sábado, 29 de abril de 2017

Cien días son nada

Los cumpleaños, cumplemeses y cumpledías son siempre arbitrarios. ¿Por qué 100 precisamente?  Se lo ha preguntado hasta Trump. Bueno, es una costumbre y, quieras que no, todos acabamos sucumbiendo. Hasta para el cambio de año, como si el año fuese una entidad natural y no fruto de decisiones humanas. Los cumpleaños son otra cosa: se cumple uno y se inicia otro, aunque hay culturas que cuentan a partir de la concepción, no a partir del nacimiento, demostrando con ello que hasta ahí entra la costumbre.
Los 100 días de Trump (y del nacimiento de mi nieta) son particulares. Me refiero al primero de ellos ya que proporciona algunos datos curiosos que pueden interesar a más personas.
Primero, que comparándolo con sus predecesores, tiene la tasa de popularidad más baja y, además, decreciente. Es interesante el artículo de The Guardian, traducido al castellano, comparando los presidentes estadounidenses desde Reagan a nuestros días.
Segundo, que comparándolo con su inmediato predecesor (Obama), puede verse, según Gallup, qué sectores sociales apoyaron o apoyan en los respectivos 100 primeros días. Dos mundos bien diferentes entre un presidente y otro y dos mundos bien diferentes apoyando más o menos a Trump en la actualidad. En este último caso, el dato extremo es este:
Near 100-Day Mark, Trump Approval Exposes Fragmented US
Comprendo que Trump celebrara los arbitrarios 100 días con la National Rifle Association. Como para alegrarse. Encima dice, según Reuters,  que ser presidente ha resultado más duro de lo que pensaba. Tal vez por eso ha firmado más órdenes ejecutivas que sus predecesores en el mismo lapso de tiempo.

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