miércoles, 31 de mayo de 2017

Soberano es cosa de reyes

Soberanía es un término histórico para referirse a la cualidad de soberano, rey, sultán, emir, del que manda(ba). Su relación con otras costumbres animales es conocida: la territorialidad con la que algunos ejercen su dominio sobre el suelo, sea orinando, restregando sus espaldas contra los árboles o de cualquier otra manera de decir "aquí estuve y esto es mío. Estoy 'sobre' los demás". Con el tiempo, la palabra se usó para suponer que el poder reside en el pueblo y que nadie está sobre él, nadie es soberano sobre el pueblo excepto en autocracias y teocracias tipo Arabia Saudita, aliado fiel. Y, claro, hay que bajar a los detalles para ver dónde están los problemas de estos conceptos tan abstractos. Por ejemplo, el territorio que ha sido convenientemente marcado para definir el dónde se ejerce tal soberanía. Como los otros animales, es la más de las veces cuestión de poder y, también y en sus orígenes, de violencia: conquista, "esto es mío y aquí mando yo", siendo ese "yo" primero el rey, después el pueblo y, sí, la nación con la que se legitima la ocupación soberana de un territorio, el territorio nacional.
Lo interesante, en estos casos, no son las producciones académicas ni, mucho menos, las de los discursos políticos como el de “nación de naciones” (plurinacionalismo) y menos en el día nacional. Lo interesante son las excepciones o, mejor, los puntos en los que dos soberanías (supuestas, construidas, imaginadas, artificiales) se encuentran. Algunos casos se resuelven con la idea de cosoberanía. Y si soberanía es abstracto, no te digo cosoberanía cuando se aplica al principado de Andorra (con sus dos co-príncipes, pero con el pueblo andorrano decidiendo por su cuenta sin contar con el elemento decorativo de tales co-príncipes). 
El caso de Tiwinza, entre el Perú y el Ecuador, es, sencillamente, una forma inteligente de dar solución (provisionalmente: todo es provisional en esta vida) a un conflicto territorial originado, como no podía ser menos, en una guerra previa en la que alguien dijo "esto es mío" (y los que viven ahí son mis ciudadanos, ¿mis súbditos?) y el de al lado dijo exactamente lo mismo, recurriendo cada cual a razones jurídicas, históricas y hasta geográficas para afirmar que la soberanía de aquel territorio en disputa tenía que unirse a la soberanía de uno de los contendientes (léase, impuestos, extracción de materias primas, posición estratégica si la hubiere). La solución fue demarcar territorio y crear un parque binacional (es decir, cosoberano). Provisionalmente, insisto.
No siempre las partes están dispuestas a este juego en el que, creo, todas las partes ganan. Hubiera sido una solución para las Malvinas-Falklands, pero Thatcher prefirió ser reelegida para lo cual los barcos ingleses remacharon la soberanía inglesa sobre tales islas que había sido puesta en discusión práctica por el ejército argentino que quería así distraer la opinión local con una exaltación nacionalista (que esa es una de las utilidades de estos conceptos: el fomento de sentimientos nacionalistas, cuanto menos racionales, mejor).
Podría ser una solución para la disputa entre Bolivia y Chile respecto al Departamento del Litoral como se le ve desde Bolivia, disputa que se inició en 1879. Y hasta parece que estuvo a punto de serlo hace unos pocos años bajo el canciller Choquehuanca y, en particular, el vicecanciller Hugo Fernández. En todo caso, la solución no se buscó mediante el ejército, sino recurriendo a la Corte de La Haya, donde sigue dando vueltas. Ya se sabe: el derecho como instrumento para resolver conflictos.
La cosoberanía de Gibraltar entre Madrid y Londres (o sea, compartiendo soberanía los españoles y los británicos) también está sobre el tapete, pero de momento rechazada por el gobierno español (y algún parlamentario inglés) en el contexto del Brexit y, de momento, también rechazada por el gobierno gibraltareño y por el británico. Soberanía, sí (mía o tuya, pero soberanía). Cosoberanía, no.
No son asuntos distintos y distantes. Se ha planteado la posibilidad de una cosoberanía España-País Vasco y, con la boca pequeña, aunque está por ver cómo evolucionan las propuestas, la de España (gobierno de Madrid) y Cataluña (gobierno de Barcelona). Puede optarse por eternizar el problema, ayudando a que algunos políticos hagan carrera manipulando sentimientos, por resolverlo manu militari -o echando mano a la economía, la deuda, las pensiones u otras intervenciones administrativa- o dejarlo en esa abstracción de la cosoberanía para abstracciones todavía más problemáticas como son las naciones.
Como siempre, el problema, en todos estos casos, es la letra pequeña: quién paga qué a quién.
 (Publicado en el diario Información -Alicante-)

Ataques suicidas

Con todo lo trágico que resultan los sucesos de Manchester, conviene no olvidar que tales ataques son excepcionales en "Occidente" según puede verse en este gráfico que recoge los ataques suicidas en los últimos diez años:
Eso no quiere decir que vaya a seguir así. En todo caso, tal como se recuerda aquí (de donde he tomado el gráfico), la tendencia general es al aumento de tales ataques terroristas. Y es de temer que aumenten en Europa.
Sobre los ataques terroristas en general (no solo los suicidas), conviene recordar que la mayoría de casos en los Estados Unidos vienen de la extrema derecha, no de los yihadistas. Allí también parecen aumentar los crímenes de violencia racial. A ciascuno il suo.

martes, 30 de mayo de 2017

Una nación, una lengua

En este artículo del Newsweek se incluye una cita a uno de los grandes estudiosos del fenómeno nacional(ista), Hobsbawm, para hacer ver lo dominante que ha sido el principio unidad lingüística en la creación de naciones. Cierto que siempre nos quedará Suiza, pero el hecho es que la lengua es uno de los instrumentos de creación de naciones y las naciones buscan una lengua que las unifique (hasta el nombre de la lengua viene bien que coincida con el nombre de la nación que, por supuesto, tiene que ser un estado, estado nacional por supuesto). Si hay dos lenguas, como el castellano-español conviviendo con el catalán en Cataluña, la tendencia es que una de ellas desaparezca: en tiempos de Franco se intentó que fuese el español el que predominase (con la resistencia terca de la burguesía catalana), después lo que parece que se podría intentar es que fuese el catalán el que predominase. En ambos casos, predominio significa hacer todo lo posible para que desaparezca el otro.
Pero el artículo que cito no se refiere a esos casos sino a otro distante pero no tan distinto: el intento del gobierno israelí de hacer del hebreo la única lengua del "estado judío", procurando la progresiva desaparición del árabe que todavía se habla (ya casi "en la intimidad") en el territorio del Estado de Israel. Hasta ahora se trata de dos lenguas oficiales. De lo que ahora se trataría es de que solo una lo fuese: la de los dominadores, por supuesto. Las críticas no se han hecho esperar: genocidio, estado étnico, no-democracia y cosas parecidas. Veremos.

lunes, 29 de mayo de 2017

Mirar a Venezuela, más allá de la polarización

Por la presente, como académicos, intelectuales y activistas sociales queremos manifestar nuestra profunda preocupación frente a la incontrolada situación de violencia política y social que atraviesa Venezuela, la cual se ha traducido ya en más de cincuenta muertos, centenares de heridos y detenidos, puestos a disposición de tribunales militares.  
No dudamos de que la situación de violencia en la que está sumida Venezuela tiene  orígenes complejos y compartidos, en el marco de una polarización política cada vez más virulenta y de un escenario de desintegración del tejido social. Así, el conflicto venezolano tiene diferentes rostros.
Por un lado, existe un gobierno cada vez más deslegitimado, con marcados rasgos autoritarios. Esta dinámica arrancó con el desconocimiento por parte del ejecutivo de otras ramas del poder (la Asamblea Legislativa) donde la oposición hoy cuenta con la mayoría, luego del triunfo en las elecciones de diciembre de 2015. Esta se fue potenciando exponencialmente con el posterior bloqueo y postergación del referéndum revocatorio -una herramienta democratizadora introducida por la propia constitución chavista-, la postergación de las elecciones a gobernador el pasado año, hasta llegar el fallido autogolpe del ejecutivo. A esto se ha sumado la reciente convocatoria a una Asamblea Constituyente en forma claramente inconstitucional, que está lejos de resolver la crisis; antes bien la alimenta y recrudece, en la medida en que trasluce el intento de consolidar un régimen totalitario, en el marco de una enorme crisis social y económica (carencia de alimentos, medicamentos, entre otros).
Dicho esto, no creemos, como afirman ciertos sectores de la izquierda latinoamericana, que hoy se trate de salir a defender a “un gobierno popular anti-imperialista”. Este apoyo incondicional de ciertos activistas e intelectuales no sólo revela una ceguera ideológica sino que es perjudicial, pues contribuye lamentablemente a la consolidación  de un régimen autoritario. La identificación del cambio, aún de la crítica al capitalismo, no puede provenir de la mano de proyectos antidemocráticos, los cuales pueden terminar por justificar una intervención externa, "en nombre de la democracia". Desde nuestra óptica, la defensa en contra de toda injerencia extranjera debe basarse en más democracia, no en más autoritarismo.
Por otro lado, como intelectuales de izquierda, tampoco desconocemos la realidad geopolítica regional y global. Queda claro que existen sectores extremistas de la oposición (la cual es muy amplia y heterogénea), que también buscan una salida violenta. Para éstos se trata de exterminar, de una vez por todas, el imaginario popular asociado a ideas tan peligrosas como la organización popular, la democracia participativa, la transformación profunda de la sociedad en favor del mundo subalterno. Estos grupos más extremos de la derecha han contado, por lo menos desde el golpe de Estado del año 2002, con apoyo político y financiero del Departamento de Estado norteamericano.
Como ciudadanos de América Latina y otros países, sostenemos un compromiso doble. Por un lado, un compromiso con la democracia, esto es, con una democracia participativa, lo cual implica elecciones periódicas, ciudadanos en las calles y ampliación de arenas públicas para la toma colectiva y comunitaria de las decisiones; así como con una democracia igualitaria, lo cual conlleva la ampliación de la frontera de derechos, en pos de una sociedad más justa. Por otro lado, tenemos un compromiso con los derechos humanos, el cual coloca la base mínima e innegociable del respeto mutuo, que impide la tortura, la muerte del oponente, la resolución de nuestros conflictos a través de la violencia.
En esa línea, creemos que el principal responsable de la situación en Venezuela –en tanto garante de los derechos fundamentales- es el Estado, en manos de las actuales autoridades gubernamentales. Pero, como ya hemos dicho, es fundamental colocarse por encima de esta polarización, y buscar las vías de otro diálogo político y social, que dé lugar a aquellos sectores que hoy quieren salir de dicho empate catastrófico y colocarse por encima de toda salida violenta.
En razón de ello, nos manifestamos solidarios con el reciente llamamiento a un dialogo democrático  y plural, que incluya las diferentes voces, no exclusivamente aquellos sectores polarizados del campo del gobierno y la oposición, que ha sido realizado por sectores autoconvocados de Venezuela, entre ellos, dirigentes políticos, académicos, activistas sociales y organizaciones sociales y políticas de alcance nacional, ex ministros de Chávez y ex dirigentes de sectores de la oposición, activistas de derechos humanos, comunitarios, sindicales y políticos (ver https://www.aporrea.org/actualidad/n308976.html.)
Convocamos a la urgente conformación de un Comité Internacional por la paz en Venezuela, a fin de detener esta escalada de violencia institucional y callejera. Apostamos, desde la izquierda, a que otro diálogo es posible en Venezuela, más allá de la polarización y de la violencia.
Las salidas a tales crisis siempre son largas y complejas, pero requieren más democracia, nunca menos. Y este proceso solo podrá concretarse  por la vía del respecto de los derechos humanos, así como de la autodeterminación del pueblo venezolano.

Enviar adhesiones a: comiteporlapazenvenezuela@gmail.com

Primeras firmas

América Latina
  • Alberto Acosta, economista, ex presidente de la Asamblea Constituyente, Ecuador.
  • Maristella Svampa, socióloga y escritora, investigadora del Conicet, Argentina.
  • Roberto Gargarella, Abogado Constitucionalista, Investigador del Conicet, Argentina.
  • Carlos Altamirano, Historiador, ensayista, Profesor de la UNQUI, Argentina.
  • José Nun, Abogado y politólogo, Presidente Fundación de Altos Estudios Sociales, Argentina
  • Chico Whitaker, Brasil, co-fundador del Forum Social Mundial, Premio Nobel Alternativo de 2006
  • Raúl Prada, Coordinador de Pluriversidad Oikologías, miembro de Comuna, Bolivia. 
  • Raphael Hoetmer, Holanda/Peru
  • Enrique Viale, Abogado Ambientalista, Argentina.
  • Beatriz Sarlo, Ensayista, escritora, Argentina
  • Carlos Walter Porto-Gonçalves – Brasil
  • Miguel Alonso Arconada García, Ingeniero Geólogo. Universidad de los Andes. Venezuela
  • Catherine Walsh, Universidad Andina, Ecuador.
  • Pablo Alabarces, Sociólogo, Universidad de Buenos Aires, Argentina
  • Horacio Machado Aráoz, Investigador del Conicet y docente de la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina
  • Massimo Modonesi, Historiador, UNAM, México
  • Adrian Gorelik, Arquitecto, Universidad Nacional de Quilmes, Argentina
  •  Roland Denis, filosofo, activista, Venezuela
  • Luis Adrián Galindo Castro, antropólogo y doctor en ciencias socialesVenezuela
  • Alex Ricardo Caldera Ortega, Director de la División de Ciencias Sociales y Humanidades, Campus León de la Universidad de Guanajuato, Mexico
  •  Rafael Rojas, Centro de Investigación y Docencia Económicas, CIDE, México
  • María Eugenia Borsani, Universidad Nacional del Comahue, Directora del  CEAPEDI, Argentina.
  • Daniel Chávez, Antropólogo (Uruguay), Instituto Transnacional (Amsterdam)
  • Elizabeth Peredo Beltran -  Psicóloga social, investigadora y activista,  Bolivia
  • Horacio Tarcus, historiador,CeDInCI / UNSAM / CONICET, Argentina.
  • Javier Antonio Vivas Santana, Ontólogo - Profesor universitario . Analista Político, Venezuela
  • Patricia Zangaro, Dramaturga, Argentina
  • Ruben Lo Vuolo, Economista, CIEPP, Argentina
  • Zulma Palermo, docente universitaria, Argentina
  • Paulino Nunez, Brasil
  • Alejandro Bendaña, historiador y politólogo, Nicaragua
  • Armando Chaguaceda (profesor-investigador, universidad de Guanajuato, México)
  • Lea Guido L  socióloga, exministra de salud de Nicaragua,
  • José Miguel Onaindia, abogado, gestor cultural, Uruguay-Argentina
  • Julio Aguirre, Politólogo, Universidad Nacional de Cuyo, Argentina
  • Patricia Pintos, Geógrafa, Universidad Nacional de La Plata, Argentina
  • Osvaldo Acervo, Politólogo, Argentina.
  • Marcelo Plana, Ingeniero, Argentina
  • Carlos Penelas, escritor (Argentina)
  • Alexis Mercado Suárez, Profesor Centro de Estudios del Desarrollo. Universidad Central de Venezuela
  • Pablo Ospina Peralta, Universidad Andina, Ecuador
  • Miriam Lang, Universidad Andina Simón Bolívar,  Quito, Ecuador
  • Carlos Zorrilla, activista, Intag, Ecuador
  • Fernando Vega Cuesta. Asambleísta constituyente en Montecristo, Ecuador
  • Juan Cuvi, Ex Dirigente de Alfaro Vive Carajo, Ecuador
  • Darío Lagos, Psiquiatra, Eatip, Argentina
  • Ana Sarchioni, Politologa, Argentina.
  • Jorge Jabkowsky, Médico, Colectivo Andrés Carrasco, Argentina
  • Vera Carnovale (CeDInCI/UNSAM-CONICET), Argentina
  • María Suárez Luque, Escuela de Educación, Universidad Central de Venezuela
  • Danilo Quijano, ensayista, Peru
  •  Otávio Velho, antropólogo, Brasil
  • Beatriz García, Docente, Venezuela
  • Erika Arteaga Cruz, salubrista, activista por el derecho a la salud, doctorando Universidad Andina Simón Bolïvar- sede Ecuador.
  • Carolina Ortíz Fernandez, UNMSM, Lima, Perú.
  • Jurgen Schuldt, Profesor Emérito, Universidad del Pacífico, Lima, Perù
  • Hugo Noboa Cruz, médico y activista de DDHH, Ecuador 
  • Virginia Vargas Valente- Sociologa, feminista, Centro Flora Tristan, Programa Democracia y Trasnformacion Global, Peru
  • Tatiana Roa Avendaño, Censat-Agua Viva, Colombia
  • Enrique Leff, Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad nacional autónoma de México
  • Hugo Enrique Mendez Urdaneta, comunicador social, Venezuela
  • David Roca Basadre, Periodista ambiental, Perú
  • Raquel Gutiérrez AguilarProfesora-investigadora del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades Universidad Autónoma de Puebla, México
  • Johanna Cilano (Universidad Iberoamericana, Mexico)
  • Dario Manuel Gómez Suarez profesor de historia, docente de la uptaeb, Venezuela.
  • Aldo Valarezo Sánchez, abogado, comunicador social y escritor ecuatoriano.
  • Emilio Ochoa Moreno, Profesor universitario, Guayaquil, Ecuador.
  • Rogério Haesbaert - geógrafo, Universidade Federal Fluminense, Brasil
  • Diego Saavedra Celestino, Lima, Perú
  •  Alberto Chirif, Antropólogo. Iquitos-Perú
  • Maria Pilar Garcia-Guadilla, Feminista, pacifista  y activista ambientalVenezuela
  • Pablo Quintero (Venezolano, profesor e investigador,  Universidade Federal da Integração Latinoamericana, Brasil)
  • Roberto Espinoza LLanos, Red Descolonialidad del Poder y Saber, Sociólogo, Perú
  • Mirta Alejandra Antonelli, Docente Investigadora, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Nacional de Córdoba, Argentina
  • Luis Daniel Vazquez Valencia, Flacso, México
  • Pablo Paño Yáñez. Antropólogo, PhD. Docente e investigador de la Universidad de Cuenca. Ecuador.
  • Jean Meyer Division de Historia Centro de Investigacion y Docencia Economica (Mexico)
  • Marcelo Colussi, psicólogo, Guatemala
  • Juan Luis Sosa. Abogado UCV, Doctorado en curso, activista social y político, Venezuela
  • Alejandro Almaraz, abogado, docente de la Universidad Mayor de San Simón, Bolivia.
  • Fernando García, Antropólogo, Profesor investigador flacso Ecuador 
  • Francisco Muñoz Jaramillo, Universidad Andina, Quito, Ecuador,
  • Boris Marañón, Universidad Nacional Autónoma de México
  • Diana Dowek, artista, Argentina
  • Catalina Perez Toro, Ciencias Politicas, Universidad Nacional de Colombia, Colombia
  • Hernando Sáenz Acosta, Docente Facultad de Sociología Universidad Santo Tomás Bogotá, Colombia
  • Mónica López Baltodano, Abogada DDHH, Nicaragua
  • Helton Adverse, UFMG - Brésil.
  • Roberto Ochandio, Geografo, Argentina
  • Vladimir Aguilar Castro, Profesor Universidad de Los Andes, Venezuela
  • Oscar Campanini Gonzales, Sociólogo, Bolivia
  • Beatriz Urías HorcasitasInstituto de Investigaciones Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México
  • Benjamín Gajardo, Universidad Andrés Bello, profesor de derecho (Chile).
  • Mario Alejandro Pérez Rincón, Profesor Universidad del Valle - Instituto CINARA, Colombia
  • Javier Gómez, Economista, CEDLA, Bolivia
  • Alfredo Gaviria Guedes, Ing. Forestal, Lima, Perú.
Europa y Estados Unidos
  • Boaventura de Sousa Santos, Centros de Estudios Sociales, Coimbra, Portugal
  • Pierre Salama, professeur émérite université de Paris, latinoamericanista, Francia.
  • Gilles Bataillon, Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales, Francia
  • François Dubet, Sociologo, Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales, Francia.
  • Bernard Duterme, Director del CETRI - Centro tricontinental, Bélgica
  • Maxime Combes, economista y miembro de Attac Francia
  • Walter Mignolo, Duke University, Estados Unidos
  • Ulrich Brand, Profesor de Política Internacional, Universidad de Viena, Austria
  • Julie Skurski, Profesora de Antropología, CUNY Centro Graduado, Nueva York, EUA Jörg Flecker, University of Vienna, Austria
  • Rainer Bartel, Associate Professor, Department of Economics, Johannes Kepler, Universit Linz, Austria
  • Samuel Farber, Profesor Emérito de Ciencias Políticas, Brooklyn College de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), Estados Unidos
  • Aram Ziai, Heisenberg-Professorship Development and Postcolonial Studies, Faculty of Social Sciences, University of Kassel, Alemania
  • Peter Herrmann, Corvinus University, Institute of World Economy Budapest, Hungría
  • Sergio Coronado, diputado frances. Districto: franceses del exterior (America latina y Caribe)
  • José Arconada Rodríguez, Intérprete Bruselas, Bélgica
  • Peter Fleissner, Univ.Prof.i.R.Dr.techn.Dipl.Ing, Vienna University of Technology, Austria
  • Isidor Wallimann, Ph.D.Visiting Research Professor, Maxwell School, Syracuse University, Syracuse, Estados Unidos
  • Alban Knecht, Universität Linz, Austria
  • Christian Haddad, Austrian Institute for International Affairs, Vienna, Austria
  • Paula Vasquez Lezama, CNRS, Francia
  • Christoph Scherrer, Department of Social Sciences, Universität Kassel, Alemania
  •  Pepe Mejía, periodista y activista social. Madrid-Spain
  • Isabella Radhuber, politóloga, Universidad Autónoma de Barcelona
  • Anxo barreiro ingeniero civil, Galicia. España
  • Hans_Ulrich Bünger, científico social, Alemania
  • Thomas Sauer, Professor für Volkswirtschaftslehre / of Economics
  • Ernst Abbe Hochschule / University of Applied Sciences, jena, Alemania
  • H.Peter Degischer, em.Univ.Prof.Transformat, Viena, Austria
  • Joachim Hirsch, University of Frankfurt, Germany
  • Nick Hildyard, The Corner House, Reino Unido
  • Larry Lohmann, The Corner House, Reino Unido
  • Sarah Sexton, The Corner House, Reino Unido
  • Peter Koelle Dahle, Guayaquil, Ecuador
  • Yanina Welp, Center for Democracy Studies, Universidad de Zur
  • David Schieferdecker, Research Fellow at the University of Mannheim in Germany.
  • Adi Golbach, Berlin, Alemania
  • Manuel Rodriguez, Universidad de Frankfurt, Alemania
  • Gerd Steffens University of Kassel/Germany
  • Hermann Klosius, Grupo de Información sobre América Latina (IGLA), Viena, Austria
  • Marianne Scheinost-Reimann, Vienna,  Austria
Más firmantes, aquí

Desplazados internos y refugiados

Estamos hablando de 31 millones de desplazados internos, es decir, el doble que refugiados han buscado cobijo en 2016. Es comprensible el interés que estos últimos suscitan. Además, pueden proporcionar imágenes dramáticas. Pero no menos dramática es la situación de los desplazados internos.
Estos son los datos:
Faltan los datos de refugiados en 2016, pero se observa el aumento de la distancia entre una y otra magnitud y el salto producido en los últimos cinco años en el caso de los desplazados internos por enfrentamientos armados, violencia en general y, no se olvide, cuestiones ambientales.

domingo, 28 de mayo de 2017

Riesgos globales: lectura dominical

El nivel de riesgo viene marcado por la probabilidad de un evento y su impacto. No me impresiona que 8 de cada 10 encuestados en los seis países más poblados teman un cambio climático catastrófico. En tiempos de Galileo era todavía mayor el porcentaje de los que creían que la Tierra estaba quieta y era el Sol el que se movia a su alrededor. La opinión pública solo refleja la opinión, no necesariamente la realidad.
Pero esto no quiere ser un argumento contra tal eventualidad, ni contra las que se muestran con agilidad aquí. Se añaden los colapsos ecológicos, los enfrentamientos con armas nucleares o químicas, el choque de un asteroide, la super-erupción de un volcán y varias más, como las pandemias que el Banco Mundial reconoce que pocos países están preparados para enfrentarse a ellas.
No todas tienen el mismo nivel de impacto ni la misma probabilidad. El informe se lee y se ve con facilidad y es un buen antídoto para los localismos extremos y para la ideología del pensamiento positivo.

viernes, 26 de mayo de 2017

Preocupación por el extremismo islámico

Datos del Pew Research Center sobre la preocupación en Europa y América del Norte sobre el extremismo islámico

Dos extremos en Europa: Italia y España en uno y Suecia en el otro. No acabo de entenderlo. Sí entiendo que no haya comentarios ni encuestas sobre otros extremismos que, encima, producen más muertos que el islámico (y este es solo un caso. Hay más). Claro que estos son "salvajes", como los de Sudán para Churchill, y los nuestros "civilizados".

jueves, 25 de mayo de 2017

Cataluña, cherchez l'argent

Un interesante artículo situando el separatismo catalanista y el unionismo españolista más allá de los sentimientos. Es decir, bajando a la cuestión financiera: deuda del Reino de España, PIB, consecuencias para uno y otro bando, atrapados ambos por la política antes que por la economía. Por eso ambos están atrapados y no saben por dónde tirar, siendo, como parece ser, un juego de suma negativa.

Empleos locales, robots internacionales

Fueron muchos los que avisaron de que la propuesta de Trump de no deslocalizar empleos en una empresa lo que conseguiría sería destruirlos. Se trataba de que los empleos no se fuesen a México, en busca de mano de obra barata. Se pretendía, así, mantener los empleos estadounidenses. Pero lo que se consiguió fue que la empresa, efectivamente, no se llevara la planta a México, pero que, costes de producción a la vista, sustituyera los empleos por robots. Era previsible y así ha sido.

Timeo danaos

La visita de Trump al Vaticano se suponía que tenía motivaciones electorales, al saber aquél que el apoyo entre los católicos, sus seguidores, estaba menguando. Tal vez por eso su esposa (la que evita ir de su mano) y su hija (la convertida al judaísmo con su matrimonio con un judío) llevaron el velo que no habían llevado en su visita a países de mayoría musulmana y que sí lucieron en ese estado católico. En Arabia Saudita había suficientes negocios de por medio (armas, armas, pero no solo armas) como para que nadie se preocupara de tales detalles mínimos y banales.
Ya no fue tan mínimo el regalo que el papa Francisco hizo, como despedida, al presidente Trump: textos sobre defensa del medioambiente y elogio de una política económica que no encaja bien con la de Trump puesta de manifiesto en su reciente presupuesto federal y medallón con símbolos referidos a la paz y contra la violencia. No sé si las motivaciones iniciales se cumplieron. Estos jesuitas...
Por muy entrenados que estén, estas son las caras.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Muerte

Es tabú. Está muy feo hablar de ella y hasta pueden hacerse consideraciones desde lo anecdótico a lo muy elaborado. Un ejemplo de lo primero lo tenemos en Machado cuando habla de su caballero andaluz, “de viejo gran rezador”, recogiendo una de las opciones ante la muerte: la creencia en otra vida, en la inmortalidad. Nuestro caballero encuentra en esa religión un consuelo para sus miedos. Otras religiones tienen otras respuestas y hasta las hay que ponen como ideal precisamente el que no haya nada después de la muerte. El ejemplo opuesto sería el de Unamuno con su "ni (…) el anhelo vital de inmortalidad humana halla confirmación racional, ni tampoco la razón nos da aliciente y consuelo de vida y verdadera finalidad a ésta” o sea anhelo deinmortalidad, sí, pero negación de la misma por parte de la razón. 
Disculpe si me quedo en algo más pedestre en la línea de una portada reciente de The Economist: “La muerte es inevitable. Una mala muerte, no”. Porque ambas cosas son difícilmente discutibles: que hemos de morir y que se puede morir mejor o peor.
Hace ya años Johan Galtung establecía tres criterios para saber si una muerte era de mayor o menor calidad. El primero era el momento, es decir, si se producía antes de haber cumplido un cierto ciclo vital. Se refería, obviamente, a las muertes prematuras que, por cierto, cada vez las consideramos con más y más edad. El segundo, el tiempo: ni una muerte repentina ni una muerte que llega después de un largo proceso de sufrimiento propio y ajeno. Finalmente, las causas: cuantas más, mejor, ya que una sola causa siempre te hace pensar que algo se podría haber hecho para evitarla. Múltiples causas dan un sentido de lo inexorable. Un claro ejemplo de muerte de mala calidad sería la de un joven que es atropellado y muere en el acto. Frente a ello, el anciano que sabe que su hora está cerca, que tiene tiempo para dejar arregladas sus cosas despidiéndose de los suyos y muere de varias causas simultáneamente.
El tema se puede ampliar y algunos datos que proporcionaba The Economist pueden ser útiles. El primero se refiere a dónde prefiere morir la gente. La revista ponía el ejemplo de cuatro países (los Estados Unidos, Italia, el Japón y Brasil) en los que se había preguntado dónde preferirían morir si en un hospital, en centros asistenciales o en casa. En los cuatro países la respuesta mayoritaria (y creo que sería también la de los españoles) era la de morir en casa. Pero la cuestión interesante era resultado de comparar esta opinión con la relativa a dónde pensaba el entrevistado que iba a morir realmente y, si había muerto un familiar recientemente, dónde había muerto éste. Lo de la casa disminuía notablemente, sobre todo en el Japón (y en el Brasil en menor medida), a favor del hospital. Una cosa es lo que los entrevistados consideraban muerte de calidad y otra la que podían prever para sí mismos o la que habían observado en familiares muertos recientemente.
Los cuidados a los moribundos son otro campo a añadir. Se trata del mayor o menor grado de encarnizamiento terapéutico (la llamada “distanasia”): la aplicación de medios para mantener en vida a quien se sabe que ya no tiene esperanza alguna de seguir en este mundo. Con “testamentos vitales” o sin ellos, entiendo los dilemas que tienen que afrontar familiares y, por encima de ellos, los médicos. Pero no quita para reconocer la mala calidad de algunas muertes que habían sido inevitables y que, simplemente, se habían retrasado no se sabe bien por qué.
La tentación de separar, en el caso de la “distanasia”, los sistemas sanitarios públicos por un lado y los privados por otro, es difícil de evitar, como también resulta complicado superar las ideologías que atribuyen calidad en uno y otro sistema. La revista que cito no proporciona datos en esa línea, aunque me encantaría conocerlos, sobre todo para saber si mi opinión al respecto está fundada o es fruto de otro tipo de consideraciones. Lo que sí proporciona la revista es el gasto en salud en diversos países, separando el que es sufragado por el Estado, el que sale del bolsillo del enfermo o familia, el que viene de un seguro privado y el que tiene que ver con la ayuda al desarrollo. Cuba, la India, los Estados Unidos y Ruanda serían, respectivamente, cuatro ejemplos extremos. Lástima que no vinieran datos de España.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante.-)
(Añadido el 6 de junio: Newsweek se refiere a un estudio sobre cómo algunas personas, cercanas a la muerte (por enfermedad o por estar condenados a ser asesinados judicialmente), lo hacen en términos positivos. Sus autores son conscientes de que tal vez otras poblaciones -ancianos, en concreto- pueden tener actitudes menos positivas. Tal vez un recurso a los indicadores de Galtung a los que me refiero en el post sería mucho más útil para discriminar tales actitudes)