viernes, 30 de junio de 2017

Con la URSS vivíamos mejor

Los porcentajes de los que dicen que la desaparición de la URSS fue una mala cosa son, generalmente, elevados. Me recuerda el "con Franco vivíamos mejor" con que algunas personas recibieron la democracia en España. Tal vez en este caso había una diferencia de edad entre los mayores y, además, franquistas y los jóvenes y, además, demócratas "de toda la vida". Los datos sobre los países ex-comunistas de Europa del Este los proporciona el Pew Research Center que, además, encuentra expresiones de simpatía hacia Stalin muy interesantes. 
El gráfico que copio hace ver la peculiaridad de Rusia, solo superada por Armenia  en lo de considerar que "aquello" fue una mala cosa y también en el grupo de los países en los que la diferencia de edad cuenta (Georgia y Bielorusia). En el extremo opuesto, Estonia.

jueves, 29 de junio de 2017

Más sobre "valores europeos"

Presentar cualquier colectivo humano (incluso un convento como el que imaginó Umberto Eco en El nombre de la rosa) como homogéneo lleva a sacar conclusiones equivocadas. No existe ningún colectivo homogéneo. Y Europa tampoco lo es. Primero, porque no todo es Unión Europea. Segundo, porque la historia reciente es demasiado divergente. Y, tercero, porque los valores supuestamente europeos tampoco lo son. 
Recordemos, valores son los criterios mediante los cuales elegimos una determinada alternativa frente a las otras. Y el caso que presenta Alberto Peris aqui es claro. Tenemos, ante todo, el hecho de las pateras en las que emigrantes, demandantes de asilo y refugio, gentes que huyen de la miseria y la violencia (colectivo, por tanto, tampoco homogéneo). Ante tal hecho hay europeos a los que se refiere Peris que reaccionan, basados en la solidaridad, ayudando su llegada y evitando sus muertes. Pero también hay europeos que reaccionan, basados en la identidad amenazada, impidiendo dichas ayudas y rechazando la llegada de estas personas. Todos europeos, pero con valores muy diferentes. Copio y pego el final del artículo:
El peligroso auge de la ideología ultraderechista en nuestro continente extiende ya sus tentáculos asesinos hacia esas patéticas embarcaciones neumáticas en las que se juegan la vida unos seres humanos a los que la “cristiana” Europa parece que le cuesta reconocer como tales.
Además, gobiernos, como el español, que miran hacia otro lado, más allá de sus compromisos. O se preocupan, sobre todo, muchos de ellos, de que no salgan de "allí", aunque les estén torturando.

miércoles, 28 de junio de 2017

Pronunciarse sobre Venezuela

Primero fue, desde dentro, un llamado para detener la violencia en el país. Lo firmaban activistas, sindicalistas, ex-ministros y ex-dirigentes de la oposición. Después vino el Llamado internacional urgente a detener la escalada de violencia en Venezuela”. Los firmantes eran un grupo más amplio junto a los venezolanos: latinoamericanos, pero también europeos. Estaban de acuerdo en la necesidad que expresaban los anteriores de acabar con el enfrentamiento físico. A principios de junio, otro manifiesto, con base geográfica mucho más amplia, “¡Con la revolución bolivariana por siempre! ¿Quién acusará a los acusadores?”, en evidente respuesta a los anteriores, supuestos “acusadores”. Junto a ellos, ha habido una notable abundancia de artículos tomando posición en una u otra de las direcciones, con las habituales acusaciones mutuas y los inevitables juicios de intención que más reflejan las intenciones de quien los hace que la de los supuestos objetos de tal juicio.
Confieso mi interés personal por el asunto ya que tengo amigos y conocidos entre los firmantes de estas dos últimas cartas. Pero también interés en la medida en que Venezuela se ha convertido en un caso digno de ser estudiado en las facultades de ciencias de la información (al margen de la mala utilización que se hace del asunto en España, muchas veces por pura mala fe y sin excesiva preocupación por conocer los hechos), pero, sobre todo, porque el país se ha convertido en un “paradigma” de rebeldía frente al imperio. De hecho, directa o indirectamente, hay referencias en estos textos a los manejos de la CIA, su organización de golpes de estado y hasta de invasiones, el interés por el petróleo venezolano por parte del “imperio”, los antecedentes chilenos con Allende y muchas cosas más. Pero los diagnósticos no quedan claros para el extranjero que los lee en la distancia física. A mi juicio, hay cosas que faltan. Por partes.
En los viejos tiempos, algo más machistas que los presentes, la cuestión obligada ante un asunto complicado era cherchez la femme, busquen a la mujer. Ahora la cosa es distinta y hay que ir al cherchez le pétrole, qué pinta el petróleo en todo esto. Pues bien, Venezuela es el tercer país del que los Estados Unidos importa petróleo. Son datos de 2016 de la U.S. Energy Information Administration que significan que, a la hora de proporcionar petróleo a los Estados Unidos, Venezuela va detrás de Canadá y de Arabia Saudita (los dos primeros), pero que ha adelantado a México aunque por poco, que ha caído al cuarto lugar, o a Colombia que está en el quinto. No veo qué interés pueda tener el “imperio” de conquistar a su tercer proveedor y no a su cuarto.
Pero es que hay más: se trata de CITGO, empresa filial de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), empresa esta estatal, por supuesto. Citgo habría donado 500.000 dólares estadounidenses a la ceremonia de toma de posesión de Donald Trump. El dato es contrastable en página 21 del Report of Donations Accepted For Inaugural Committee. Bonita forma de luchar contra el imperio que, obviamente, personificó un episodio de “el imperio contraataca”.
Este episodio de “contraataque” fue recogido por el Wall Street Journal y retransmitido por la CNN: Goldman Sachs habría comprado bonos del gobierno venezolano salvándolo del “default” con gran irritación por parte de los opositores venezolanos. Tal vez convenga recordar que Goldman Sachs tiene a ex-empleados suyos no solo en el gobierno de Trump. Lo que cuenta es que no queda claro el papel de los Estados Unidos en el boicot a Venezuela cuando se ayuda a su gobierno de esta forma tan evidente. Todo hay que decirlo, el negocio de Goldman Sachs ha sido redondo, aunque para ello haya tenido que enfadar a los que supuestamente apoya su gobierno. Agradecidos tal vez.
Ha habido muchos diagnósticos. Aquí mismo ya recogí algunos a propósito de la mediación. Pero quiero acabar con una cita de François Houtart. Fue de las últimas cosas que escribió antes de su reciente muerte y después de visitar Venezuela. Se refería a las dificultades de la vida cotidiana que “provienen seguramente del boicot y de la especulación de parte del capital local y del imperialismo, pero también de procesos ordinarios en periodos de escasez: mercado negro, acaparamiento de productos, cambios de producción en función de la ley del mercado, usura de los intermediarios, pero también de la corrupción de agentes del Estado”.
Curiosamente las cartas abiertas que he citado subrayan unos aspectos u otros, pero callan sobre aquel papel del “imperio”.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Sobre los asuntos internos -y aunque seguro que una parte de los venezolanos conocedores del dato afirmarán que se trata de una manipulación más del “imperio”- un impresionante trabajo de Gallup con datos hasta 2016 obtenidos con entrevistas cara a cara -margen de error de +/-4 y nivel de confianza de 95% - que muestran la creciente desconfianza de los venezolanos hacia la policía local, el sistema judicial y los militares. Reproduzco el gráfico sobre estos últimos:

Esto no quita el titular de El Mundo -edición de Alicante, en papel, 14 de junio de 2017- “Malestar castrense contra Maduro”. En internet el titular sería “Crece el malestar contra Nicolás Maduro en el ejército”. Mala señal. Las referencias mutuas al golpe de Estado siguen. Y a la "guerra económica" contra Venezuela, también.
Eso sí: se sigue diciendo que la razón fundamental del acoso estadounidense se debe a que Venezuela “es el país con los mayores recursos naturales y reservas energéticas del Planeta” (sic). Un poco exagerado ya parece. Eso sí: se sabe que las exportaciones venezolanas son, básica y casi únicamente, energéticas (y decrecientes con estos datos oficiales que acaban el 14).
CUENTOS DE LA ECONOMIA VENEZOLANA (I).003

Y aquí otro buen diagnóstico que no se queda en una historia de buenos y malos y responde sobre el papel de los “barrios” en los enfrentamientos y el ambiguo papel de las fuerzas armadas -con cúpulas corruptas sabedoras de que son el fiel de la balanza-.
Rajoy y Gentiloni consideran la convocatoria de una Constituyente como un medio de dividir todavía más a la sociedad venezolana)
(Añadido el 1º de julio: Sobre el cuarto proveedor de petróleo de los Estados Unidos, es decir, México, el presidente Trump propone un gaseoducto "por debajo del muro" para llevar el petróleo mexicano a USA)

No me preocupa un ciberataque

Los gobiernos de Alemania, Francia y Noruega y ahora el parlamento británico han sido objeto de tales ataques. Rusia está entre los sospechosos, signifique lo que signifique ese "rusia". Lo que pueda haber sido la relación de Trump (o su entorno, incluido el silencio de su antecesor) con Putin (o su entorno) todavía está por ver. Pero que las elecciones estadounidenses son fácilmente pirateables no es una novedad. Ya hace años que se temía que los ordenadores mismos fueran la fuente de discretos pucherazos en los Estados Unidos, sobre todo viendo los casos en los que los votos no dejaban huella en papel de modo que la única fuente de información era lo que sumaba la máquina mediante un algoritmo que no se publicaba.
A eso se ha añadido el ciberataque de ayer ("ransomwareNotPetya), esta vez contra empresas e instituciones de un cierto poder, llegando hasta la sorpresa de que en mi farmacia habitual el ordenador no funcionaba, tal vez porque la central del gobierno autónomo de Valencia estaba dañada.
Si esto es así para gente que tiene mucho poder o bastante poder, ¿cómo me voy a preocupar por lo que le pueda pasar a un mindundi como yo, vulnerable entre los vulnerables? Ya puedo poner cortafuegos, muros, vallas, defensas, anti-troyanos, anti-virus y demás productos a la venta o que van unidos a productos venales  o negociables como para que me sienta más protegido que los que mandan. Inútil.

lunes, 26 de junio de 2017

Razonable no es probable

Hace un par de años, en una sesión del curso de verano de la Universitat Internacional de la Pau, en Sant Cugat, Barcelona, me habían propuesto el tema de las identidades que unen y las que matan. Acepté. Pero evité cuidadosamente entrar en el contencioso catalán... hasta que llegó el coloquio (que, con la conferencia, puede verse aquí -hablé en castellano-)  y me lo preguntaron directamente. Contesté que era partidario de un referéndum, pero que, si yo fuera catalán y pudiera votar en él, votaría contra la independencia que juzgaba contraria a sus intereses mayoritarios.
Ahorra la Agencia EFE me pone en la pista de un editorial del New York Times que el gobierno catalán estaría utilizando como argumento para que el gobierno de Madrid acepte la convocatoria unilateral de un referéndum de independencia para el 1º de octubre, fecha histórica española por cierto.
Me siento incómodo por haber coincidido avant la lettre con dicho editorial en ese punto (no en todos, no se vaya a creer), que termina diciendo:
The best outcome for Spain would be to permit the referendum, and for Catalan voters to reject independence — as voters in Quebec and Scotland have done. Otherwise, Madrid’s intransigence will only inflame Catalan frustrations.
Pero ese era mi argumento: referéndum sí (la Constitución se puede cambiar como ya se ha hecho un par de veces con anterioridad y, por ejemplo, definir de otro modo la soberanía, que no es una "cosa" sino el resultado de una ley), independencia no (no es en interés de los catalanes, aunque sí de una parte de la élite política cuya lógica es la del poder -qué otra si no-). Oponerse al referéndum (por los medios que sean) solo "inflama las frustraciones catalanas" como dice el NYT. Pues eso: algo tan razonable que hasta el NYT entiende (y yo entendí) que no va a ser lo más probable. Por más que se eche toda la culpa de la situación a la cerrazón del gobierno catalán, no se puede descartar la igualmente extrema cerrazón del gobierno español. No es tanto catalanismo frente a españolismo, sino enfrentamiento de dos agendas para conseguir votos en las siguientes elecciones, al tiempo que se lleva adelante una determinada agenda. Nacionalista, sí. Pero por ambas partes.

domingo, 25 de junio de 2017

Otro frankenstein

Los talibán fueron apoyados por "occidente" (es decir, los Estados Unidos y el Reino Unido) cuando luchaban contra el Ejército Rojo (infieles comunistas) que apoyaba al entonces gobierno pro-URSS en Afganistán. Entre ese apoyo, no se olvide, estaba el dinero que se envió a La Base (Al Qaeda en árabe) dirigida por un tal Osama ben Laden.
Ahora aquellos talibán afirman que el mayor obstáculo para la paz en Afganistán es la creciente presencia de los Estados Unidos (¿infieles capitalistas?) en el país. 
No son los únicos casos de criaturas que se rebelan contra su creador. Noriega fue otro caso. Pero es obvio que el que apoya no lo hace por el bien del apoyado sino por el propio bien y, por tanto, puede cambiar de perspectiva, como el apoyado puede hacerlo por numerosos motivos que van desde el enriquecimiento al incremento de poder.

sábado, 24 de junio de 2017

Islamización del radicalismo

Las características comunes a muchos yihadistas europeos estudiados son conocidas: condiciones previas como la pequeña delincuencia, papel de los reclutadores sobre todo en las cárceles, familias con problemas. Pero lo que más me ha interesado del estudio que cito es el reconocimiento de que no se trata de una radicalización del islamismo previo (estos terroristas suelen partir de unas creencias y unas prácticas más bien tibias cuando no contrarias al Islam) sino que se trata de una islamización del radicalismo: aquellas condiciones piden un desahogo y algunos lo encuentran en la islamización. Otros, como ya he contado otras veces, lo encuentran en otras ideologías, dependiendo de los contextos en los que se mueven. Aquellas características en un determinado contexto darán un yihadista, pero, en otro, darán un terrorista de extrema derecha.
Frustración, agresividad, violencia. Y esta, que permite la descarga de la agresividad, se ejecuta contra objetos diferentes según estén a disposición del frustrado que, por supuesto, tiene otras vías para la descarga de la agresividad como son la depresión y el suicidio, es decir, violencia contra uno mismo estando muchas veces relacionadas entre sí la depresión y el suicidio. Otros encuentran un objeto externo sobre el que descargar la frustración, de los cuales algunos encuentran un camino en determinadas versiones del Islam (wahabismo, salafismo y demás), pero sin ser determinantes excepto por que pueden ser manipulados por intereses políticos y geopolíticos extraños al asesino y, en ese sentido, recibir apoyo y medios por parte de los que tienen esos intereses que, todo sea dicho, pueden ser más o menos musulmanes (aunque alguna de sus prácticas dejen mucho que desear), pero también pueden ser ajenos al Islam como pueden ser determinados servicios secretos "occidentales" no solo en sus orígenes (con el posible complejo de frankenstein incluido) sino también en la actualidad. Dice Roy que “La genialidad del Estado Islámico es la oferta de un marco narrativo dentro del cual los jóvenes voluntarios pueden cumplir con sus aspiraciones”.
Claro que no todo encaja en este enfoque. Por ejemplo, los atentados terroristas en Arabia Saudita. Tal vez. O los estudios de casos que muestran el papel de las andanzas de "Occidente" en países de mayoría musulmana. Pero lo dicho va en contra de estudios del "terrorismo religioso" que aceptan para sus cuantificaciones las etiquetas utilizadas por el Global Terrorism Database para clasificar los actos terroristas, tomando como "religioso" tanto a los actos perpetrados por musulmanes, hindúes o cristianos (tildados estos últimos de "fundamentalistas").

viernes, 23 de junio de 2017

Irán en las noticias (y España también)

1. Hay problemas políticos internos, sobre todo cuando se constata, también allí, la existencia de un "estado profundo".
2. Sus relaciones con los vecinos con complicadas. De hecho, los gobiernos de países de Oriente Medio están dispuestos a revisar su posición frente a Qatar si estos cierran Al Yazira ¡y cambian su postura frente a Irán! Algo habrá tenido que ver el Departamento de Estado.
3. El conflicto USA-Irán parece seguir planeando por encima de todo ello y el apoyo USA a la democrática Arabia Saudita puede acelerarlo.
Creo que es un buen ejemplo de cómo es inevitable abordar estos temas desde las TRES perspectivas, desde lo local a lo mundial. Así termina un artículo en The Economist
Certainly Spain deserves much credit for the reforms it has undertaken, and its outlook is much sunnier. But if the global economy becomes less favourable, Spaniards may come to lament that Mr Rajoy did not tackle more of the country’s problems when he had the chance.
Es obvio que le falta el punto 2: la Unión Europea.

jueves, 22 de junio de 2017

Remesas de inmigrantes

Un mapa a estudiar con detalle (si no se ve bien, ir al original):
No da los datos de emigrantes desde países enriquecidos. Pero sin tener en cuenta por ejemplo los casi veinte millones de emigrantes dentro de la Unión Europea, las remesas alcanzaron los 400 millardos de dólares en 2016. Ah, y el 85 por ciento de su renta permanece en el país de acogida.
Para el caso de América Latina obsérvese (página 24) y comparando 2007 y 2016, el aumento de las remesas que llegan a Haití, Nicaragua, Guatemala, Paraguay y República Dominicana y la reducción en el caso de Venezuela, Argentina, Ecuador y Brasil. Chile y Uruguay no aparecen en la lista.
No hay nada eterno: las remesas desde países productores de petróleo de Oriente Medio han caído, creando problemas en países que las recibían, como la India.

miércoles, 21 de junio de 2017

Democracia con problemas

Antes de especular, veamos algunos datos. Por ejemplo, los que proporciona el “barómetro de la confianza” que publica la empresa Edelman a partir de encuestas en 28 países. Se ha preguntado la confianza que merecen gobiernos, medios de comunicación, empresas y ONG. Pues bien, ese es el orden de menos a más confianza, con la particularidad de que, para los cuatro, ha disminuido en 2017 respecto a 2016.
Todo un éxito para los gobiernos que no mejora si tomamos los de Gallup para 2016 y referidos a la Unión Europea y los Estados Unidos. El tema es el de la mayor o menor confianza de los ciudadanos en sus respectivos gobiernos. La mayor desconfianza la muestran los griegos (81 por ciento de las respuestas van en esa dirección), seguida por Italia (75 por ciento), Francia (70), Estados Unidos y España (empatados a 69). Para completar, Bélgica, Reino Unido, Austria, Portugal y Dinamarca proporcionan respuestas de más del 50 por ciento.
Para algunos de estos países, la desconfianza hacia sus gobiernos puede haber aumentado. Pienso en el gobierno de izquierdas (“populistas”, dicen) de Grecia enfrentándose a huelgas generales gracias a sus duras políticas de austeridad más propias de las “derechas”. O en el gobierno de los Estados Unidos, incumpliendo promesas y enzarzándose en escándalos que llegan hasta al yernísimo (no Villaverde, que lo fue de Franco, sino Kushner que lo es de Trump).
Sobre estos datos, y otros igualmente constatables, se pueden alzar voces diferentes intentando explicarlos, junto a las que levantan acta de los riesgos importantes que corre el sistema democrático o, por lo menos, la democracia tal como se entiende habitualmente.
Un primer grupo lo forman los que lo achacan al “neoliberalismo” o, como dicen otros, al fundamentalismo del mercado. “Menos Estado, más mercado” queda bien hasta que el mercado, propuesto como criterio absoluto, muestra su rostro desigualitario. Y es que la democracia, para funcionar decentemente, presupone un cierto grado de igualdad. O, para ponerlo en modo menos problemático, la democracia entra en crisis cuando la desigualdad aumenta y los ciudadanos perciben ese aumento resumido en un “ricos más ricos, pobres más pobres” y se dan cuenta de que las zarandajas sobre el PIB son eso: zarandajas, sobre todo cuando el dicho se traduce en “los poderosos más poderosos, los vulnerables más vulnerables”. No hay voto que valga.
Para desdicha de la democracia, los medios puestos en práctica para suavizar los efectos de tal proceso de desigualdad suelen producir un “efecto bumerán”, volviéndose contra los que los lanzaron. Por supuesto están las teorías de la conspiración, la atribución a una supuesta “trama”de todos los males que nos aquejan. Si eso es así, se piensa, la respuesta democrática es inútil y lo que hace falta es una buena dictadura. Pero los procesos de desigualdad también pueden ponerse en sordina mediante la creación de sucesos espectaculares, más propios de televisión que de prensa escrita, con los que la atención queda convenientemente desviada… hasta que el truco deja de funcionar y un niño grita “el rey está desnudo” y el “suceso” es puesto en su justa medida, apareciendo, en cambio, los problemas de fondo.
La clase política (que algunos llamaron “casta” hasta que formaron parte de ella) también tiene algo que ver con este descrédito al que me estoy refiriendo. Están, faltaría más, los egos hinchados de políticos como los que ingresan en grupo en los parlamentos. No hace falta ir a Washington y encontrarse al que algunos tachan de “narcisista patológico”. Basta con dar un vistazo a ayuntamientos, diputaciones, gobiernos autónomos y central para encontrar especímenes de tales egolatrías que, encima, empeoran cuando confunden la acción política con teatro político. No es solo cuestión de todo eso de las narrativas y relatos: es la producción de hechos espectaculares para “interesar” al ciudadano al que solo interesan mientras dura el “show”. Después, viene sucesión de distracciones hasta que el ciudadano se da cuenta de que le están tomando el pelo y contesta a las encuestas como se ha visto. Y no entro en maniobras subterráneas, amenazas, compra de voluntades de los medios (o intento), sobornos y, sí, corruptelas.
Mientras el descrédito por la democracia crece en una dirección, en la otra se produce el auge de los extremismos (de derecha, de izquierda, musulmanes, cristianos, defensores de una sola causa) convencidos de tener toda la razón y todo el derecho a actuar en consecuencia. Hiperdemocráticos frecuentemente en su vocabulario, olvidan que democracia es reconocer que quizá otros puedan tener algo de razón.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Por todo ello, la inestabilidad electoral es la regla: los electores no se casan sino que coquetean. Las recientes elecciones legislativas francesas se presentan aquí como un caso más de “crisis de régimen”. Aquí, la de los Estados Unidos. O la del Reino Unido. Y aquí, algo más programático, para las Españas. Y se añade la incertidumbre económica mundial y sus altibajos dentro de la tendencia reciente al alza, gráfico tomado del Banco Mundial.)

(Añadido el 26: más sobre el yernísimo)

Algo más que masacres

Los autores de matanzas, atentados o ataques más o menos frustrados con aparente motivación ideológica o religiosa suelen tener algunos rasgos en común que conviene tener en cuenta antes de achacar el problema a la ideología (de ultra-derecha o de ultra-izquierda normalmente o, si se prefiere, racista, xenófoba, libertaria, anarquista, fascista) o a la religión (generalmente el Islam pero últimamente también el budismo tan religión de paz como el Islam o el cristianismo de Francisco de Asís, no el de las cruzadas). 
Los procesos que llevan a que determinados individuos lleven a cabo una masacre o a intentarlo son complicados y es ahí donde hay que poner la atención sin por ello olvidar las medidas de seguridad que, por supuesto, no tendrían que caer precisamente en aquello que critican. 
Como con los incendios forestales, la solución no es aumentar las penas de los pirómanos o el simple aumento del número de bomberos: sin por qué rechazarlo, la solución pasa por la prevención.
Uno de los rasgos que aparece con relativa frecuencia en este tipo de asesinos es el de tener antecedentes delictivos. Generalmente, pequeños delitos (hurtos, tráfico, adicción, peleas) que se han cometido antes de  producirse la "radicalización" y el empeño por matar a cuantos más mejor (infieles, musulmanes, burgueses, homosexuales, sin-techo etcétera).
Y ahora me aparece un dato con su correspondiente comentario que me hace pensar: muchos de los autores de estas matanzas tienen antecedentes de violencia doméstica. Cultura de la violencia (no cultura de paz) que se expresa en contextos diferentes, pero violencia al fin y al cabo. Frustración, agresividad, descarga de la agresividad en un objeto (familiar, ideológico, religioso, social) asequible y significativo para el agresor  mediante un instrumento, la violencia, exaltado por todos los medios, sobre todo los visuales, pero también los videojuegos.
Conocer dónde se origina la frustración, cómo esta se trasforma en agresividad y cómo esta busca objetos sobre los que descargarse con mayor o menor aprobación del pequeño grupo al que se pertenece. Llamar "loco" al asesino o asesinos no ayuda mucho, sobre todo si la "locura" se reserva para un tipo de atacante y se niega para otros.
No se olvide: la islamofobia produce ese tipo de reacción en algunos musulmanes (practicantes del "islamismo sociológico", es decir, nada devotos y, las más de las veces, poco practicantes, por ejemplo bebiendo alcohol o asesinando a otros musulmanes) y esa reacción produce más islamofobia, atribuyendo a todos los musulmanes lo que es propio de algunos de ellos (¿por qué  en el reciente atropello de Londres se piensa más en los musulmanes que intentaron linchar al asesino aplicando la ley del Talión que en el imam que lo evitó enfrentándose a la turba?).

martes, 20 de junio de 2017

Plurinacional nación de naciones

La socialista española Adriana Lastra se ha referido al Estado Plurinacional de Bolivia en su intento de justificar la propuesta de su secretario general hablando de plurinacionalidad de España. Copio y pego lo que me ha escrito un amigo desde Bolivia:
Mal hacen los socialistas hispanos en poner a Bolivia como ejemplo de estado plurinacional. La Constitución lo  recoge así en sus primeros enunciados, pero después queda en agua de borrajas de iure y de facto.Sólo tienen poder electo los Gobernadores de las Autonomías, que coinciden con los Departamentos  que existían en la República y de alguna forma son herencia de la Colonia.La nación aymara está repartida entre 2 departamentos, la quechua entre 3 y  lo mismo con la tupi guaraní. La idea de estado plurinacional es excelente pero después no han respetado las nacionalidades al repartir el poder político. No existe una autonomía aymara ni una quechua ni una tupi guaraní. Es decir los plurinacionales no pueden elegir a sus respectivos dirigentes.
He encontrado también comentarios sobre lo de "nación de naciones". Tampoco la confederal suiza lo es. ¿Dónde está mi problema?
Sigo pensando que no existen las naciones. La prueba inmediata es que no hay acuerdo sobre qué significa exactamente tal palabra. Tampoco existen los dioses (bueno, el mío sí, que es el verdadero, pero lo mismo puedo decir de mi nación verdadera frente a la supuesta nación de los que me lo niegan, por ejemplo nación catalana y nación española que niega a Cataluña el ser una nación mientras desde Cataluña se reduce a Estado lo que los nacionalistas españolistas llaman España).
Lo que existe son los nacionalismos y las religiones, cada cual con sus peculiaridades. O, para ser menos abstractos, lo que existe son los nacionalistas (los que creen pertenecer a una nación) y los creyentes (los que creen en una religión).
Los nacionalistas, dicen, se dividen en dos grupos: los que practican el nacionalismo político según el principio de que toda nación debe tener un Estado (lo de que todo Estado deba ser una nación -Estado nacional- es algo más complicado) y los que practican el nacionalismo cultural, es decir, los que creen que pertenecen a una nación cuyas señas de identidad deben ser protegidas aunque sin necesidad de tener un Estado que cumpla con tal cometido. Dichas señas son, generalmente, imaginadas, inventadas o supuestas y quedan en el mundo de los sentimientos y la nebulosa de la indefinición.
La dependencia o independencia de un determinado grupo de personas respecto a otro sí que es observable. Que algunos de esos grupos planteen su independencia recurriendo al nacionalismo, también. Que los nacionalistas (algunos, sobre todo si no son cargos públicos) estén dispuestos a dar la vida por su nación, también es constatable, como son constatables los mártires en algunas religiones.
Pero, volviendo al tema, ¿puede darse una "nación de naciones"? ¿Puede darse un Estado plurinacional? Pues depende de cómo se defina nación, evidentemente. ¿Son una nación los aymaras bolivianos -junto a los peruanos-, los quechua-hablantes en Bolivia, Perú, Ecuador , los guaraníes de Bolivia y Paraguay? Si es la lengua la que define la nación, tenemos problemas en las Españas (catalán en Cataluña -excepto en el Valle de Arán-, parte de Valencia, Baleares y Franja de Aragón amén de problemas internacionales con la Catalunya Nord, como los vascos lo tienen en parte de Euzkadi y parte de Navarra, amén del problema con Iparralde, el País Vasco francés). Bueno, dejemos la lengua. ¿Qué nos queda entonces? ¿La historia del Reino de Aragón -que incluía la actual Cataluña-? ¿Al-Andalus? ¿La provincia Tarraconense? 
Nominalismos, excepto para los creyentes. Se puede discutir lo que se relaciona con el poder (quién manda aquí y cómo), pero recurrir a nombres de vaporoso contenido solo sirve para ocultar que lo que cuenta es el poder.

lunes, 19 de junio de 2017

Lo que importa es ganar

Interesante cómo se ven los mismos resultados desde un lado y otro.
Primero, el triunfo de Macron ayer en la segunda vuelta... pero con una abstención muy preocupante.
Segundo, el triunfo de Sánchez en el congreso del Partido Socialista en España... pero con un porcentaje menor que el que obtuvieron sus antecesores.
Sería un ejercicio apropiado para una facultad de Ciencias de la Información. Los que se quedan en el triunfo (y cómo y por qué) y los que subrayan el lado problemático de dicho triunfo. Además, se podría comparar el estilo periodístico de los que han subrayado este último aspecto: de manera casi aséptica el primero (Le Monde) y con abundancia de adjetivos y palabrejas (e insultos) el segundo (un conocido escribidor/opinador desde Madrid).

Desprecio por la vida de algunos

Grenfell Tower, Finsbury Park, Pedrógâo Grande (más completo aquí) son casos muy diferentes entre sí: un incendio de un bloque de viviendas, un atentado terrorista y un incendio en el bosque con víctimas. Solo el primero y el tercero se semejan en la estimación de víctimas. Pero hay cosas que hacen pensar.
Grenfell Tower parece que tiene que ver con el nuevo revestimiento exterior que se añadió al bloque. Revestimiento ilegal y peligroso por inflamable, como se ha visto. Y desdén hacia sus habitantes.
Finsbury Park, tildado ya de terrorismo, tiene que ver con la islamofobia del atacante que, probablemente, pone en práctica esa fea costumbre europea (importada, pero ya imbuida entre los "valores europeos") de la Ley del Talión: "Ojo por ojo, diente por diente". Y, como buen prejuicio, atribuyendo a todo el colectivo (musulmán) los desmanes de una parte de ellos (yihadistas) si es que los asesinos yihadistas son realmente musulmanes o solo es una etiqueta como la del catolicismo para muchísimos españoles. 
Pedrógrâo Grande y aledaños parece haber sido el efecto del calor, la sequía, una tormenta seca y un rayo en medio del bosque. ¿Sin responsables? Y no me digan lo del cambio climático. Son bosques privados no muy bien conservados.
Es lo que tienen en común: el de determinados principios (el beneficio, la venganza, la propiedad privada) ante los cuales se sacrifica todo, vidas humanas incluidas. Claro que solo el segundo es un caso de acción directa para conseguir muerte. Los otros dos no son acciones sino irresponsabilidades y omisiones. La vida de los demás no vale nada, sobre todo sin es de gente de segunda categoría o segundo nivel: habitantes de pisos protegidos, musulmanes que salen de su mezquita durante el Ramadán y aldeanos (y turistas, todo hay que decirlo). 
Contra este tipo de gente se puede tomar una decisión empresarial que podría tener consecuencias catastróficas y las ha tenido. Se puede decidir atropellarlos (los jeques petroleros no estaban allí y eso que algunos de ellos financian y promueven el yihadismo). O se puede descuidar la limpieza y prevención de incendios en bosques privados (no es que los públicos tengan que estar mejor cuidados por definición) en lugares donde viven "los de abajo". Algo así como los muertos producidos por un ataque saudita a un mercado yemení. Pero, claro, también hay muertos en centros comerciales, hoteles de primera categoría y "resorts" de gran lujo. El mismo desprecio, pero otro clasismo.
(Añadido el 21: Encuentro aquí esta cita de Engels de 1845 sobre las condiciones de la clase obrera en Inglaterra:
“When society places hundreds of proletarians in such a position that they inevitably meet a too early and an unnatural death, one which is quite as much a death by violence as that by the sword or bullet; its deed is murder just as surely as the deed of the single individual”.

domingo, 18 de junio de 2017

Políticos enfermos

Cité ayer la acusación de "narcisista patológico" referida al actual presidente de los Estados Unidos.
El texto incluía esta cita:
A 2006 study published in the Journal of Nervous & Mental Disease found that 18 of the first 37 presidents met criteria for having a psychiatric disorder, from depression (24 percent) and anxiety (eight percent) to alcoholism (eight percent) and bipolar disorder (eight percent). Ten of them exhibited symptoms while in office, and one of those 10 was arguably our best president, Abraham Lincoln, who suffered from deep depression.
No es la primera vez que encuentro el tema de la enfermedad mental de algunos políticos de alto nivel. Siendo estudiante, me interesó el libro de Lasswell sobre psicopatología y política que sigue valiendo la pena por lo menos darle un vistazo aunque no sea más que a su capítulo X sobre la prevención. Puede resultar entretenido pensar quiénes de los que aparecen en los noticiarios de televisión pueden clasificarse en los tipos que allí se enumeran (capítulos VI, VII y VIII). El problema es que un fresador agresivo o un catedrático obsesivo pueden tener esos mismos desórdenes, pero sus efectos son incomparablemente menores que los que pueden producir un loco con acceso al botón nuclear.
Sin llegar a tanto, no sería mala idea pedir que los que acceden a tales altos cargos se sometieran a un diagnóstico psiquiátrico previo. Pero es inútil: son ellos mismos los que tendrían que decidirlo y, por esprit de corps, conciencia de grupo, no van a hacerlo. Basta con que solo sea un uno por mil el que esté aquejado por estos problemas, pero...

sábado, 17 de junio de 2017

Populismo en decadencia

No hay una definición en la que todo el mundo esté de acuerdo (véase, si no, mi "Europa y sus 'populismos'" que se encuentra en la columna de la derecha de este blog). Sin embargo es curioso que se anuncie su decadencia en Europa. Gracias al Brexit, se dice, o gracias a Macron en Francia o, todavía más interesante, gracias a que han tocado poder en el caso de Finlandia y una cosa es predicar y otra dar trigo. Que hay problemas, eso no se duda.
Sea o no sea cuestión de un supuesto populismo en decadencia, sí parece que los tres elementos simbolizados por los tres casos citados tienen efectos importantes sobre la política.
Primero, los referéndum los carga el diablo. Permite juegos vistosos, emociones intensas, decisiones dicotómicas para asuntos que no lo permiten, pero acaban volviéndose contra los que los convocaron. Casos evidentes: Santos en Colombia, Renzi en Italia y Cameron en el Reino Unido. Que después el M5S en Italia o el UKIP en el Reino Unido tengan problemas, es cosa de ellos. 
Segundo, el desasosiego político que afecta a los electorados europeos (su voto no es un matrimonio "hasta que la muerte nos separe", sino un amor veraniego) puede cristalizarse en alternativas que no son precisamente las convencionales del Front National francés. Macron lo ha visto y el temor que había de que en las legislativas se produjese un presidente con un parlamento todo él en la oposición no se ha cumplido. El presidente tiene casi todo el parlamento a su favor con un partido joven-joven.
Tercero, como he dicho, una cosa es predicar en una campaña electoral y otra es afrontar las crisis internas que pueden afectar a quienes detentan el poder. En las Españas podría estar sucediendo en los lugares en los que los supuestos "populistas" ya han logrado su parcelita de poder. Todo ello sin contar el caso espectacular de Syriza en Grecia.
Es pronto para afirmar el título de este post. Hay todavía mucha crisis por recorrer y mucho salvador dispuesto a prometer el oro y el moro. Y muchos nubarrones que permiten todo tipo de aventuras emocionales. Tal vez sin llegar a extremos, pero no por eso menos peligrosas.

viernes, 16 de junio de 2017

Valores europeos

No conozco la lista de tales valores, pero supongo que, Ilustración mediante, la tolerancia es uno de ellos. Por eso reproduzco estos dos gráficos del Pew Research Center.

En el primero se ve que ha sido esa Europa (la de los 45 países, que incluye al subgrupo llamado Unión Europea) la que ha tenido una mayor presencia de países creando problemas a grupos religiosos. En el segundo, se ve que esa Europa tiene un porcentaje muy alto de países que practican tal tipo de intolerancia (después de Oriente Medio y Norte de África).
Pero hay más, y viene de este gráfico de la misma fuente:
Jews and Muslims remain victims of social hostilities in most European countries
Se trata del número de países en los que ha habido episodios de hostilidad hacia grupos religiosos. Como se ve, los judíos han estado por delante, pero los musulmanes ha crecido (y los datos posteriores seguro que mantienen la tendencia). Pero la cristiana Europa parece que también tiene países en los que las hostilidades hacia cristianos se ha producido. Cristianos contra cristianos, siguiendo la tradición iniciada en el Cisma de Occidente y que sigue con los problemas de los ortodoxos rusos con otras confesiones cristianas (protestantes y católicos), pero también contra cristianos en países con fuerte presencia de otras religiones. El Islam, por supuesto.

miércoles, 14 de junio de 2017

Conflictos, violencias, mediaciones

Un joven de 22 años, murió hace unas semanas en Málaga. A la salida de su fiesta de cumpleaños, se encontró una pelea e intentó mediar. Si entiendo bien, lo que consiguió es que ambas partes en liza la emprendiera con él, produciéndole muerte cerebral. Alabo su generosidad. Como la del hombre de 45 años, de Archena, que igualmente intentó mediar en una pelea y fue acuchillado hace poco también. Entiendo (que no justifico) la reacción: cada uno de los enfrentados pensó que el mediador intervenía para ayudar al contrario y la razón evidente era que, si no estaba defendiéndole a él, es porque estaba apoyando al otro. Y ambos contendientes pensaron lo mismo. Se equivocaban, cierto.
Cambiemos de registro y pensemos en la mediación de José Luis Rodríguez Zapatero en el conflicto entre el gobierno venezolano y la oposición o, si se prefiere, entre el ejecutivo y el legislativo o entre el chavismo y la democracia o entre el apoyo a los vulnerables y el neoliberalismo (táchese lo que no proceda). No es lo que me ocupa. Me interesó la posición del expresidente José María Aznar, en contra de Zapatero con un argumento claro: Zapatero solo apoya a Maduro. Lo mismo dijo Henrique Capriles, gobernador del estado de Miranda y uno de los líderes de la oposición. No es momento de componendas: vamos a ganar, el pueblo nos apoya; más aún, somos el pueblo y los contrarios no. ¿Acertaban?
En términos todavía más generales, es frecuente suponer que el neutral no lo es porque está de parte de un bando. O, peor, la denostada “equidistancia” de la que se hablaba antes del final de ETA. Pero intentemos aclararnos.
Primero, qué es un conflicto. Es una situación en la que dos o más actores pretenden lograr objetivos incompatibles entre sí (el poder en Venezuela, por ejemplo). En buena medicina, conviene ocuparse de los antecedentes clínicos (aunque sin quedarse pegados a ellos), reconocer quiénes son los que actúan en el conflicto, a dónde puede llevar, que intereses están en juego y qué puede hacerse para reducir la violencia, si es eso lo que pretende el mediador en los casos extremos.
Es entonces cuando pueden plantearse cuatro, no dos, opciones: que gane A, que gane B, que pierdan ambos o que ganen ambos. Pero, ay, esto último dependerá de la situación concreta en la que se está tratando el asunto. Volvamos a Venezuela.
Si está en marcha un golpe de Estado, hay valores por encima de la mediación. El problema es saber quién está dando el tal golpe: si es Maduro, en la forma de auto-golpe, como aquel que se dio Fujimori en el Perú, o es la oposición apoyada por el exterior (desde la OEA al gobierno de los Estados Unidos).  No está claro cómo mediar en ambos casos ya que no quedan claros los actores del conflicto. Pero no es impensable una opción a favor del orden constitucional establecido o a favor de los perdedores por dicho orden (es lo malo que tiene el orden: que tiene ganadores y perdedores). De hecho, se ha hablado de brigadas internacionales en el supuesto de que el golpe fuera de la oposición. Si es del gobierno, todavía no he sabido de brigadistas al respecto. Pero, discúlpeseme, no veo ese golpe por ningún lado, a no ser que sea la convocatoria de la nueva Constituyente discutida y problemática. Encima, al parecer, el ejército y las milicias armadas están con el gobierno.
Si se trata de una polarización política extrema, la mediación es muy problemática sobre todo si ya se ha llegado al extremo de “o tú o yo”. Pero se puede intentar y es lo que ha sucedido con diversos personajes internacionales desde el Vaticano hasta España. Eso sí: el riesgo es que cada lado perciba al mediador como representante de los intereses del lado contrario. Obvio: si se trata de que tú desaparezcas, mediar significa proporcionar alguna garantía de supervivencia al otro lado, luego no me conviene: el que no está conmigo, está contra mí. Explicar, entonces, que se pueden lograr acomodos entre las partes y demostrar que ese es en interés de todos, es tarea difícil pero no imposible.
Pero si se trata de un asunto más complicado propio de la crisis que atraviesa el país, la mediación internacional exige mucho más trabajo, creatividad y exclusividad sobre todo si se sigue pensando que lo preferible es que todos ganen. Eso sí: dedicarse a “sacar tajada” para empresas extranjeras, no sería mediación sino engaño. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Añadido el 7 de julio: Se vaticina aquí que los intentos de mediación están llamados a fracasar. Rodríguez Zapatero viajó ayer a Caracas)

martes, 13 de junio de 2017

Ménage à trois

1. Gibraltar pide a España (traduzco: alguien del gobierno de Gibraltar pide al gobierno de España) dialogar para abordar las consecuencias del "Brexit".
2. España (su gobierno, por supuesto) defiende en la ONU negociar con el Reino Unido (ídem) sobre Gibraltar.
3. ¿Qué falta? Alguna noticia sobre la relación entre metrópoli (Reino Unido) y colonia (Gibraltar) situada esta en el área geográfica de la Península Ibérica (España y Portugal) como Ceuta y Melilla están en el área geográfica de África (Marruecos).

Apocalipsis viejos y nuevos

Etimológica e históricamente, se trata de una "revelación" (en un principio, la de Juan el evangelista) en la que se relata la catástrofe inminente y el paraíso que la seguirá. Como Inglaterra sucedió al pueblo de Israel en el papel de pueblo elegido y los Estados Unidos sucedieron a Inglaterra en tal posición, no extraña que ese pensamiento, sea cierto o falso, con base científica o pura imaginación, esté particularmente difundido en dicho país donde numerosas personas (un 40 por ciento en encuesta de 2010) pensaban que Jesús iba a regresar a la Tierra en  2050. Ya queda menos.
Se trata de lo que se ha llamado el Síndrome Estadounidense ("americano" en el original) de claro origen en los Puritanos fundadores. Insisto: no trato de establecer si es cierto o no ese afán por establecer fecha y causa del apocalipsis (doctores tiene la iglesia y yo solo hago periodismo a partir de periodistas), pero sí levantar acta de lo difundida que está la creencia en tal posibilidad. En los Estados Unidos. Porque no está tan claro que haya tanta gente pensando así en otros lugares. Doctores no-estadounidenses  que lo anuncian, haberlos haylos, minoría tal vez. Pero no es eso lo que me fascina. 
Lo que me fascina es la pervivencia de esa creencia. Como ya he contado en otras ocasiones, lo que no debe hacerse en esos casos es ponerle fecha al apocalipsis, no sea cosa que no se produzca y haya que inventar razones por las que no se ha producido (gracias, muchas veces, a que los creyentes habían creído intensamente y gracias a ello se había evitado o retrasado el correspondiente apocalipsis). Es mejor dejarlo abierto, para que los efectos de tales creencias (no todos positivos para "los de abajo", en terminología de Orwell) puedan mantenerse, normalmente en el interior de pequeños grupos, muy convencidos, que practican el "group think", pensamiento de grupo, la creencia en una verdad precisamente porque es compartida por el grupo. El elemento emocional y casi obsesivo suele ser frecuente.
Claro que mi favorito es el de los primeros cristianos que rezaban el Padrenuestro como una oración apocalíptica en la que pedían a su Dios que hiciese por fin su reino en esta Tierra, santificase su nombre en ella, fuese obedecido por todos (incluidos los "malos") aunque, eso sí, sin que los "buenos" cayesen en la tentación final, muy propia de los apocalipsis. 
Junto a estos, están los "cultos del cargamento" (me resisto a usar "culto del cargo", que es algo que reservo para políticos y académicos y, mucho más, para los que son ambas cosas). 
Pero, en fin, el que se lleva en esta temporada es el de los puritanos estadounidenses.
Insisto: como con el cuento del pastorcillo que gritaba "que viene el lobo", lo dicho no excluye que esta vez vaya en serio.
(Una versión menos catastrófica, de nuevo para 2050, la de Johan Galtung aquí. Mucho más concreto. Chi vivrà, vedrà. A mí que no me esperen.
Todavía menos, sin fecha ni nada parecido, en mi nivola distópica El eterno trastorno que se encuentra en la columna de la derecha de este blog)

lunes, 12 de junio de 2017

La OTAN bien vale un nombre

Desde la desmembración de la antigua Yugoslavia, Grecia ha puesto dificultades para aceptar el nombre de Macedonia para "ese" país. Cuestiones nacionalistas, patria de Alejandro Magno, cuna del nacionalismo griego y esas cosas sagradas.  Los detalles pueden verse aquí, en página del ministerio griego de asuntos exteriores. 
No hay por qué emperrarse en un nombre. De hecho, "ese" país aparece como FYROM en varios contextos y en esos letreros que se usan en las reuniones internacionales. Significa, en inglés, Antigua República Yugoslava De Macedonia. Pero como Grecia sigue en sus trece y "ese" país quiere entrar en la OTAN (NATO en inglés), están dispuestos a cambiarse el nombre. París bien vale una misa. Que se lo digan en las Españas a Felipe González.

domingo, 11 de junio de 2017

Hay cosas peores

En uno de los whatsapp que comparto con un grupete de viejos amigos hubo ayer una extraña discusión.
La cosa comenzó con esa funesta manía de enviar trozos de vídeo o youtube que hacen que el resto de participantes expresen su reacción. El vídeo en cuestión (no tengo la dirección, no puedo re-enviarlo) era alemán con subtítulos españoles. La profesora de una escuela se asustaba de las reacciones anti-cristianas de sus alumnos, preguntaba y se encontraba con que era algo que sucedía en muchas otras escuelas. A esto se añadía la opinión de algunos jóvenes estudiantes sobe la ablación del clítoris, sobre la defensa del honor de una hermana y contra los matrimonios mixtos. Obvio: musulmanes. Horror. Aplíqueseles la ley. No nos quedemos en palabras.
El vídeo podía usarse para reforzar prejuicios: se trataría de TODOS los musulmanes en TODAS las escuelas, cosa por lo menos dudosa. Y se mezclaban delitos contra la integridad física con reacciones infantiles ante determinados símbolos. Pensé que algunas de las cosas que aparecían en el video podían encontrarse entre cristianos españoles, que los delitos había que perseguirlos y que las costumbres había que respetarlas... pero no todas, se me dijo. 
Rechazo algunas de las cosas que allí se decían, añadiendo que la ablación no es propia de musulmanes. Se da en otras culturas y no se da en todas las sociedades de mayoría musulmana.
Efectivamente, algo hay que hacer. Primero, entender el problema y la prensa de hoy me proporciona elementos para ello al tiempo que me da asuntos que me parecen mucho más graves. Ahí van.
Primero, la larga lista de atrocidades cometidas por "Occidente" contra países de mayoría musulmana. Para ello, se ha modificado el derecho internacional para que se pudiera hacer "según la ley" y todo hace pensar que las atrocidades van a aumentar. Creo que hay diferencias entre escupir a la cruz (como se dijo en su momento que hacían los templarios en sus ritos satánicos y por eso fueron muchos quemados vivos) y producir "efectos colaterales" sin justificación. O 50 años de ocupación en Palestina.
Segundo, la curiosa manera de aplicar la ley que, de vez en cuando, se observa en países serios como España.
Tercero, sin llegar a la ablación, expresiones del sexismo violento tanto menor (en términos comparativos) como en el feminicidio (llamado violencia de género o machista) que se "solucionan" con más leyes, pero sin más prevención y capacidad de intervención.
Me he referido varias veces al asunto de la islamofobia y he procurado aportar los datos disponibles en ese campo. La solución, a ese y a los problemas que acabo de enumerar, pasa por entender qué está sucediendo y qué es lo que lo provoca. En el caso europeo, no vendrá mal recordar que islamofobia produce reacciones entre los musulmanes "de segunda generación" (como los muchachos del vídeo, todos con pasaporte alemán) que llevan algunos a incluir entre sus delitos el de terrorismo que legitima la islamofobia en un círculo vicioso del que se aprovechan los partidos de extrema derecha. El caso USA es particular: como ya he contado en otra ocasión (datos del FBI), hay más atentados de la extrema derecha que de los yihadistas. Sin embargo, las manifestaciones más frecuentes son contra los musulmanes, tal vez apoyadas por la extrema derecha. No se olvide que las agresiones islamófobas se han quintuplicado en Londres tras el último atentado.
Primero fueron a por los moros, pero después irán a por los judíos y después a por los que no tenemos suficiente pureza de sangre por tener apellidos de dudoso origen judío. Contra los que no irán es contra los que ensucian las calles, evaden impuestos millonarios, ponen en marcha grupos criminales para practicar la corrupción desde instituciones públicas desde las universidades hasta el gobierno central, roban desde (no a) los Bancos, montan teatrillos políticos, incluso masivos, en su deseo de ocupar el poder (esperemos que por el bien común, pero eso no es objeto de control de calidad), invaden países por motivos ocultos y expresando razones poco creíbles, hacen la ciencia que conviene a los que hacen dinero y demás asuntos intrascendentes.

sábado, 10 de junio de 2017

Imperio, ¿qué imperio?

Cuando, desde posiciones bolivarianas, se expresan rechazos hacia el "imperio", me suena a excusa. Y no porque el tal imperio, como ya he contado, puede ser que esta vez sí que esté en declive, sino por el carácter benevolente que muestra hacia la cuna de lo bolivariano, Venezuela.
Primero, Goldman Sachs ha salvado al estado venezolano de un grave "default" comprándole sus bonos. La presencia de Goldman Sachs en el gobierno de Trump ha de tenerse en cuenta. Eso pasa en muchos otros gobiernos o desde otros gobiernos.
Segundo, como ya he contado, la empresa subsidiaria de Petróleos de Venezuela S.A., contribuyó generosamente a los gastos del acto inaugural de la presidencia de Trump.
Es evidente que el "imperio" es la causa de todos nuestros males, así que apacigüémoslo.

viernes, 9 de junio de 2017

Nacionalismo y magalomanía

He recibido en mi correo un texto de Koenigsberg en la Library of Social Sciences. Desgraciadamente no consigo encontrar el enlace. Me contento con reproducir el título y hacer algunos comentarios a algunas de sus frases
What I'm Doing (Part II): Interrogating the Fantasy of the Body Politic

Richard Koenigsberg
Nationalism is a culturally acceptable form of megalomania. Es sugerente esa relación del nacionalismo con la megalomanía. Solo hay que leer los himnos nacionales para ver hasta qué punto se produce tal identificación (ver, en la columna de la derecha de este blog, mi viejo libro sobre los nacionalismos). Por supuesto, "mi" nación. Y ese "mi" es el que define la actitud.

Nations are conceived as immortal bodies: entities that “live on.” Las naciones son inmortales. Se puede discutir su nacimiento, pero su muerte es imposible. De alguna forma, el nacionalista se sabe inmortal en la medida en que se identifica con ese cuerpo eterno.

Historians document the lives of these immortal entities. Each body politic possesses a biography. Wallerstein (en su  Abrir las ciencias sociales) ya levantaba acta del papel que la historia tiene en la legitimación de los nacionalismos. Lo que se dice ahora es que cada "cuerpo político" nacional tiene su biografía. Esa biografía se enseña en las escuelas, de modo que el sistema educativo se convierte en un transmisor del nacionalismo (por eso hay peleas por saber qué historia -qué biografía- hay que enseñar)

“History” seeks to preserve these entities. We pretend that what happened long ago has not stopped happening. Historical writing documents the immortality of these entities—they “live on.”, Más de lo mismo: la "historia" sirve para preservar tales entidades: existieron, existen y seguirán existiendo.

Political violence makes sense only if we conceive of nations as real entities. The individual dies so that the nation may live. Small bodies are sacrificed in the name of these larger bodies. Si la megalomanía no tuviera más consecuencias que la satisfacción de quien se identifica con "su" nación, no pasaría nada. El problema es que si se conciben las naciones como entidades reales (no como algo construido), la violencia política adquiere un sentido particular: el individuo se inmola para que "su" nación viva. Los cuerpos pequeños se sacrifican en nombre de esos cuerpos mayores.

No se olvide: si los actores sociales definen una situación como real, ésta será real en sus consecuencias aunque en su origen no fuera real. Lo malo es que es inútil gritar que "el rey está desnudo" o, por ponerlo en más pedante, que "lo que se ve en la caverna son las sombras de una realidad que está fuera".

jueves, 8 de junio de 2017

Que viene el lobo

Se ha avisado numerosas veces del colapso del imperio estadounidense. Paralelismos con Roma incluidos, se ha ido levantando acta de su lento declinar. Su economía ya no es lo que era, su capacidad de decidir cómo tiene que ser el mundo, tampoco. Ya no es un modelo a seguir por casi ningún país que, más bien, procuran diferenciarse culturalmente del viejo faro que guiaba sus decisiones. Sigue, eso sí, como primera potencia militar, con gasto superior a la suma de los que le siguen en este infame ranking. Pero eso es, precisamente, lo que más podría preocupar, planes de la Unión Europea aparte.
Una caída lenta, como la que se observaba hasta hace poco, tiene una particularidad y es que, llegado a un cierto nivel, puede producir una ruptura, un colapso. Es como ir separando lentamente los extremos de un resorte hasta que el añadido de un poco de fuerza hace que se rompa definitivamente. Tal vez, como decía Péguy en su Eva (la obra que más aprecio)
Et tout ce qui se gagne on peut toujours le perdre.
Mais tout ce qui se perd est vraiment dépendu 
O, como decía Claudel,
Nous sommes partis bien des fois déjà, mais cette fois est la bonne.
Adieu, vous tous à qui nous sommes chers, le train qui doit nous prendre n’attend pas.
Nous avons répété cette scène bien des fois, mais cette fois-ci est la bonne.
En términos más pedestres es como ir añadiendo poco a poco un grado más de temperatura al agua hasta que... rompe a hervir.
Esto es lo que se viene a decir aquí sin tanto lirismo: el colapso. El precipitante, no la causa (que venía de lejos), Trump. Turbulencias, pues, en el horizonte.

miércoles, 7 de junio de 2017

El bien contra el mal

"No es una batalla entre diferentes credos, diferentes sectas o diferentes civilizaciones" sino "entre el bien y el mal". Algunos medios se quedaron atrapados en este último punto. Pero en lo de Trump en Riad había algo más ya que había añadido: “Es una batalla entre bárbaros criminales que, todo en nombre de una religión, destrozan la vida humana y a la gente decente que quiere proteger su vida y su religión”.
Vayamos por partes. A estas alturas ya son muchos los que dicen que no se trata de un “choque de civilizaciones”, ni de “el Islam contra Occidente (judeocristiano, por supuesto)”. El papa Francisco también lo ha dicho: no hay tal guerra de religiones. Y está fuera de duda que el Papa sabe más de religiones que Trump sobre el Islam. Pero ¿entre el bien y el mal? Eso ya es más complicado.
Plantear un problema en tales términos es muy práctico. Nosotros somos el bien y ellos son el mal, luego nosotros tenemos la razón de nuestra parte y “las puertas del infierno no prevalecerán” contra nosotros. Lo malo es que “ellos” piensan exactamente lo mismo: ellos son los buenos y nosotros los malos. A ellos les asiste su religión y una historia que incluye las cruzadas y las continuas intromisiones de “Occidente” (los cruzados, los infieles) en tierras ajenas, llevando la violencia y la explotación. Ellos nos ven, parece, como “bárbaros criminales” que han arramblado con sus bienes y han intentado acabar con su religión. Exageran, obviamente. Pero no estaría de más preguntarse si los que hablan como Trump también exageran.
Planteado así, sin matices, “nosotros” (sea quien sea) el bien y “ellos” (quienes correspondan) el mal, no hay otra solución que la violencia que generará más violencia. No importa, a estas alturas, saber quién empezó. Lo que importa es que se trata de una espiral que, aunque el DAESH pueda ser derrotado territorialmente entre Irak y Siria, se mantendrá por otros medios.
¿Qué hay detrás? Esa es la pregunta que la oposición bien-mal oculta o, por lo menos, dificulta dar con una respuesta positiva. No se trata de un ejercicio de “equidistancia”. No es cuestión de estar a favor del bien y en contra el mal como si se tratase de dos bandos bien definidos y con fronteras muy claras. Primero, porque no están tan bien definidos. Y, sobre todo, porque el mal es la violencia de unos y otros, que es de lo que se debería hablar y de los medios para reducirla. Acabar con el contrario (bajo el supuesto de que encarna el mal absoluto) es una de las opciones, pero no funciona. Tarde o temprano, si no se han abordado los problemas subyacentes, la violencia regresa y no se trata de algo abstracto (como el bien y el mal) sino del dolor de familias rotas, huérfanos, miseria y desesperación… que genera más violencia tan irracional como la del contrario, si por racional entendemos relación entre medios y fines y no solo expresión de, ira, aflicción, cólera o deseo de venganza.
La cuestión está mal planteada si se hace en términos de bien contra mal, porque todas las partes pueden recurrir a ello atribuyéndose el bien y dejando el mal para los contrarios. Sin matices… que es precisamente lo que mejor moviliza a los incautos que se dejan atrapar por esas versiones maniqueas que tan bien pueden entender los actuales iraníes bajo la tradición de Ormuz y Ahrimán, con el triunfo garantizado para Ormuz. Sin llegar a tales extremos de concreción, la tradición judeo-cristiana tiene también esa tendencia a dividir las ovejas en buenas (a la derecha del Padre) y malas (a la izquierda): “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles”.
Parece que es la forma más simplista de enfrentarse a un problema y es posible que tenga incluso base neurológica. Pero no es la mejor manera de resolverlo, aunque sí una de las mejores formas de conseguir adeptos y seguidores. Al fin y al cabo, eso es política y marketing político y eso es lo que hay detrás de consultas populares como el referéndum de Colombia, el Brexit o la de Renzi en Italia: sí o no para asuntos sumamente complejos que se presentan como si fueran sencillas opciones… entre el bien (lo que propone el gobierno) y el mal (lo que propone la oposición). Realmente, no se puede elegir entre blanco y negro sino entre matices del gris. También pasaría en Cataluña.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Por supuesto que la defensa ante este tipo de ataques -Manchester, Londres- es importante. Pero sabiendo de qué va el asunto y sin caer en esquemas que solo empeoran la situación y las perspectivas de futuro. Matar a más civiles en Siria es tan contraproducente como matar a civiles en el puente de Londres. No es eso, no es eso.
Que el DAESH pierda territorio es, en cierto sentido y sin exagerar, una mala noticia ya que atacará de otras formas y se apropiará de asesinatos particulares. Pero que determinados estados árabes rompan relaciones con Qatar al considerarlo uno de los financiadores del terrorismo es una buena noticia. Eso sí: hay quien piensa que el papel de Arabia Saudita entre los que rompen relaciones tendría que enfocarse de otro modo: no es inocente de haber financiado a los terroristas, ni su modo de solucionar las protestas callejeras mediante la ejecución es el más decente. No hagamos buenos y malos tan rápidamente. Y más si, una vez más, unos piratas rusos han colaborado colgando noticias falsas y desencadenando la crisis diplomática.
En todo caso, atribuir a la religión un papel causal-precipitante en estos problemas no coincide con lo que algunos han observado sistemáticamente.
¿Simplismos? No, gracias. Ya disponemos de tales abundantemente)