sábado, 22 de abril de 2017

Tres Venezuelas: conocimiento y acción

Mi consejo para este fin de semana. Leer los tres textos siguientes, los tres obtenidos en un mismo portal, de ideología reconocida:
1. Está en marcha un golpe de Estado. Escrito desde Argentina. Así que habría que organizar brigadas internacionales.
2. Se trata de una polarización política extrema. El contenido del artículo va a desacreditar a una de las partes (la contraria a la que desacreditan los medios españoles que leo). Pero lo de polarización no es golpe.
3. Es un asunto complicado propio de la crisis que atraviesa el país. Son muchos los factores que intervienen. Algunos, como el rentismo, heredados de regímenes anteriores al chavismo. Otros, propios de la situación económica derivada del petróleo. Incluye la polarización y procura ver cuál es el proyecto de cada una de las partes.
Están recogidos de más sencillos a más complejos. Y de más movilizadores a menos movilizadores. 
Ahora se trata de elegir entre el respeto a la realidad (sin caer en el mitológico mapa a escala 1:1, pero tampoco en el simplismo) y el deseo de cambiarla mediante la movilización de sus actores. La complexité de la complexité (título de un capítulo de un libro de Edgar Morin) tal vez sea el máximo de respeto a la cosa realmente existente, pero es, al mismo tiempo, lo más desmovilizador. Para movilizar al personal no hay más remedio que ofrecer causas sencillas y terapias todavía más sencillas.
Mi problema, en contra de la propuesta que subyace a la tesis XI sobre Feuerbach, de Marx, es que para cambiar la realidad es preciso entenderla antes, mientras que entenderla antes es probable que lleve a no poder cambiarla. Casi se podría decir que las revoluciones triunfan por casualidad (suelen triunfar por colapso previo del poder preexistente) ya que lo habitual es que fracasen al proponer movilizaciones a partir de análisis simplistas o simples engaños para cambiar de élite política.

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