jueves, 25 de mayo de 2017

Timeo danaos

La visita de Trump al Vaticano se suponía que tenía motivaciones electorales, al saber aquél que el apoyo entre los católicos, sus seguidores, estaba menguando. Tal vez por eso su esposa (la que evita ir de su mano) y su hija (la convertida al judaísmo con su matrimonio con un judío) llevaron el velo que no habían llevado en su visita a países de mayoría musulmana y que sí lucieron en ese estado católico. En Arabia Saudita había suficientes negocios de por medio (armas, armas, pero no solo armas) como para que nadie se preocupara de tales detalles mínimos y banales.
Ya no fue tan mínimo el regalo que el papa Francisco hizo, como despedida, al presidente Trump: textos sobre defensa del medioambiente y elogio de una política económica que no encaja bien con la de Trump puesta de manifiesto en su reciente presupuesto federal y medallón con símbolos referidos a la paz y contra la violencia. No sé si las motivaciones iniciales se cumplieron. Estos jesuitas...
Por muy entrenados que estén, estas son las caras.

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