sábado, 20 de mayo de 2017

El síndrome del político

Tengo varios casos (y varias excepciones) de personas que, ocupado el cargo político, han cambiado radicalmente. Lo interesante, como siempre, son las excepciones, pero la regla es fácil de entender: la erótica del poder, el acceso al presupuesto, el coro de aduladores que salen debajo de las piedras, los focos, las entrevistas, las televisiones, las relaciones de arriba-abajo, los "referentes del poder" (coches, guardaespaldas, despachos, corbatas, teléfonos, viajes) hacen que, casi por necesidad, las personas cambien: cambia su contexto, cambia su personalidad y no solo la personalidad de rol. Por eso les resulta tan dramático, una vez adquiridos los tics del poder, dejarlo y pasar a ser, en la mejor de las hipótesis, un jarrón chino o en la más habitual un simple ex (algunos ex-alcaldes han paseado por su pueblo o ciudad como si todavía fuesen el personaje que ya no son)
Clasifico a mis amigos políticos a los que he conocido antes de serlo en seguidores de esta regla (es decir, con el síndrome del personaje) y excepcionales (es decir, que mantienen sus relaciones sin los aspavientos del síndrome y vuelven a la normalidad normal una vez terminado su mandato sin haber caído en los excesos del síndrome).
Concretando: tengo amigos que, llegados al cargo, han mantenido la relación amistosa y ha seguido cuando han dejado el cargo. Sin más. Otros han introducido un elemento abusivo: me han utilizado y, cuando se les ha terminado el cargo, me han olvidado (cosa que agradezco). Una variante: los que se las daban de amigos y solo aplicaban el principio anti-kantiano de tener a los demás como medios, no como fines. Y si te he visto, no me acuerdo.
En ese contexto personal, no niego que me gustaría ver qué sucede con una personalidad tan narcisista como la de Trump cuando deje una presidencia en la que creyó encontrar el culmen del poder que él pensaba que era absoluto y qué sucede con sus amigos si es que los tiene. Si encima no termina su mandato por lo que sea (impeachment, dimisión), con más razón.

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