lunes, 8 de mayo de 2017

Integridad-corrupción

Esta editorial de The Lancet debería ser lectura obligatoria para todos los aprendices de escéptico y que ya saben que eso de que "lo dice la ciencia" es digno de mucho respeto, pero de mucha precaución también. Por lo menos desde el "escándalo Sokal", se sabe que el fraude y la corrupción en la ciencia no es golondrina que no hace verano. La presión a publicar se convierte en un acicate para falsear los propios datos y si, encima, se hace a través de falsos revisores, pues miel sobre hojuelas.
La presión a publicar (en inglés, por supuesto) es tan fuerte que no hay día que no reciba la oferta de una o dos revistas para que publique en ellas... ¡pagando, ¿eh?, pagando!.
Claro que la mayoría de científicos son honestos. Como la mayoría de políticos. Pero hay cada científico... Y cada político...
¿Qué puede haber en común? No solo intereses personales de promoción y narcisismo, sino intereses de empresas que quieren tener el respaldo de "la ciencia", sea o no sea cierto lo que tal "ciencia" proclama.
Mala cosa es que hayamos pasado "de la presunción de inocencia a la presunción de corrupción".
Si resulta que la ciencia también...

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