martes, 30 de mayo de 2017

Una nación, una lengua

En este artículo del Newsweek se incluye una cita a uno de los grandes estudiosos del fenómeno nacional(ista), Hobsbawm, para hacer ver lo dominante que ha sido el principio unidad lingüística en la creación de naciones. Cierto que siempre nos quedará Suiza, pero el hecho es que la lengua es uno de los instrumentos de creación de naciones y las naciones buscan una lengua que las unifique (hasta el nombre de la lengua viene bien que coincida con el nombre de la nación que, por supuesto, tiene que ser un estado, estado nacional por supuesto). Si hay dos lenguas, como el castellano-español conviviendo con el catalán en Cataluña, la tendencia es que una de ellas desaparezca: en tiempos de Franco se intentó que fuese el español el que predominase (con la resistencia terca de la burguesía catalana), después lo que parece que se podría intentar es que fuese el catalán el que predominase. En ambos casos, predominio significa hacer todo lo posible para que desaparezca el otro.
Pero el artículo que cito no se refiere a esos casos sino a otro distante pero no tan distinto: el intento del gobierno israelí de hacer del hebreo la única lengua del "estado judío", procurando la progresiva desaparición del árabe que todavía se habla (ya casi "en la intimidad") en el territorio del Estado de Israel. Hasta ahora se trata de dos lenguas oficiales. De lo que ahora se trataría es de que solo una lo fuese: la de los dominadores, por supuesto. Las críticas no se han hecho esperar: genocidio, estado étnico, no-democracia y cosas parecidas. Veremos.

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