado.
3. El conflicto USA-Irán parece seguir planeando por encima de todo ello y el apoyo USA a la democrática Arabia Saudita puede acelerarlo.
Creo que es un buen ejemplo de cómo es inevitable abordar estos temas desde las TRES perspectivas, desde lo local a lo mundial. Así termina un artículo en The Economist
Certainly Spain deserves much credit for the reforms it has undertaken, and its outlook is much sunnier. But if the global economy becomes less favourable, Spaniards may come to lament that Mr Rajoy did not tackle more of the country’s problems when he had the chance.
Es obvio que le falta el punto 2: la Unión Europea.

jueves, 22 de junio de 2017

Remesas de inmigrantes

Un mapa a estudiar con detalle (si no se ve bien, ir al original):
No da los datos de emigrantes desde países enriquecidos. Pero sin tener en cuenta por ejemplo los casi veinte millones de emigrantes dentro de la Unión Europea, las remesas alcanzaron los 400 millardos de dólares en 2016. Ah, y el 85 por ciento de su renta permanece en el país de acogida.
Para el caso de América Latina obsérvese (página 24) y comparando 2007 y 2016, el aumento de las remesas que llegan a Haití, Nicaragua, Guatemala, Paraguay y República Dominicana y la reducción en el caso de Venezuela, Argentina, Ecuador y Brasil. Chile y Uruguay no aparecen en la lista.
No hay nada eterno: las remesas desde países productores de petróleo de Oriente Medio han caído, creando problemas en países que las recibían, como la India.

miércoles, 21 de junio de 2017

Democracia con problemas

Antes de especular, veamos algunos datos. Por ejemplo, los que proporciona el “barómetro de la confianza” que publica la empresa Edelman a partir de encuestas en 28 países. Se ha preguntado la confianza que merecen gobiernos, medios de comunicación, empresas y ONG. Pues bien, ese es el orden de menos a más confianza, con la particularidad de que, para los cuatro, ha disminuido en 2017 respecto a 2016.
Todo un éxito para los gobiernos que no mejora si tomamos los de Gallup para 2016 y referidos a la Unión Europea y los Estados Unidos. El tema es el de la mayor o menor confianza de los ciudadanos en sus respectivos gobiernos. La mayor desconfianza la muestran los griegos (81 por ciento de las respuestas van en esa dirección), seguida por Italia (75 por ciento), Francia (70), Estados Unidos y España (empatados a 69). Para completar, Bélgica, Reino Unido, Austria, Portugal y Dinamarca proporcionan respuestas de más del 50 por ciento.
Para algunos de estos países, la desconfianza hacia sus gobiernos puede haber aumentado. Pienso en el gobierno de izquierdas (“populistas”, dicen) de Grecia enfrentándose a huelgas generales gracias a sus duras políticas de austeridad más propias de las “derechas”. O en el gobierno de los Estados Unidos, incumpliendo promesas y enzarzándose en escándalos que llegan hasta al yernísimo (no Villaverde, que lo fue de Franco, sino Kushner que lo es de Trump).
Sobre estos datos, y otros igualmente constatables, se pueden alzar voces diferentes intentando explicarlos, junto a las que levantan acta de los riesgos importantes que corre el sistema democrático o, por lo menos, la democracia tal como se entiende habitualmente.
Un primer grupo lo forman los que lo achacan al “neoliberalismo” o, como dicen otros, al fundamentalismo del mercado. “Menos Estado, más mercado” queda bien hasta que el mercado, propuesto como criterio absoluto, muestra su rostro desigualitario. Y es que la democracia, para funcionar decentemente, presupone un cierto grado de igualdad. O, para ponerlo en modo menos problemático, la democracia entra en crisis cuando la desigualdad aumenta y los ciudadanos perciben ese aumento resumido en un “ricos más ricos, pobres más pobres” y se dan cuenta de que las zarandajas sobre el PIB son eso: zarandajas, sobre todo cuando el dicho se traduce en “los poderosos más poderosos, los vulnerables más vulnerables”. No hay voto que valga.
Para desdicha de la democracia, los medios puestos en práctica para suavizar los efectos de tal proceso de desigualdad suelen producir un “efecto bumerán”, volviéndose contra los que los lanzaron. Por supuesto están las teorías de la conspiración, la atribución a una supuesta “trama”de todos los males que nos aquejan. Si eso es así, se piensa, la respuesta democrática es inútil y lo que hace falta es una buena dictadura. Pero los procesos de desigualdad también pueden ponerse en sordina mediante la creación de sucesos espectaculares, más propios de televisión que de prensa escrita, con los que la atención queda convenientemente desviada… hasta que el truco deja de funcionar y un niño grita “el rey está desnudo” y el “suceso” es puesto en su justa medida, apareciendo, en cambio, los problemas de fondo.
La clase política (que algunos llamaron “casta” hasta que formaron parte de ella) también tiene algo que ver con este descrédito al que me estoy refiriendo. Están, faltaría más, los egos hinchados de políticos como los que ingresan en grupo en los parlamentos. No hace falta ir a Washington y encontrarse al que algunos tachan de “narcisista patológico”. Basta con dar un vistazo a ayuntamientos, diputaciones, gobiernos autónomos y central para encontrar especímenes de tales egolatrías que, encima, empeoran cuando confunden la acción política con teatro político. No es solo cuestión de todo eso de las narrativas y relatos: es la producción de hechos espectaculares para “interesar” al ciudadano al que solo interesan mientras dura el “show”. Después, viene sucesión de distracciones hasta que el ciudadano se da cuenta de que le están tomando el pelo y contesta a las encuestas como se ha visto. Y no entro en maniobras subterráneas, amenazas, compra de voluntades de los medios (o intento), sobornos y, sí, corruptelas.
Mientras el descrédito por la democracia crece en una dirección, en la otra se produce el auge de los extremismos (de derecha, de izquierda, musulmanes, cristianos, defensores de una sola causa) convencidos de tener toda la razón y todo el derecho a actuar en consecuencia. Hiperdemocráticos frecuentemente en su vocabulario, olvidan que democracia es reconocer que quizá otros puedan tener algo de razón.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Por todo ello, la inestabilidad electoral es la regla: los electores no se casan sino que coquetean. Las recientes elecciones legislativas francesas se presentan aquí como un caso más de “crisis de régimen”. Aquí, la de los Estados Unidos. O la del Reino Unido. Y aquí, algo más programático, para las Españas. Y se añade la incertidumbre económica mundial y sus altibajos dentro de la tendencia reciente al alza, gráfico tomado del Banco Mundial.)

Algo más que masacres

Los autores de matanzas, atentados o ataques más o menos frustrados con aparente motivación ideológica o religiosa suelen tener algunos rasgos en común que conviene tener en cuenta antes de achacar el problema a la ideología (de ultra-derecha o de ultra-izquierda normalmente o, si se prefiere, racista, xenófoba, libertaria, anarquista, fascista) o a la religión (generalmente el Islam pero últimamente también el budismo tan religión de paz como el Islam o el cristianismo de Francisco de Asís, no el de las cruzadas). 
Los procesos que llevan a que determinados individuos lleven a cabo una masacre o a intentarlo son complicados y es ahí donde hay que poner la atención sin por ello olvidar las medidas de seguridad que, por supuesto, no tendrían que caer precisamente en aquello que critican. 
Como con los incendios forestales, la solución no es aumentar las penas de los pirómanos o el simple aumento del número de bomberos: sin por qué rechazarlo, la solución pasa por la prevención.
Uno de los rasgos que aparece con relativa frecuencia en este tipo de asesinos es el de tener antecedentes delictivos. Generalmente, pequeños delitos (hurtos, tráfico, adicción, peleas) que se han cometido antes de  producirse la "radicalización" y el empeño por matar a cuantos más mejor (infieles, musulmanes, burgueses, homosexuales, sin-techo etcétera).
Y ahora me aparece un dato con su correspondiente comentario que me hace pensar: muchos de los autores de estas matanzas tienen antecedentes de violencia doméstica. Cultura de la violencia (no cultura de paz) que se expresa en contextos diferentes, pero violencia al fin y al cabo. Frustración, agresividad, descarga de la agresividad en un objeto (familiar, ideológico, religioso, social) asequible y significativo para el agresor  mediante un instrumento, la violencia, exaltado por todos los medios, sobre todo los visuales, pero también los videojuegos.
Conocer dónde se origina la frustración, cómo esta se trasforma en agresividad y cómo esta busca objetos sobre los que descargarse con mayor o menor aprobación del pequeño grupo al que se pertenece. Llamar "loco" al asesino o asesinos no ayuda mucho, sobre todo si la "locura" se reserva para un tipo de atacante y se niega para otros.
No se olvide: la islamofobia produce ese tipo de reacción en algunos musulmanes (practicantes del "islamismo sociológico", es decir, nada devotos y, las más de las veces, poco practicantes, por ejemplo bebiendo alcohol o asesinando a otros musulmanes) y esa reacción produce más islamofobia, atribuyendo a todos los musulmanes lo que es propio de algunos de ellos (¿por qué  en el reciente atropello de Londres se piensa más en los musulmanes que intentaron linchar al asesino aplicando la ley del Talión que en el imam que lo evitó enfrentándose a la turba?).

martes, 20 de junio de 2017

Plurinacional nación de naciones

La socialista española Adriana Lastra se ha referido al Estado Plurinacional de Bolivia en su intento de justificar la propuesta de su secretario general hablando de plurinacionalidad de España. Copio y pego lo que me ha escrito un amigo desde Bolivia:
Mal hacen los socialistas hispanos en poner a Bolivia como ejemplo de estado plurinacional. La Constitución lo  recoge así en sus primeros enunciados, pero después queda en agua de borrajas de iure y de facto.Sólo tienen poder electo los Gobernadores de las Autonomías, que coinciden con los Departamentos  que existían en la República y de alguna forma son herencia de la Colonia.La nación aymara está repartida entre 2 departamentos, la quechua entre 3 y  lo mismo con la tupi guaraní. La idea de estado plurinacional es excelente pero después no han respetado las nacionalidades al repartir el poder político. No existe una autonomía aymara ni una quechua ni una tupi guaraní. Es decir los plurinacionales no pueden elegir a sus respectivos dirigentes.
He encontrado también comentarios sobre lo de "nación de naciones". Tampoco la confederal suiza lo es. ¿Dónde está mi problema?
Sigo pensando que no existen las naciones. La prueba inmediata es que no hay acuerdo sobre qué significa exactamente tal palabra. Tampoco existen los dioses (bueno, el mío sí, que es el verdadero, pero lo mismo puedo decir de mi nación verdadera frente a la supuesta nación de los que me lo niegan, por ejemplo nación catalana y nación española que niega a Cataluña el ser una nación mientras desde Cataluña se reduce a Estado lo que los nacionalistas españolistas llaman España).
Lo que existe son los nacionalismos y las religiones, cada cual con sus peculiaridades. O, para ser menos abstractos, lo que existe son los nacionalistas (los que creen pertenecer a una nación) y los creyentes (los que creen en una religión).
Los nacionalistas, dicen, se dividen en dos grupos: los que practican el nacionalismo político según el principio de que toda nación debe tener un Estado (lo de que todo Estado deba ser una nación -Estado nacional- es algo más complicado) y los que practican el nacionalismo cultural, es decir, los que creen que pertenecen a una nación cuyas señas de identidad deben ser protegidas aunque sin necesidad de tener un Estado que cumpla con tal cometido. Dichas señas son, generalmente, imaginadas, inventadas o supuestas y quedan en el mundo de los sentimientos y la nebulosa de la indefinición.
La dependencia o independencia de un determinado grupo de personas respecto a otro sí que es observable. Que algunos de esos grupos planteen su independencia recurriendo al nacionalismo, también. Que los nacionalistas (algunos, sobre todo si no son cargos públicos) estén dispuestos a dar la vida por su nación, también es constatable, como son constatables los mártires en algunas religiones.
Pero, volviendo al tema, ¿puede darse una "nación de naciones"? ¿Puede darse un Estado plurinacional? Pues depende de cómo se defina nación, evidentemente. ¿Son una nación los aymaras bolivianos -junto a los peruanos-, los quechua-hablantes en Bolivia, Perú, Ecuador , los guaraníes de Bolivia y Paraguay? Si es la lengua la que define la nación, tenemos problemas en las Españas (catalán en Cataluña -excepto en el Valle de Arán-, parte de Valencia, Baleares y Franja de Aragón amén de problemas internacionales con la Catalunya Nord, como los vascos lo tienen en parte de Euzkadi y parte de Navarra, amén del problema con Iparralde, el País Vasco francés). Bueno, dejemos la lengua. ¿Qué nos queda entonces? ¿La historia del Reino de Aragón -que incluía la actual Cataluña-? ¿Al-Andalus? ¿La provincia Tarraconense? 
Nominalismos, excepto para los creyentes. Se puede discutir lo que se relaciona con el poder (quién manda aquí y cómo), pero recurrir a nombres de vaporoso contenido solo sirve para ocultar que lo que cuenta es el poder.

lunes, 19 de junio de 2017

Lo que importa es ganar

Interesante cómo se ven los mismos resultados desde un lado y otro.
Primero, el triunfo de Macron ayer en la segunda vuelta... pero con una abstención muy preocupante.
Segundo, el triunfo de Sánchez en el congreso del Partido Socialista en España... pero con un porcentaje menor que el que obtuvieron sus antecesores.
Sería un ejercicio apropiado para una facultad de Ciencias de la Información. Los que se quedan en el triunfo (y cómo y por qué) y los que subrayan el lado problemático de dicho triunfo. Además, se podría comparar el estilo periodístico de los que han subrayado este último aspecto: de manera casi aséptica el primero (Le Monde) y con abundancia de adjetivos y palabrejas (e insultos) el segundo (un conocido escribidor/opinador desde Madrid).

Desprecio por la vida de algunos

Grenfell Tower, Finsbury Park, Pedrógâo Grande (más completo aquí) son casos muy diferentes entre sí: un incendio de un bloque de viviendas, un atentado terrorista y un incendio en el bosque con víctimas. Solo el primero y el tercero se semejan en la estimación de víctimas. Pero hay cosas que hacen pensar.
Grenfell Tower parece que tiene que ver con el nuevo revestimiento exterior que se añadió al bloque. Revestimiento ilegal y peligroso por inflamable, como se ha visto. Y desdén hacia sus habitantes.
Finsbury Park, tildado ya de terrorismo, tiene que ver con la islamofobia del atacante que, probablemente, pone en práctica esa fea costumbre europea (importada, pero ya imbuida entre los "valores europeos") de la Ley del Talión: "Ojo por ojo, diente por diente". Y, como buen prejuicio, atribuyendo a todo el colectivo (musulmán) los desmanes de una parte de ellos (yihadistas) si es que los asesinos yihadistas son realmente musulmanes o solo es una etiqueta como la del catolicismo para muchísimos españoles. 
Pedrógrâo Grande y aledaños parece haber sido el efecto del calor, la sequía, una tormenta seca y un rayo en medio del bosque. ¿Sin responsables? Y no me digan lo del cambio climático. Son bosques privados no muy bien conservados.
Es lo que tienen en común: el de determinados principios (el beneficio, la venganza, la propiedad privada) ante los cuales se sacrifica todo, vidas humanas incluidas. Claro que solo el segundo es un caso de acción directa para conseguir muerte. Los otros dos no son acciones sino irresponsabilidades y omisiones. La vida de los demás no vale nada, sobre todo sin es de gente de segunda categoría o segundo nivel: habitantes de pisos protegidos, musulmanes que salen de su mezquita durante el Ramadán y aldeanos (y turistas, todo hay que decirlo). 
Contra este tipo de gente se puede tomar una decisión empresarial que podría tener consecuencias catastróficas y las ha tenido. Se puede decidir atropellarlos (los jeques petroleros no estaban allí y eso que algunos de ellos financian y promueven el yihadismo). O se puede descuidar la limpieza y prevención de incendios en bosques privados (no es que los públicos tengan que estar mejor cuidados por definición) en lugares donde viven "los de abajo". Algo así como los muertos producidos por un ataque saudita a un mercado yemení. Pero, claro, también hay muertos en centros comerciales, hoteles de primera categoría y "resorts" de gran lujo. El mismo desprecio, pero otro clasismo.
(Añadido el 21: Encuentro aquí esta cita de Engels de 1845 sobre las condiciones de la clase obrera en Inglaterra:
“When society places hundreds of proletarians in such a position that they inevitably meet a too early and an unnatural death, one which is quite as much a death by violence as that by the sword or bullet; its deed is murder just as surely as the deed of the single individual”.

domingo, 18 de junio de 2017

Políticos enfermos

Cité ayer la acusación de "narcisista patológico" referida al actual presidente de los Estados Unidos.
El texto incluía esta cita:
A 2006 study published in the Journal of Nervous & Mental Disease found that 18 of the first 37 presidents met criteria for having a psychiatric disorder, from depression (24 percent) and anxiety (eight percent) to alcoholism (eight percent) and bipolar disorder (eight percent). Ten of them exhibited symptoms while in office, and one of those 10 was arguably our best president, Abraham Lincoln, who suffered from deep depression.
No es la primera vez que encuentro el tema de la enfermedad mental de algunos políticos de alto nivel. Siendo estudiante, me interesó el libro de Lasswell sobre psicopatología y política que sigue valiendo la pena por lo menos darle un vistazo aunque no sea más que a su capítulo X sobre la prevención. Puede resultar entretenido pensar quiénes de los que aparecen en los noticiarios de televisión pueden clasificarse en los tipos que allí se enumeran (capítulos VI, VII y VIII). El problema es que un fresador agresivo o un catedrático obsesivo pueden tener esos mismos desórdenes, pero sus efectos son incomparablemente menores que los que pueden producir un loco con acceso al botón nuclear.
Sin llegar a tanto, no sería mala idea pedir que los que acceden a tales altos cargos se sometieran a un diagnóstico psiquiátrico previo. Pero es inútil: son ellos mismos los que tendrían que decidirlo y, por esprit de corps, conciencia de grupo, no van a hacerlo. Basta con que solo sea un uno por mil el que esté aquejado por estos problemas, pero...

sábado, 17 de junio de 2017

Populismo en decadencia

No hay una definición en la que todo el mundo esté de acuerdo (véase, si no, mi "Europa y sus 'populismos'" que se encuentra en la columna de la derecha de este blog). Sin embargo es curioso que se anuncie su decadencia en Europa. Gracias al Brexit, se dice, o gracias a Macron en Francia o, todavía más interesante, gracias a que han tocado poder en el caso de Finlandia y una cosa es predicar y otra dar trigo. Que hay problemas, eso no se duda.
Sea o no sea cuestión de un supuesto populismo en decadencia, sí parece que los tres elementos simbolizados por los tres casos citados tienen efectos importantes sobre la política.
Primero, los referéndum los carga el diablo. Permite juegos vistosos, emociones intensas, decisiones dicotómicas para asuntos que no lo permiten, pero acaban volviéndose contra los que los convocaron. Casos evidentes: Santos en Colombia, Renzi en Italia y Cameron en el Reino Unido. Que después el M5S en Italia o el UKIP en el Reino Unido tengan problemas, es cosa de ellos. 
Segundo, el desasosiego político que afecta a los electorados europeos (su voto no es un matrimonio "hasta que la muerte nos separe", sino un amor veraniego) puede cristalizarse en alternativas que no son precisamente las convencionales del Front National francés. Macron lo ha visto y el temor que había de que en las legislativas se produjese un presidente con un parlamento todo él en la oposición no se ha cumplido. El presidente tiene casi todo el parlamento a su favor con un partido joven-joven.
Tercero, como he dicho, una cosa es predicar en una campaña electoral y otra es afrontar las crisis internas que pueden afectar a quienes detentan el poder. En las Españas podría estar sucediendo en los lugares en los que los supuestos "populistas" ya han logrado su parcelita de poder. Todo ello sin contar el caso espectacular de Syriza en Grecia.
Es pronto para afirmar el título de este post. Hay todavía mucha crisis por recorrer y mucho salvador dispuesto a prometer el oro y el moro. Y muchos nubarrones que permiten todo tipo de aventuras emocionales. Tal vez sin llegar a extremos, pero no por eso menos peligrosas.

viernes, 16 de junio de 2017

Valores europeos

No conozco la lista de tales valores, pero supongo que, Ilustración mediante, la tolerancia es uno de ellos. Por eso reproduzco estos dos gráficos del Pew Research Center.

En el primero se ve que ha sido esa Europa (la de los 45 países, que incluye al subgrupo llamado Unión Europea) la que ha tenido una mayor presencia de países creando problemas a grupos religiosos. En el segundo, se ve que esa Europa tiene un porcentaje muy alto de países que practican tal tipo de intolerancia (después de Oriente Medio y Norte de África).
Pero hay más, y viene de este gráfico de la misma fuente:
Jews and Muslims remain victims of social hostilities in most European countries
Se trata del número de países en los que ha habido episodios de hostilidad hacia grupos religiosos. Como se ve, los judíos han estado por delante, pero los musulmanes ha crecido (y los datos posteriores seguro que mantienen la tendencia). Pero la cristiana Europa parece que también tiene países en los que las hostilidades hacia cristianos se ha producido. Cristianos contra cristianos, siguiendo la tradición iniciada en el Cisma de Occidente y que sigue con los problemas de los ortodoxos rusos con otras confesiones cristianas (protestantes y católicos), pero también contra cristianos en países con fuerte presencia de otras religiones. El Islam, por supuesto.

miércoles, 14 de junio de 2017

Conflictos, violencias, mediaciones

Un joven de 22 años, murió hace unas semanas en Málaga. A la salida de su fiesta de cumpleaños, se encontró una pelea e intentó mediar. Si entiendo bien, lo que consiguió es que ambas partes en liza la emprendiera con él, produciéndole muerte cerebral. Alabo su generosidad. Como la del hombre de 45 años, de Archena, que igualmente intentó mediar en una pelea y fue acuchillado hace poco también. Entiendo (que no justifico) la reacción: cada uno de los enfrentados pensó que el mediador intervenía para ayudar al contrario y la razón evidente era que, si no estaba defendiéndole a él, es porque estaba apoyando al otro. Y ambos contendientes pensaron lo mismo. Se equivocaban, cierto.
Cambiemos de registro y pensemos en la mediación de José Luis Rodríguez Zapatero en el conflicto entre el gobierno venezolano y la oposición o, si se prefiere, entre el ejecutivo y el legislativo o entre el chavismo y la democracia o entre el apoyo a los vulnerables y el neoliberalismo (táchese lo que no proceda). No es lo que me ocupa. Me interesó la posición del expresidente José María Aznar, en contra de Zapatero con un argumento claro: Zapatero solo apoya a Maduro. Lo mismo dijo Henrique Capriles, gobernador del estado de Miranda y uno de los líderes de la oposición. No es momento de componendas: vamos a ganar, el pueblo nos apoya; más aún, somos el pueblo y los contrarios no. ¿Acertaban?
En términos todavía más generales, es frecuente suponer que el neutral no lo es porque está de parte de un bando. O, peor, la denostada “equidistancia” de la que se hablaba antes del final de ETA. Pero intentemos aclararnos.
Primero, qué es un conflicto. Es una situación en la que dos o más actores pretenden lograr objetivos incompatibles entre sí (el poder en Venezuela, por ejemplo). En buena medicina, conviene ocuparse de los antecedentes clínicos (aunque sin quedarse pegados a ellos), reconocer quiénes son los que actúan en el conflicto, a dónde puede llevar, que intereses están en juego y qué puede hacerse para reducir la violencia, si es eso lo que pretende el mediador en los casos extremos.
Es entonces cuando pueden plantearse cuatro, no dos, opciones: que gane A, que gane B, que pierdan ambos o que ganen ambos. Pero, ay, esto último dependerá de la situación concreta en la que se está tratando el asunto. Volvamos a Venezuela.
Si está en marcha un golpe de Estado, hay valores por encima de la mediación. El problema es saber quién está dando el tal golpe: si es Maduro, en la forma de auto-golpe, como aquel que se dio Fujimori en el Perú, o es la oposición apoyada por el exterior (desde la OEA al gobierno de los Estados Unidos).  No está claro cómo mediar en ambos casos ya que no quedan claros los actores del conflicto. Pero no es impensable una opción a favor del orden constitucional establecido o a favor de los perdedores por dicho orden (es lo malo que tiene el orden: que tiene ganadores y perdedores). De hecho, se ha hablado de brigadas internacionales en el supuesto de que el golpe fuera de la oposición. Si es del gobierno, todavía no he sabido de brigadistas al respecto. Pero, discúlpeseme, no veo ese golpe por ningún lado, a no ser que sea la convocatoria de la nueva Constituyente discutida y problemática. Encima, al parecer, el ejército y las milicias armadas están con el gobierno.
Si se trata de una polarización política extrema, la mediación es muy problemática sobre todo si ya se ha llegado al extremo de “o tú o yo”. Pero se puede intentar y es lo que ha sucedido con diversos personajes internacionales desde el Vaticano hasta España. Eso sí: el riesgo es que cada lado perciba al mediador como representante de los intereses del lado contrario. Obvio: si se trata de que tú desaparezcas, mediar significa proporcionar alguna garantía de supervivencia al otro lado, luego no me conviene: el que no está conmigo, está contra mí. Explicar, entonces, que se pueden lograr acomodos entre las partes y demostrar que ese es en interés de todos, es tarea difícil pero no imposible.
Pero si se trata de un asunto más complicado propio de la crisis que atraviesa el país, la mediación internacional exige mucho más trabajo, creatividad y exclusividad sobre todo si se sigue pensando que lo preferible es que todos ganen. Eso sí: dedicarse a “sacar tajada” para empresas extranjeras, no sería mediación sino engaño. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

martes, 13 de junio de 2017

Ménage à trois

1. Gibraltar pide a España (traduzco: alguien del gobierno de Gibraltar pide al gobierno de España) dialogar para abordar las consecuencias del "Brexit".
2. España (su gobierno, por supuesto) defiende en la ONU negociar con el Reino Unido (ídem) sobre Gibraltar.
3. ¿Qué falta? Alguna noticia sobre la relación entre metrópoli (Reino Unido) y colonia (Gibraltar) situada esta en el área geográfica de la Península Ibérica (España y Portugal) como Ceuta y Melilla están en el área geográfica de África (Marruecos).

Apocalipsis viejos y nuevos

Etimológica e históricamente, se trata de una "revelación" (en un principio, la de Juan el evangelista) en la que se relata la catástrofe inminente y el paraíso que la seguirá. Como Inglaterra sucedió al pueblo de Israel en el papel de pueblo elegido y los Estados Unidos sucedieron a Inglaterra en tal posición, no extraña que ese pensamiento, sea cierto o falso, con base científica o pura imaginación, esté particularmente difundido en dicho país donde numerosas personas (un 40 por ciento en encuesta de 2010) pensaban que Jesús iba a regresar a la Tierra en  2050. Ya queda menos.
Se trata de lo que se ha llamado el Síndrome Estadounidense ("americano" en el original) de claro origen en los Puritanos fundadores. Insisto: no trato de establecer si es cierto o no ese afán por establecer fecha y causa del apocalipsis (doctores tiene la iglesia y yo solo hago periodismo a partir de periodistas), pero sí levantar acta de lo difundida que está la creencia en tal posibilidad. En los Estados Unidos. Porque no está tan claro que haya tanta gente pensando así en otros lugares. Doctores no-estadounidenses  que lo anuncian, haberlos haylos, minoría tal vez. Pero no es eso lo que me fascina. 
Lo que me fascina es la pervivencia de esa creencia. Como ya he contado en otras ocasiones, lo que no debe hacerse en esos casos es ponerle fecha al apocalipsis, no sea cosa que no se produzca y haya que inventar razones por las que no se ha producido (gracias, muchas veces, a que los creyentes habían creído intensamente y gracias a ello se había evitado o retrasado el correspondiente apocalipsis). Es mejor dejarlo abierto, para que los efectos de tales creencias (no todos positivos para "los de abajo", en terminología de Orwell) puedan mantenerse, normalmente en el interior de pequeños grupos, muy convencidos, que practican el "group think", pensamiento de grupo, la creencia en una verdad precisamente porque es compartida por el grupo. El elemento emocional y casi obsesivo suele ser frecuente.
Claro que mi favorito es el de los primeros cristianos que rezaban el Padrenuestro como una oración apocalíptica en la que pedían a su Dios que hiciese por fin su reino en esta Tierra, santificase su nombre en ella, fuese obedecido por todos (incluidos los "malos") aunque, eso sí, sin que los "buenos" cayesen en la tentación final, muy propia de los apocalipsis. 
Junto a estos, están los "cultos del cargamento" (me resisto a usar "culto del cargo", que es algo que reservo para políticos y académicos y, mucho más, para los que son ambas cosas). 
Pero, en fin, el que se lleva en esta temporada es el de los puritanos estadounidenses.
Insisto: como con el cuento del pastorcillo que gritaba "que viene el lobo", lo dicho no excluye que esta vez vaya en serio.
(Una versión menos catastrófica, de nuevo para 2050, la de Johan Galtung aquí. Mucho más concreto. Chi vivrà, vedrà. A mí que no me esperen.
Todavía menos, sin fecha ni nada parecido, en mi nivola distópica El eterno trastorno que se encuentra en la columna de la derecha de este blog)

lunes, 12 de junio de 2017

La OTAN bien vale un nombre

Desde la desmembración de la antigua Yugoslavia, Grecia ha puesto dificultades para aceptar el nombre de Macedonia para "ese" país. Cuestiones nacionalistas, patria de Alejandro Magno, cuna del nacionalismo griego y esas cosas sagradas.  Los detalles pueden verse aquí, en página del ministerio griego de asuntos exteriores. 
No hay por qué emperrarse en un nombre. De hecho, "ese" país aparece como FYROM en varios contextos y en esos letreros que se usan en las reuniones internacionales. Significa, en inglés, Antigua República Yugoslava De Macedonia. Pero como Grecia sigue en sus trece y "ese" país quiere entrar en la OTAN (NATO en inglés), están dispuestos a cambiarse el nombre. París bien vale una misa. Que se lo digan en las Españas a Felipe González.

domingo, 11 de junio de 2017

Hay cosas peores

En uno de los whatsapp que comparto con un grupete de viejos amigos hubo ayer una extraña discusión.
La cosa comenzó con esa funesta manía de enviar trozos de vídeo o youtube que hacen que el resto de participantes expresen su reacción. El vídeo en cuestión (no tengo la dirección, no puedo re-enviarlo) era alemán con subtítulos españoles. La profesora de una escuela se asustaba de las reacciones anti-cristianas de sus alumnos, preguntaba y se encontraba con que era algo que sucedía en muchas otras escuelas. A esto se añadía la opinión de algunos jóvenes estudiantes sobe la ablación del clítoris, sobre la defensa del honor de una hermana y contra los matrimonios mixtos. Obvio: musulmanes. Horror. Aplíqueseles la ley. No nos quedemos en palabras.
El vídeo podía usarse para reforzar prejuicios: se trataría de TODOS los musulmanes en TODAS las escuelas, cosa por lo menos dudosa. Y se mezclaban delitos contra la integridad física con reacciones infantiles ante determinados símbolos. Pensé que algunas de las cosas que aparecían en el video podían encontrarse entre cristianos españoles, que los delitos había que perseguirlos y que las costumbres había que respetarlas... pero no todas, se me dijo. 
Rechazo algunas de las cosas que allí se decían, añadiendo que la ablación no es propia de musulmanes. Se da en otras culturas y no se da en todas las sociedades de mayoría musulmana.
Efectivamente, algo hay que hacer. Primero, entender el problema y la prensa de hoy me proporciona elementos para ello al tiempo que me da asuntos que me parecen mucho más graves. Ahí van.
Primero, la larga lista de atrocidades cometidas por "Occidente" contra países de mayoría musulmana. Para ello, se ha modificado el derecho internacional para que se pudiera hacer "según la ley" y todo hace pensar que las atrocidades van a aumentar. Creo que hay diferencias entre escupir a la cruz (como se dijo en su momento que hacían los templarios en sus ritos satánicos y por eso fueron muchos quemados vivos) y producir "efectos colaterales" sin justificación. O 50 años de ocupación en Palestina.
Segundo, la curiosa manera de aplicar la ley que, de vez en cuando, se observa en países serios como España.
Tercero, sin llegar a la ablación, expresiones del sexismo violento tanto menor (en términos comparativos) como en el feminicidio (llamado violencia de género o machista) que se "solucionan" con más leyes, pero sin más prevención y capacidad de intervención.
Me he referido varias veces al asunto de la islamofobia y he procurado aportar los datos disponibles en ese campo. La solución, a ese y a los problemas que acabo de enumerar, pasa por entender qué está sucediendo y qué es lo que lo provoca. En el caso europeo, no vendrá mal recordar que islamofobia produce reacciones entre los musulmanes "de segunda generación" (como los muchachos del vídeo, todos con pasaporte alemán) que llevan algunos a incluir entre sus delitos el de terrorismo que legitima la islamofobia en un círculo vicioso del que se aprovechan los partidos de extrema derecha. El caso USA es particular: como ya he contado en otra ocasión (datos del FBI), hay más atentados de la extrema derecha que de los yihadistas. Sin embargo, las manifestaciones más frecuentes son contra los musulmanes, tal vez apoyadas por la extrema derecha. No se olvide que las agresiones islamófobas se han quintuplicado en Londres tras el último atentado.
Primero fueron a por los moros, pero después irán a por los judíos y después a por los que no tenemos suficiente pureza de sangre por tener apellidos de dudoso origen judío. Contra los que no irán es contra los que ensucian las calles, evaden impuestos millonarios, ponen en marcha grupos criminales para practicar la corrupción desde instituciones públicas desde las universidades hasta el gobierno central, roban desde (no a) los Bancos, montan teatrillos políticos, incluso masivos, en su deseo de ocupar el poder (esperemos que por el bien común, pero eso no es objeto de control de calidad), invaden países por motivos ocultos y expresando razones poco creíbles, hacen la ciencia que conviene a los que hacen dinero y demás asuntos intrascendentes.

sábado, 10 de junio de 2017

Imperio, ¿qué imperio?

Cuando, desde posiciones bolivarianas, se expresan rechazos hacia el "imperio", me suena a excusa. Y no porque el tal imperio, como ya he contado, puede ser que esta vez sí que esté en declive, sino por el carácter benevolente que muestra hacia la cuna de lo bolivariano, Venezuela.
Primero, Goldman Sachs ha salvado al estado venezolano de un grave "default" comprándole sus bonos. La presencia de Goldman Sachs en el gobierno de Trump ha de tenerse en cuenta. Eso pasa en muchos otros gobiernos o desde otros gobiernos.
Segundo, como ya he contado, la empresa subsidiaria de Petróleos de Venezuela S.A., contribuyó generosamente a los gastos del acto inaugural de la presidencia de Trump.
Es evidente que el "imperio" es la causa de todos nuestros males, así que apacigüémoslo.

viernes, 9 de junio de 2017

Nacionalismo y magalomanía

He recibido en mi correo un texto de Koenigsberg en la Library of Social Sciences. Desgraciadamente no consigo encontrar el enlace. Me contento con reproducir el título y hacer algunos comentarios a algunas de sus frases
What I'm Doing (Part II): Interrogating the Fantasy of the Body Politic

Richard Koenigsberg
Nationalism is a culturally acceptable form of megalomania. Es sugerente esa relación del nacionalismo con la megalomanía. Solo hay que leer los himnos nacionales para ver hasta qué punto se produce tal identificación (ver, en la columna de la derecha de este blog, mi viejo libro sobre los nacionalismos). Por supuesto, "mi" nación. Y ese "mi" es el que define la actitud.

Nations are conceived as immortal bodies: entities that “live on.” Las naciones son inmortales. Se puede discutir su nacimiento, pero su muerte es imposible. De alguna forma, el nacionalista se sabe inmortal en la medida en que se identifica con ese cuerpo eterno.

Historians document the lives of these immortal entities. Each body politic possesses a biography. Wallerstein (en su  Abrir las ciencias sociales) ya levantaba acta del papel que la historia tiene en la legitimación de los nacionalismos. Lo que se dice ahora es que cada "cuerpo político" nacional tiene su biografía. Esa biografía se enseña en las escuelas, de modo que el sistema educativo se convierte en un transmisor del nacionalismo (por eso hay peleas por saber qué historia -qué biografía- hay que enseñar)

“History” seeks to preserve these entities. We pretend that what happened long ago has not stopped happening. Historical writing documents the immortality of these entities—they “live on.”, Más de lo mismo: la "historia" sirve para preservar tales entidades: existieron, existen y seguirán existiendo.

Political violence makes sense only if we conceive of nations as real entities. The individual dies so that the nation may live. Small bodies are sacrificed in the name of these larger bodies. Si la megalomanía no tuviera más consecuencias que la satisfacción de quien se identifica con "su" nación, no pasaría nada. El problema es que si se conciben las naciones como entidades reales (no como algo construido), la violencia política adquiere un sentido particular: el individuo se inmola para que "su" nación viva. Los cuerpos pequeños se sacrifican en nombre de esos cuerpos mayores.

No se olvide: si los actores sociales definen una situación como real, ésta será real en sus consecuencias aunque en su origen no fuera real. Lo malo es que es inútil gritar que "el rey está desnudo" o, por ponerlo en más pedante, que "lo que se ve en la caverna son las sombras de una realidad que está fuera".

jueves, 8 de junio de 2017

Que viene el lobo

Se ha avisado numerosas veces del colapso del imperio estadounidense. Paralelismos con Roma incluidos, se ha ido levantando acta de su lento declinar. Su economía ya no es lo que era, su capacidad de decidir cómo tiene que ser el mundo, tampoco. Ya no es un modelo a seguir por casi ningún país que, más bien, procuran diferenciarse culturalmente del viejo faro que guiaba sus decisiones. Sigue, eso sí, como primera potencia militar, con gasto superior a la suma de los que le siguen en este infame ranking. Pero eso es, precisamente, lo que más podría preocupar, planes de la Unión Europea aparte.
Una caída lenta, como la que se observaba hasta hace poco, tiene una particularidad y es que, llegado a un cierto nivel, puede producir una ruptura, un colapso. Es como ir separando lentamente los extremos de un resorte hasta que el añadido de un poco de fuerza hace que se rompa definitivamente. Tal vez, como decía Péguy en su Eva (la obra que más aprecio)
Et tout ce qui se gagne on peut toujours le perdre.
Mais tout ce qui se perd est vraiment dépendu 
O, como decía Claudel,
Nous sommes partis bien des fois déjà, mais cette fois est la bonne.
Adieu, vous tous à qui nous sommes chers, le train qui doit nous prendre n’attend pas.
Nous avons répété cette scène bien des fois, mais cette fois-ci est la bonne.
En términos más pedestres es como ir añadiendo poco a poco un grado más de temperatura al agua hasta que... rompe a hervir.
Esto es lo que se viene a decir aquí sin tanto lirismo: el colapso. El precipitante, no la causa (que venía de lejos), Trump. Turbulencias, pues, en el horizonte.

miércoles, 7 de junio de 2017

El bien contra el mal

"No es una batalla entre diferentes credos, diferentes sectas o diferentes civilizaciones" sino "entre el bien y el mal". Algunos medios se quedaron atrapados en este último punto. Pero en lo de Trump en Riad había algo más ya que había añadido: “Es una batalla entre bárbaros criminales que, todo en nombre de una religión, destrozan la vida humana y a la gente decente que quiere proteger su vida y su religión”.
Vayamos por partes. A estas alturas ya son muchos los que dicen que no se trata de un “choque de civilizaciones”, ni de “el Islam contra Occidente (judeocristiano, por supuesto)”. El papa Francisco también lo ha dicho: no hay tal guerra de religiones. Y está fuera de duda que el Papa sabe más de religiones que Trump sobre el Islam. Pero ¿entre el bien y el mal? Eso ya es más complicado.
Plantear un problema en tales términos es muy práctico. Nosotros somos el bien y ellos son el mal, luego nosotros tenemos la razón de nuestra parte y “las puertas del infierno no prevalecerán” contra nosotros. Lo malo es que “ellos” piensan exactamente lo mismo: ellos son los buenos y nosotros los malos. A ellos les asiste su religión y una historia que incluye las cruzadas y las continuas intromisiones de “Occidente” (los cruzados, los infieles) en tierras ajenas, llevando la violencia y la explotación. Ellos nos ven, parece, como “bárbaros criminales” que han arramblado con sus bienes y han intentado acabar con su religión. Exageran, obviamente. Pero no estaría de más preguntarse si los que hablan como Trump también exageran.
Planteado así, sin matices, “nosotros” (sea quien sea) el bien y “ellos” (quienes correspondan) el mal, no hay otra solución que la violencia que generará más violencia. No importa, a estas alturas, saber quién empezó. Lo que importa es que se trata de una espiral que, aunque el DAESH pueda ser derrotado territorialmente entre Irak y Siria, se mantendrá por otros medios.
¿Qué hay detrás? Esa es la pregunta que la oposición bien-mal oculta o, por lo menos, dificulta dar con una respuesta positiva. No se trata de un ejercicio de “equidistancia”. No es cuestión de estar a favor del bien y en contra el mal como si se tratase de dos bandos bien definidos y con fronteras muy claras. Primero, porque no están tan bien definidos. Y, sobre todo, porque el mal es la violencia de unos y otros, que es de lo que se debería hablar y de los medios para reducirla. Acabar con el contrario (bajo el supuesto de que encarna el mal absoluto) es una de las opciones, pero no funciona. Tarde o temprano, si no se han abordado los problemas subyacentes, la violencia regresa y no se trata de algo abstracto (como el bien y el mal) sino del dolor de familias rotas, huérfanos, miseria y desesperación… que genera más violencia tan irracional como la del contrario, si por racional entendemos relación entre medios y fines y no solo expresión de, ira, aflicción, cólera o deseo de venganza.
La cuestión está mal planteada si se hace en términos de bien contra mal, porque todas las partes pueden recurrir a ello atribuyéndose el bien y dejando el mal para los contrarios. Sin matices… que es precisamente lo que mejor moviliza a los incautos que se dejan atrapar por esas versiones maniqueas que tan bien pueden entender los actuales iraníes bajo la tradición de Ormuz y Ahrimán, con el triunfo garantizado para Ormuz. Sin llegar a tales extremos de concreción, la tradición judeo-cristiana tiene también esa tendencia a dividir las ovejas en buenas (a la derecha del Padre) y malas (a la izquierda): “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles”.
Parece que es la forma más simplista de enfrentarse a un problema y es posible que tenga incluso base neurológica. Pero no es la mejor manera de resolverlo, aunque sí una de las mejores formas de conseguir adeptos y seguidores. Al fin y al cabo, eso es política y marketing político y eso es lo que hay detrás de consultas populares como el referéndum de Colombia, el Brexit o la de Renzi en Italia: sí o no para asuntos sumamente complejos que se presentan como si fueran sencillas opciones… entre el bien (lo que propone el gobierno) y el mal (lo que propone la oposición). Realmente, no se puede elegir entre blanco y negro sino entre matices del gris. También pasaría en Cataluña.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Por supuesto que la defensa ante este tipo de ataques -Manchester, Londres- es importante. Pero sabiendo de qué va el asunto y sin caer en esquemas que solo empeoran la situación y las perspectivas de futuro. Matar a más civiles en Siria es tan contraproducente como matar a civiles en el puente de Londres. No es eso, no es eso.
Que el DAESH pierda territorio es, en cierto sentido y sin exagerar, una mala noticia ya que atacará de otras formas y se apropiará de asesinatos particulares. Pero que determinados estados árabes rompan relaciones con Qatar al considerarlo uno de los financiadores del terrorismo es una buena noticia. Eso sí: hay quien piensa que el papel de Arabia Saudita entre los que rompen relaciones tendría que enfocarse de otro modo: no es inocente de haber financiado a los terroristas, ni su modo de solucionar las protestas callejeras mediante la ejecución es el más decente. No hagamos buenos y malos tan rápidamente. Y más si, una vez más, unos piratas rusos han colaborado colgando noticias falsas y desencadenando la crisis diplomática.
En todo caso, atribuir a la religión un papel causal-precipitante en estos problemas no coincide con lo que algunos han observado sistemáticamente.
¿Simplismos? No, gracias. Ya disponemos de tales abundantemente)

Voto y clase social

Siguiendo con el post de ayer, un buen análisis del apoyo y el voto a Trump. La versión dominante, según su autor, es que ha sido apoyado por obreros (cuello azul) y la clase trabajadora (working class) en general. Frente a ella, lo primero que hace es intentar definir cómo sabemos que alguien pertenece a dicha clase. El nivel de estudios no parece suficiente, dadas las egregias excepciones de algunos hipermillonarios en el mundo de la informática y, añado, el porcentaje de desempleados con estudios universitarios completos. La renta familiar, tampoco. Los votantes de Trump tenían niveles relativamente altos incluso con niveles de educación bajos.
In short, the narrative that attributes Trump’s victory to a “coalition of mostly blue-collar white and working-class voters” just doesn’t square with the 2016 election data. According to the election study, white non-Hispanic voters without college degrees making below the median household income made up only 25 percent of Trump voters. That’s a far cry from the working-class-fueled victory many journalists have imagined.
 El afirmar el papel de la clase trabajadora en los procesos políticos, sea porque son portadores del germen de una nueva sociedad como pretende una izquierda, sea porque demuestra la mala calidad de los votos obtenidos por una determinada formación como pretende una derecha, precisaría análisis concretos de situaciones concretas (como creo que pedía Lenin -el ruso, no el ecuatoriano-). La "rugosa realidad" tiene eso.
(Añadido el 9: Para complicar el análisis -la realidad es insensible a estos problemas-, tenemos la dificultad de definir quién es de qué clase. Véase, si no, las diferencias entre aplicar un criterio u otro según el Pew Research Center:

martes, 6 de junio de 2017

Socialdemocracia y sindicatos

Interesante artículo relacionando la decadencia de la socialdemocracia europea con los problemas que tienen los sindicatos en el mismo entorno. Históricamente, nacieron juntos. Incluso uno nació del otro. Sí podría ser que ahora estuvieran enfermos de la misma enfermedad. Pero, cuál.
El hecho es que los sindicatos ya no son lo que eran (al margen de algún que otro asuntillo de corrupción también en su interior y en sus cúpulas). Probablemente porque sus supuestos representados ya no son los que eran ni lo que eran. 
A eso se añade la "férrea ley de la oligarquía" (término que se acuñó Michels para referirse a los problemas de los sindicatos entre finales del XIX y principios del XX, en vísperas de crisis y guerras europeas), es decir, la tendencia de estas organizaciones a dedicar más tiempo a mantener la organización y pelear por el poder interno que a luchar por los objetivos fundacionales.
Sobre los representados, ya no queda ni el nombre y se discute si son proletariado, obreros, asalariados, "los de abajo", precariado y muchos más nombres que ahora no me vienen a la cabeza. Desgraciadamente, al margen de terminología, los intereses de los que tienen empleo fijo no coinciden con los que no lo tienen, al tiempo que resulta fácil dividirlos en locales e inmigrantes ("que vienen a robarnos nuestros empleos" y a violar a nuestras mujeres en las fiestas masivas).
Los representables por los sindicatos nunca fueron homogéneos. Según El Capital, tal vez sí. Pero según El 18 Brumario de Luis Bonaparte, ya no tanto. Y la realidad se encargaba de mostrar muchas diferencias fácilmente manipulables o, sin tal necesidad, que llevaban a divergencias tácticas importantes. De todas formas, ahora son todavía más heterogéneos y más en contextos de clases medias menguantes o temiendo serlo.
Pero a la hora de plataformas reivindicativas (reformistas, por supuesto), los sindicatos acaban teniendo los mismos problemas que los partidos socialdemócratas: que si juegan según las reglas del juego global llamado capitalismo, pierden; pero si pretenden jugar según otras reglas, sencillamente se convierten en todavía más irrelevantes de puro marginal.
En esas estamos. 

lunes, 5 de junio de 2017

Aniversario de una guerra

La de los Seis Días, que hoy recuerda Le Monde. No fue el inicio de la nakba, que eso se deja para el 15 de mayo, sino del enorme paso adelante que supuso para la ocupación israelí de Palestina con el argumento del derecho a la propia defensa frente a los ataques enemigos. Que tal paso encajase muy bien con el proyecto sionista de ocupar y recuperar el Eretz Israel es otra cuestión. Y que, como siempre, no es fácil reducir el asunto a una visión en blanco o negro, también. Lo cual no quita para reconocer con Human Rights Watch los abusos cometidos por el gobierno de Israel, directamente o apoyando los perpetradores, contra la población palestina en los territorios ocupados.
(Añadido el 7: Recensión de cinco libros en el New York Review of Books escrita por un ciudadano israelí sobre el tema. Digna de ser leída)

domingo, 4 de junio de 2017

¿Encuestas o propaganda electoral?

Obsérvense estos dos reportajes llevados a cabo a partir de sendas encuestas, que no dudo fueron profesionales, recogidas, más o menos, por las mismas fechas en España.
Uno titula:
PSOE se consolida segundo, a costa de Podemos, y el PP cae siete puntos
El otro dice que:
PSOE perdería hoy más de un millón de votos respecto al 26J, según encuesta
El primero lo publica El País y el segundo La Razón, ambos desde Madrid y los recojo desde EFE, y los matices sobre el Partido Socialistas son más interesantes que las diferencias en los datos. Según los respectivos textos, el Partido Popular perdería votos y ganaría votos. Las coincidencias sobre Podemos y Ciudadanos son más creíbles (que coincidan ya se las trae).
No vendría mal que los periódicos publicasen la llamada "intención directa" de voto, es decir, la respuesta a la pregunta sobre a quién piensa votar el encuestado. Pero lo que publican es el resultado de la llamada "cocina", la distribución de los votos de los indecisos según algunas otras respuestas (recuerdo de voto, autoubicación ideológica y cosas parecidas). Probablemente, los dos periódicos darían resultados parecidos en la tal "intención directa", pero, al diferir en los criterios de la "cocina", dan esos resultados dispares. Todo ello sin contar con la ideología del "cocinero" y, sobre todo y más visible, la toma de posición de los respectivos periódicos en sus titulares.
De todas formas, la volatilidad del electorado (en muchos países) no permite muchas alegrías demoscópicas. Así que lo que queda es...
(La versión en papel que llega a Alicante de El País (ya no quedaban ejemplares de La Razón en el kiosko) titula en primera página
Sánchez hace crecer al PSOE con los votos de Podemos
Sin comentarios. Y proporciona los datos de intención directa de voto: PSOE (17,1), PP (16,4), Podemos (16,2) y Ciudadanos (14,7). El margen de error es de 2 puntos para un nivel de confianza de 95,5% para p=q. Encuestas  a teléfonos móviles, por supuesto)

sábado, 3 de junio de 2017

Versiones contrapuestas

Voy a hacer un ejercicio de algo que siempre me levanta sospechas y es el pensamiento dicotómico, la separación de la realidad en cómodas secciones ocupadas respectivamente por el bien y el mal. Pero esta vez lo hago para levantar acta de un medio (Rebelión) que puede albergar sobre un mismo tema (Venezuela) textos que pueden verse como enfrentados. Habla a su favor.
Tenemos, por un lado, un texto, muy en su estilo, de Raúl Prada, sobre la intelectualidad apologista. Por otro, uno de Ollantay Itzamná, sobre la intelectualidad crítica. Mientras uno pone peros al esfuerzo de algunos intelectuales por defender al gobierno Maduro (como sucesor de la revolución bolivariana o, si se prefiere, chavista), el otro los pone (mucho más claros) al esfuerzo de algunos intelectuales por intentar buscar remedio al enfrentamiento existente en dicho país. 
Por ponerlo claro: Itzamná critica una carta firmada por intelectuales críticos, entre los que se encuentra Prada.
Me parece claro hacia que lado me inclino, pero antes tengo que recordar algunos datos a los que me referí al final del post de ayer: la ayuda del "imperio" (representado por Goldman Sachs) al gobierno Maduro y la ayuda del gobierno Maduro para que el "imperio" tuviera una toma de posesión presidencial digna de su carácter imperial (500.000 dólares son muchos dólares). Estos datos rompen el esquema apologistas-críticos. Las cosas son siempre más complicadas de lo que nos gustaría. Por eso es tan fácil criticar y defender: es cuestión de saber elegir bien los datos.
(Añadido el 5: Respuesta directa a la carta firmada por intelectuales críticos, eligiendo otros datos e interpretando de manera diferente otros, firmada esta de manera mucho más internacional.
Y respuesta al artículo de Itzamná, que termina así:
Cualquiera sea la continuación, desenlace o re-orientación de la situación en Venezuela en estos próximos meses, lo que hoy la provoca viene de lejos y va para rato. Detracciones y acusaciones mutuas entre distintas posiciones auto-identificadas en la izquierda desvían la atención de los acontecimientos que las sostienen al con-fundir, en última instancia, la experiencia del acontecer con las interpretaciones y explicaciones del acontecer. Lo deseable y necesario es la convergencia y diálogo constructivo entre personas e instituciones que marchan en la misma dirección por distintos caminos.)
(Añadido el 7: Primera parte de una entrevista a  Edgardo Lander, firmante de la carta de los "críticos",  publicada en Aporrea. Merece ser leída)

viernes, 2 de junio de 2017

Cambio climático: cherchez l'argent

Los acuerdos de París ya eran suficientemente papel mojado como para preocuparse de lo que haya podido decir el presidente Trump al respecto y de cómo los buenos chicos de la Unión Europea y la China han reaccionado. Y de cómo han reaccionado algunas empresas petroleras como la Exxon, que dicen preferirían seguir bajo el citado acuerdo. Y de lo que siguen diciendo algunos expertos. Y de cómo se ha gestionado el negacionismo.
Para los que sean aficionados a la farragosa literatura judicial, aquí puede leerse el texto del fiscal general del estado de Massachusetts sobre la Exxon. O el de Nueva York. Porque es por ahí por donde se pueden encontrar enfoques sugestivos, amén de la relación del secretario de Estado, Red Tillerson, con dicha empresa, pero que no le ha impedido intentar que Trump mantuviera a su país dentro del Acuerdo. Si fuera por política, los republicanos tienden a ser más negacionistas que los demócratas, según Gallup.
A lo que parece (y está por demostrar y a eso van los fiscales), los técnicos de la Exxon tenían datos que hacían pensar que eso del cambio climático iba en serio (nada que ver con la boutade de Trump diciendo que era un truco de los chinos contra la economía estadounidense -basada en el carbón y el petróleo, supongo-). Pero no solo la empresa ocultó los datos, sino que fue uno de los adalides del negacionismo. Están y estaban en su derecho, pero lo que se les echa en cara es que ocultaran esa información ¡a sus accionistas!. Ahora se les pide judicialmente que muestren aquellos documentos. 
La cosa no acaba ahí. Un 62 por ciento de los accionistas de Exxon ha exigido que la empresa explique qué va a hacer, diga lo que diga Trump, para afrontar el cambio económico que supone tener que adaptar sus decisiones empresariales a un entorno en el que intenta evitarse (carbón y petróleo de por medio) los fatídicos 2ºC de incremento en la temperatura media del Planeta. Igual les conviene vender las acciones y llevar ese dinero a puertos más seguros o pueden estar tranquilos ya que la empresa va a adaptarse a las nuevas circunstancias y encontrar negocio en nuevos campos... como la adaptación al cambio climático e incluso la lucha contra tal eventualidad.
Lo cuento porque hace ver que la cuestión no es solo del Planeta, sino del precio de las acciones y de la competitividad de productos "respetuosos con el medio-ambiente" y productos basados en el "todo vale". Demasiado dinero de por medio como para creer que es una cuestión de fe (creer en lo que no se ve) o incluso de esperanza matemática (probabilidad del evento multiplicada por los males o bienes que acarrearía, que sería el cálculo de la OTAN). Una vez más, cherchez l'argent y no solo a escala local: véase en Newsweek  cómo reaccionaron las bolsas asiáticas al anuncio de Trump y los problemas de algunas empresas estadounidenses al respecto. 
Por cierto, falta una explicación para el aporte dinerario que hizo la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) al acto inaugural de la presidencia de Donald Trump, los famosos 500.000 $ donados por parte de su filial Citgo y falta otra para el hecho de que Goldman Sachs comprara bonos venezolanos evitando así la bancarrota del gobierno de Maduro. La retórica sobre el "imperio" se deja para otra ocasión. Como con el cambio climático, cherchez l'argent.

jueves, 1 de junio de 2017

Corbyn, Sanders y más

Soy de los que pensó que el laborismo inglés iba a estar en la misma onda que, digamos, el socialismo francés y algún otro. Pero parece que me equivoqué. Corbyn podría ganar a May. Una sorpresa, sí, pero que habrá que explicar. Y parece que la explicación no es tan sencilla como era la que se daba para la eventualidad de la derrota laborista (aunque todavía queda camino hasta el 8 de junio). Los "sospechosos habituales" (como los llama, en erudita cita a "Casablanca", el artículo que cito) dijeron que su Manifesto era demasiado izquierdista... y esa ha podido ser la razón por la que ha tenido un apoyo creciente, junto al descrédito de May que un día dijo no al Brexit y al día siguiente fue defensora a ultranza del Brexit. "Duro" si hacía falta. Pero dejando a los jóvenes y a los obreros fuera de juego. No tanto para ganar, como dicen unos, pero sí para reducir las expectativas de los tory.
La comparación con Sanders viene detrás. A diferencia de otros candidatos que pierden el nombramiento en las primarias y se desvanecen, Sanders ha seguido concitando entusiasmos en particular cuando ha hablado de "enfrentarse a la oligarquía" en plan que el izquierdista Corbyn entiende perfectamente en una sociedad de clases y sabiendo qué clases componen la mayoría. Claro que Sanders fue derrotado por el aparato de su partido, bien cercano a la oligarquía por cierto, aunque no tanto como el Partido Republicano. Corbyn ha sobrevivido a los intentos de su propio partido para dejarlo a un lado. Las bases (y los jóvenes) y los "aparatos del partido" son los que han tenido algo que ver en ambos casos.
Amante de los paralelismos, no estaría de más plantearse algunas cuestiones sobre la reciente victoria de Sánchez dentro del Partido Socialista en España. Si va a ser Corbyn está por ver. Que los "apparatchiks" y viejas glorias de su partido intentaron que fuera el Sanders perdedor y no lo consiguieron, sí parece claro. Es obvio que preferían a una Clinton. Ahora falta ver qué le pasa con las urnas que, a lo que parece, tardarán en ponerse, a no ser que el caso catalán se enquiste todavía más. Por  seguir con los paralelismos, Escocia y California, bien diferentes entre sí como lo son de Cataluña. Los escolásticos decían "comparatio non tenet in omnibus", las comparaciones solo son en algunos elementos, no en la totalidad de lo que se compara. Por ejemplo, el modo con que ha aparecido el tema de Manchester y la "guerra contra el terrorismo" en algunos discursos de Corbyn es propio, casi por definición, solo del Reino Unido. Pero da que pensar sobre los otros dos casos.