sábado, 29 de abril de 2017

Cien días son nada

Los cumpleaños, cumplemeses y cumpledías son siempre arbitrarios. ¿Por qué 100 precisamente?  Se lo ha preguntado hasta Trump. Bueno, es una costumbre y, quieras que no, todos acabamos sucumbiendo. Hasta para el cambio de año, como si el año fuese una entidad natural y no fruto de decisiones humanas. Los cumpleaños son otra cosa: se cumple uno y se inicia otro, aunque hay culturas que cuentan a partir de la concepción, no a partir del nacimiento, demostrando con ello que hasta ahí entra la costumbre.
Los 100 días de Trump (y del nacimiento de mi nieta) son particulares. Me refiero al primero de ellos ya que proporciona algunos datos curiosos que pueden interesar a más personas.
Primero, que comparándolo con sus predecesores, tiene la tasa de popularidad más baja y, además, decreciente. Es interesante el artículo de The Guardian, traducido al castellano, comparando los presidentes estadounidenses desde Reagan a nuestros días.
Segundo, que comparándolo con su inmediato predecesor (Obama), puede verse, según Gallup, qué sectores sociales apoyaron o apoyan en los respectivos 100 primeros días. Dos mundos bien diferentes entre un presidente y otro y dos mundos bien diferentes apoyando más o menos a Trump en la actualidad. En este último caso, el dato extremo es este:
Near 100-Day Mark, Trump Approval Exposes Fragmented US
Comprendo que Trump celebrara los arbitrarios 100 días con la National Rifle Association. Como para alegrarse. Encima dice, según Reuters,  que ser presidente ha resultado más duro de lo que pensaba. Tal vez por eso ha firmado más órdenes ejecutivas que sus predecesores en el mismo lapso de tiempo.

miércoles, 26 de abril de 2017

El voto al PP

Un analista político extranjero y, a pesar de ello, amigo mío, se extraña de la situación española que percibe en encuestas y periódicos. Podría ser peor, pero no es para menos. Por un lado, encuentra un partido, el Popular, que sigue obteniendo intenciones de voto elevadas e incluso, de vez en cuando, ascendentes. Por otro lado, dicho partido aparece frecuentemente en las crónicas de sucesos y tribunales por sucesivos casos de corrupción, no todos “presuntos”, varios ya juzgados y encarcelados, e incluso con líderes llamados a testificar por turbios asuntos relacionados con su financiación ilegal. Asunto este último menor, me dice, si se compara con el enriquecimiento ilícito de alguno de sus militantes desde sus cargos públicos. Intento explicarle la lógica del asunto y me pongo en la perspectiva del votante de dicho partido.
Le explico, en primer lugar, que en España, como en casi todos los países, por no decir en todos aquellos en los que hay elecciones, muchos votantes lo son como lo pueden ser los seguidores (hinchas, “tifossi”) de un equipo de fútbol: que es irrelevante qué suceda en la cancha ya que siempre habrá argumentos para explicar las derrotas y, encima, rachas desastrosas siempre podrán ser seguidas por un “manque pierda”.
Pero llegando a tales votantes y al margen de esta reacción “futbolística”, es comprensible que miren hacia otro lado cuando se encuentran ante delitos o acusaciones más o menos fundadas. Y sus razones son claras. Aunque solo he votado una vez al PP y no pensaba repetirlo (confieso que he votado a cinco partidos diferentes en lo que va de democracia), así veo las razones de esos votantes fieles.
Primero, que “en todas partes cuecen habas”. Y, piensan, están los ERE andaluces, los asuntos de los cursos de formación, el modesto 3 por ciento catalán con sus alzas posteriores y su fuga de capitales por parte de los padres de la patria y familia en medio de su investigación y, haciendo memoria, los casos que han afectado a todos los demás partidos, incluidos los asuntos menores, pero no por ello menos significativos, por parte de los partidos de reciente creación.
Segundo, que muchos de esos casos pueden acabar quedando en nada, “son rumores, son  rumores” infundados. Antecedentes haberlos haylos. O, lo que es peor, son fruto de aviesos jueces vendidos a los partidos de la oposición y que quieren su minuto de gloria que, de paso, favorezca a sus mentores políticos.
Tercero, que, de todas maneras, los asuntos en el candelero actual son asuntos viejos, de otros tiempos. El partido actual ha hecho limpieza y pueden presentarse con la cabeza muy alta ya que han sido ellos (ellas, de vez en cuando) los que han levantado la liebre o han llevado el tema ante los tribunales. Cierto que alguna de estas “ellas” con problemas posteriores “in vigilando”, como dirían, pero eso, de nuevo, es un asunto menor. El caso es que han hecho limpieza.
Hay, además, razones a no descartar en esta aparente contradicción entre judicialización e intención de voto: el comportamiento de los demás partidos. Pasa en las mejores familias. Hubo quien encontró “fuerzas suicidas” que han “tirado por el suelo” a los partidos políticos franceses que han competido en esta primera vuelta de las presidenciales. Sin llegar a tanto, tenemos, en primer lugar, la crisis de las socialdemocracias europeas, con la excepción de Alemania (tal vez por las características particulares de su candidato frente a Merkel) y de Portugal (tal vez porque no se creyeron que no había alternativa a la ideología de la “austeridad” y quizás por ello es de los pocos países europeos que no tienen ningún partido “populista” ni de derechas ni de izquierdas). El caso fue que desdibujaron sistemáticamente su perfil hasta hacerlo irreconocible o adoptaron posiciones erráticas que los electorados castigaron de manera rotunda. Véase, si no, qué resultados electorales ha tenido recientemente el socialista Hamon y qué resultados pueden tener los laboristas de Corbyn en el Reino Unido en sus próximas elecciones generales. Algo así para el PSOE, con la guinda  de su gestión de sus competiciones internas.
El Partido Comunista, desdibujado en Izquierda (algo) Unida y después todavía más desdibujado en Podemos, es otra historia. Tiene, sí, un suelo electoral firme, casi religioso, pero irrelevante.
Y quedan los nuevos en esta plaza, Ciudadanos y Podemos, cuya capacidad de atraer a votantes del PP es harto discutible. Incluso, especialmente Podemos, pueden convertirse en algo que asusta a asustadizos y les lleva a votar al PP. Pues eso.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Si en Francia los pesimistas han tendido a votar por Le Pen -los gráficos son algo complicados, pero muy expresivos aquí-, habría que ver cómo funciona esa variable en las Españas. También, según los estudios que cita el Financial Times que cito, cómo funciona la previsible abstención de determinados grupos sociales que ahora no encuentran acomodo votando a un partido u otro. Podría ser peor: en Europa predomina la “nostalgia” y el “pesimismo”.  Si eso tiene las consecuencias que suponen los trabajos citados por el FT, los augurios son claros. Francia, con la “debilidad relativa de los contra-poderes ” y su “crisis de identidad”, no es un caso aislado. De todas maneras, con independencia de sus resultados, el “problema Le Pen”, es decir, el problema de lo que significan sus propuestas políticas, forman parte de ese mal augurio para Europa)
(Nota: el suelo electoral de cualquier partido, es decir, el número de seguidores incondicionales, puede cambiar y de hecho cambia a lo largo del tiempo. Pero tiene suficiente estabilidad como para que acierten los que creen que los casos de corrupción y sus consiguientes dimisiones y expulsiones reducirán de inmediato y de forma significativa el suelo del PP. Eso dicen desde el partido Ciudadanos). 

Subdesarrollado

Esta es una definición aceptable de lo que es un país "subdesarrollado" (mantengo la palabra porque es la que aparece en el original que cito):
much of the low-wage sector had little influence over public policy, the high-income sector was keeping wages down to provide cheap labour, social control was used to prevent subsistence workers from challenging existing policies and social mobility was low.
En definitiva, el sector de salarios bajos no pintan nada o casi nada en la política, los de renta alta se preocupan de que los salarios sigan bajos, el control social se usa para que los trabajadores en nivel de subsistencia no desafíen las políticas existentes y la movilidad social es baja. Es, efectivamente, un país subdesarrollado. Lástima que el autor, usando teorías y datos ad hoc, se refiera a los contemporáneos Estados Unidos de América. Y no es el primero que utiliza tal calificativo para tal país. Manfred Max-Neef ya lo hizo hace años. Hasta yo lo había visto. Pero, modestamente, nos contentábamos con tratarlo de "país en vías de subdesarrollo". Por lo visto, ya ha llegado.

martes, 25 de abril de 2017

Francia: abstenciones

Los resultados oficiales son claros y completos. A diferencia de los Estados Unidos en los que me resulta difícil calcular el peso que los votos emitidos tienen sobre el total de los inscritos y, mejor, sobre el total de los que se podrían haber registrado para votar, los datos de Francia dan el total de votos que ha recibido cada cual, el porcentaje que supone ese voto sobre el total de votos emitidos y sobre el total de votos posibles (inscritos).
Lo primero que me parece que hay que preguntarse es qué significa esa quinta parte de los inscritos que no ha votado (22 por ciento). Una parte, seguro, se debe a lo que se llama "abstención técnica": los que se pusieron enfermos, tuvieron que salir corriendo a socorrer a un familiar, se dieron cuenta de que no disponían de documento acreditativo y demás pequeños accidentes de la vida cotidiana. Pero la parte interesante (no conozco su peso sobre el total) es de los que no sabían a quién votar que se juntan a ese 1,78 de votos emitidos en blanco. Estos creen que su deber es votar, pero solo pueden decir que no son partidarios de ninguno de los candidatos por este medio (lo he usado un par de veces en mi vida). Una parte de los abstencionistas está en la misma situación. Y ambos son un síntoma de que algo no funciona en esa (y en muchas otras) democracias. Tal vez funcione la "cracia", el gobierno, pero es obvio que el "demos", el pueblo, el electorado, no acaba de funcionar.
Opiniones en este último sentido se han escuchado en esta Francia pre-electoral. Desde fuera, hay incluso quien eleva el punto de mira y encuentra que se trataba de los mismos perros con distintos collares, sin novedad. No lo tengo tal claro, si pienso en Melénchon. Pero sí reconozco que algo hay de eso en algunos de los abstencionistas o "blanquistas".
¿Qué pasará ahora en la segunda vuelta? Con el nivel de banalidad y espectáculo en que convierten las campañas a la noble política convencional y la trasforman en teatrillos y sainetes, es posible que se crucen dos fuerzas opuestas. Por un lado, que se agudicen las tendencias abstencionistas: si no gustaban 6 u 11 (Hamon incluido con su 6.3 sobre votos emitidos, 4,8 sobre inscritos -pobres socialistas, quién te ha visto y quién te ve, que podría decir Mitterand), no se ve por qué tienen que gustar dos de ellos. Pero, por otro lado, "que siga el espectáculo" hace entrar el síndrome del fútbol, de la competición entre dos en la que es más fácil tomar partido "contra" uno de ellos y, por tanto, votar por el otro. Y no necesariamente el voto a la contra será contra Le Pen.
Mi impresión es que habrá menos abstenciones el 7 de mayo en la segunda vuelta. Y, si gana Macron, se pueden esperar grandes movimientos para que haya suficientes candidatos para las siguientes elecciones -la llamada "tercera vuelta"-, las parlamentarias del 11 y 18 de junio para las que el partido de Macron se llenará de oportunistas que buscan su lugar al sol del cargo. Pero esa es otra historia.
(Añadido el 3 de mayo: Ganó Macron, pero ya no tengo tan claro que vaya a haber menos abstención. El problema lo tienen los votantes de Mélenchon que no pueden votar a Le Pen, aunque compartan algunas de sus ideas, ni pueden votar a Macron, aunque lo vean menos a la derecha que la anterior. Para algunos electores, entre votar a la peste o votar al cólera, preferirán no votar o votar en blanco)
(Añadido el 5: En el Financial Times también anuncian un aumento de la abstención)
(Añadido el 8: Efectivamente, la abstención, con su 25 por ciento, ha llegado a niveles desconocidos desde finales de los 60. Votos en blanco o nulos, 11 por ciento. Total, un tercio del electorado no ha votado ni por una ni por otro)

domingo, 23 de abril de 2017

Asesinato judicial en Arkansas

Después de casi 25 años proclamando su inocencia, Ledell Lee fue ejecutado en Arkansas. Es el primero de una serie de 11 ejecuciones programadas por el gobierno de aquel Estado. ¿Razón? Que estaba a punto de caducar el fármaco que normalmente se utiliza y del que dispone tal gobierno.
Si el señor Lee tenía razón, se trataría de un asesinato judicial más. Irreparable. Reconocer la posibilidad del error judicial es un argumento fuerte contra la llamada "pena de muerte".

sábado, 22 de abril de 2017

Día de la Tierra, día de la ciencia

Hoy están convocadas numerosas manifestaciones de científicos. Protestan, en los Estados Unidos, por la proliferación de ideas pseudocientíficas y acientíficas ampliamente difundidas en su sociedad (y no solo en ella). La guinda ha sido Trump, aparentemente. Y se convocan precisamente en el Día de la Tierra por la preocupación en capas de la comunidad científicas por el "negacionismo" frente al cambio climático que no se resuelve diciendo que "la mayoría de científicos dicen tal o cual cosa" sino sometiendo las proposiciones de tales profesionales a procesos de verificación o de popperiana falsación.
Me he referido en otras ocasiones al argumento (que a mí me convence) de la "esperanza matemática" (probabilidad del evento multiplicada por sus efectos) y a la lógica suicida de esta especie humana como tal especie, agravada por la lógica del beneficio a corto plazo. Se añade la irracionalidad de la fe en una dirección o en otra (credo quia absurdum). 
Entiendo que se manifiesten. Reivindican la segunda parte de la afirmación de que somos "animales racionales". Lo que no sé es en qué trabaja cada uno de ellos ni quién les va a escuchar. 

Tres Venezuelas: conocimiento y acción

Mi consejo para este fin de semana. Leer los tres textos siguientes, los tres obtenidos en un mismo portal, de ideología reconocida:
1. Está en marcha un golpe de Estado. Escrito desde Argentina. Así que habría que organizar brigadas internacionales.
2. Se trata de una polarización política extrema. El contenido del artículo va a desacreditar a una de las partes (la contraria a la que desacreditan los medios españoles que leo). Pero lo de polarización no es golpe.
3. Es un asunto complicado propio de la crisis que atraviesa el país. Son muchos los factores que intervienen. Algunos, como el rentismo, heredados de regímenes anteriores al chavismo. Otros, propios de la situación económica derivada del petróleo. Incluye la polarización y procura ver cuál es el proyecto de cada una de las partes.
Están recogidos de más sencillos a más complejos. Y de más movilizadores a menos movilizadores. 
Ahora se trata de elegir entre el respeto a la realidad (sin caer en el mitológico mapa a escala 1:1, pero tampoco en el simplismo) y el deseo de cambiarla mediante la movilización de sus actores. La complexité de la complexité (título de un capítulo de un libro de Edgar Morin) tal vez sea el máximo de respeto a la cosa realmente existente, pero es, al mismo tiempo, lo más desmovilizador. Para movilizar al personal no hay más remedio que ofrecer causas sencillas y terapias todavía más sencillas.
Mi problema, en contra de la propuesta que subyace a la tesis XI sobre Feuerbach, de Marx, es que para cambiar la realidad es preciso entenderla antes, mientras que entenderla antes es probable que lleve a no poder cambiarla. Casi se podría decir que las revoluciones triunfan por casualidad (suelen triunfar por colapso previo del poder preexistente) ya que lo habitual es que fracasen al proponer movilizaciones a partir de análisis simplistas o simples engaños para cambiar de élite política.

viernes, 21 de abril de 2017

La amenaza musulmana

Un interesante artículo de Juan Cole sobre las perspectivas demográficas del Islam. Se basa en el Pew Research Center
Como la natalidad de las familias declaradas musulmanes es superior a la de las familias declaradas cristianas, el número de musulmanes podría superar al de cristianos en 2100, habiendo empatado ya en 2060. 
Evidentemente, estas proyecciones demográficas suponen la cláusula "rebus sic stantibus", es decir, que los países de mayoría cristiana seguirán con sus políticas restrictivas de la natalidad (especialmente si son países ricos) mientras que los países de mayoría musulmana se dividirán entre los ricos (que mantendrán tasas de natalidad como las actuales, dado que ya son restrictivos) y los pobres (Norte de África, donde la tasa de natalidad seguirá alta). Si no existieran cristianos en la India y América Latina, los cristianos estarían ya disminuyendo con mucha más claridad, al ser los países ricos también de mayoría cristiana (Europa, América del Norte -Estados Unidos y Canadá-).
Si las cosas siguieran así, no habría tal "amenaza" musulmana (en sentido demográfico) en el mundo de inmediato. Pero puede que no sigan así. 
Todo ello sin olvidar que el aumento de la población no significa necesariamente aumento de los creyentes fervorosos. Podría suceder exactamente lo contrario. Y todavía más si se une a cambios en las economías del Norte de África. Si miro a mi alrededor, sé que las familias que conozco están clasificadas como "familia de país de mayoría cristiana". Pero de ahí a suponer que son cristianos fervorosos hay un abismo. Lo mismo se puede decir de las "familias de país de mayoría musulmana". Juan Cole hace alguna observación pertinente sobre el envoltorio ideológico (racista, xenófobo -y esto en las direcciones posibles para el caso que nos ocupa-) con que se puede acompañar este análisis puramente demográfico.
Siguiendo con el Pew Research Center, esta es la previsión del porcentaje de musulmanes viviendo en diversas regiones del mundo:

Para que se vea el peso de la demografía (rebus sic stantibus), véase, en el informe recién citado, que también en el África Sub-Sahariana es donde más aumenta el porcentaje de cristianos.
(Añadido el 24: Este gráfico lo ofrece The Economist. Pretende reflejar el porcentaje de cristianos en países de Oriente Medio desde principios del siglo pasado. Se observará cómo aumenta tal porcentaje en los Emiratos y en Arabia Saudita, que son la excepción, y la diferencia entre Israel y Palestina hasta que los primeros acaben teniendo mayor porcentaje que los segundos, no sé si debido al expansionismo de los primeros o a las dificultades de establecer fronteras para el muestreo. De todos modos, lo más espectacular es lo de Siria:


(Más sobre este asunto, en la columna de la derecha de este blog bajo el título "El Islam ¿enemigo de Occidente?")





jueves, 20 de abril de 2017

Turno para Rusia

En los medios prefieren decir Putin en lugar de Rusia. Ganas de personalizar. Y ganas de exagerar cuando se trata de las interferencias rusas en elecciones ajenas.
Pero Putin/Rusia aparece cuando se trata de Trump y su optimismo sobre las buenas relaciones entre ambos que pueden extenderse a otros partidos europeos.
Aparece cuando se trata de saber quién financia a Le Pen y para qué.
Y hasta se comenta su presencia a propósito del candidato en desgracia, Fillon.
Y es que las elecciones de este domingo en Francia pueden resultar interesantes para el fin de la Unión Europea y para una crisis adicional en la OTAN. Es decir, para los intereses de Rusia tan expansionista como los Estados Unidos. Y no se crea que el paso de Melenchon a la segunda vuelta cambiaría esto último: también es contrario a la UE y a la OTAN. Y en España, discutiendo sobre el sexo de los ángeles.
Ah, y no se olvide que hablar de Siria es hablar de Rusia como hablar de Corea del Norte es hablar de la China. ¿Estados Unidos

miércoles, 19 de abril de 2017

Lo dice la Escritura

Di una charla por skype sobre la situación mundial. Como el estado de mi ordenador es penoso, hubo que recurrir a que hicieran comentarios por escrito y yo contestaba de viva voz. Hubo uno que me interesó particularmente. Dijo así: “De acuerdo a la relación internacional se sabe que Siria está sufriendo graves problemas pero hay un mención bíblica que esto iba a pasar Isaías 17:1. Como se le puede dar una solución?”
Compleja intervención de la que me quedo con la profecía que trata de una ciudad menos maltratada que otras muchas en Siria. Dice Isaías: “He aquí, Damasco dejará de ser ciudad, y vendrá a ser un montón de ruinas”.
El texto y el contexto es algo más complicado. Pertenece a la categoría de búsqueda de antecedentes bíblicos para hechos recientes. No necesariamente es una profecía para el año 2017 de esta era y es más que probable que se tratase de una maldición del autor del texto.
Aparentemente se inscribe en una tendencia comprensible que consiste en dar sentido al presente recurriendo al texto sagrado. Ha sucedido, como he contado en mi blog, con Trump, su trompeta, su relación con Nabucodonosor o con Ciro que permiten entender qué sucede con este presidente y qué puede suceder.
Este uso de la escritura pasada para entender el presente tiene una variante todavía más interesante: la del anuncio del fin de los tiempos, cosa que aparece en las grandes religiones aunque no sin contradicciones  y diferencias muy sustanciales.
El caso de Viracocha, en los Andes, es confuso ya que se conoce, sobre todo, por lo que los conquistadores cuentan sobre el asunto, no siempre bien informados, y seguidos ahora por quienes reinventan el pasado para legitimar sus propuestas político-indigenistas. Pero el caso es que una versión habla del retorno del Creador que se habría enfadado con sus criaturas. De hecho, se cuenta, que algunos indígenas, al ver a aquellos seres extraños, con barbas, creyeron que los conquistadores representaban precisamente a Wiracocha.
El retorno de Maitreya, para los budistas, tiene sus peculiaridades. Por un lado, las distintas corrientes del budismo difieren en los detalles, pero no en la esperanza de tal regreso que, en versiones latinas supondría: “En esa época, el océano perderá gran cantidad de agua y habrá mucha menos de ella que ahora. Como consecuencia, un gobernador del mundo no tendrá ningún problema para atravesarlo. La India, esta isla de Yambu, será una planicie por todas partes, medirá diez mil leguas y todos los hombres tendrán el privilegio de vivir en ella. Tendrá una cantidad innumerable de habitantes, que no cometerán crímenes ni malos actos, sino que se deleitarán en hacer el bien. [...] Los árboles tendrán hojas, flores y frutas, todo al mismo tiempo. Serán tan altos como puede llegar a sonar la voz y durarán ocho miríadas de años. Entonces, los seres humanos no tendrán defectos, desconocerán las faltas morales y gozarán de entusiasmo y alegría. Sus cuerpos serán muy grandes y su piel tendrá un bello color...”
El Islam espera al Mahdi, pero con discrepancias: “Según los eruditos chiitas, el Mahdi aparecerá primero en La Meca para conquistar el Medio Oriente. A continuación, establecerá la sede de su gobierno islámico mundial, o califato, en Irak. Pero no hay un acuerdo universal. Algunos creen que él saldrá del pozo en la mezquita de Jamkaran en Irán, y luego viajará a La Meca e Irak. Algunos dicen que va a conquistar Jerusalén antes de establecer su califato en Irak. Otros creen que Jerusalén debe ser conquistado como requisito previo para su regreso”.
Los primitivos cristianos (como sus contemporáneos judíos) daban por inminente la Venida. Por eso resulta fascinante una lectura apocalíptica del Padre Nuestro en la que aquellos cristianos pedían a Dios que estableciese su reino en la Tierra, eso sí, librándoles previamente de la tentación y el mal final. No tuvieron mucho éxito. En cambio, hay judíos que han puesto fecha a la venida: inminente en 2015 y  2016.
De forma programática, los Cristianos por Israel defienden a los judíos y a sus propuestas expansionistas en Palestina. Para algunos de ellos, es la mejor manera de acelerar la Venida del Mesías, cosa que se producirá cuando los judíos hayan logrado recuperar la tierra que YHWH les dio en propiedad. No hace falta que sean pro-judíos (pueden ser antisemitas en el sentido de anti-judío) ya que lo que les mueve es su propia fe en la Segunda Venida del Mesías Jesús, cosa que los judíos, obviamente, no comparten.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Venezuela a peor

Me llegan casi simultáneamente dos informaciones. Por un lado, que se van a distribuir armas a los partidarios del actual gobierno, como ya se había anunciado. Y, por otro, que las encuestas de Gallup hablan de un empeoramiento de los sentimientos de los ciudadanos encuestados (margen de error de cuatro puntos, pero no encuentro cómo se ha construido la muestra).
Cuando empezó esta etapa de inestabilidad, recuerdo una comida hace varios años con una experta estadounidense (nada sospechosa de derechista) en Bilbao. Su preocupación era el gran número de armas disponibles. Si ahora hay un intento de "golpe de Estado" por parte de los Estados Unidos, peor me lo pone. "Plan Zamora", pues. Pero la diferencia con el Chile de Allende es que aquí el ejército está con el gobierno.
Los datos de Gallup (que terminan en 2016) serán objeto de crítica ya que se los presentará como parte del "golpe blando" de los Estados Unidos. 
Pero los datos son los datos. Su interpretación es lo que separa a unos de otros. Las armas son para defender al Estado frente a los intentos golpistas. Pero también pueden ser para defender al gobierno frente a las manifestaciones convocadas por la oposición. Y todos hablan en nombre del "pueblo". Las encuestas pueden ser manipulación sobre manipulación interesada (aunque no creo que sean aireadas en Venezuela, aunque si yo las he podido ver, supongo que allí también. Todavía no hay, que yo sepa, el control de internet del tipo chino por ejemplo), pero pueden reflejar, mal que bien, el creciente descontento de, por lo menos, una parte importante de la población (véanse los gráficos de Gallup: son muy expresivos). 
Supongamos que las cosas van mal. Datos hay. Pero unos dirán que son exagerados y otros que reflejan la incapacidad del gobierno. Y unos echarán la culpa del descontento a maniobras extranjeras (hasta de Rajoy, oh cielos) y otros a esa incapacidad del gobierno de enfrentarse a "circunstancias ambientales inusualmente adversas" (como decían los soviéticos en su decadencia a propósito de las cosechas que no decaían por desafección de los mujiks sino por el clima).
Maduro siguió a Chávez y Chávez siguió a Caldera y así sucesivamente: rentismo, baja ética del trabajo, república petrolera, clientelismo, corrupción (¿a la española?), fuga de capitales en un sistema que se mantiene mientras los ingresos del Estado se mantengan (ingresos que no tienen que provenir necesariamente de la fiscalidad sino del petróleo). Nótese, de paso, que las exportaciones fraternales de petróleo a Cuba (que esa es otra) se han rerducido.
Si, encima, esta crisis del sistema va acompañada de una crisis política entre un ejecutivo enquistado y un legislativo igualmente enquistado, la polarización está servida y el descontento de una parte genera frustración y la frustración genera agresividad. Las armas vienen después. Son medios. No causas ni fines.
Tango buenos amigos, chavistas y anti-chavistas, en el país. Lo siento por ellos. No sé si con ellos, ya que, ya se sabe, "quien no está conmigo, está contra mí".

martes, 18 de abril de 2017

Tercermundismo

Mantengo muy buenos amigos en Latinoamérica, en países en los que o he vivido o he pasado temporadas docentes. Nos escribimos de tanto en tanto. Y no es raro que comenten sobre sus respectivas repúblicas en términos nada elogiosos. Haciendo uso del dicho de que "en todas partes cuecen habas y en la mía a calderadas", les sugiero que lean estas dos noticias de una país limpio, culto, libre, despierto y feliz (y por tanto en el que, según diría Espriu, la gent és neta i culta i lliure, i desvetllada i feliç).
1.- El hijo de uno de los padres de la patria catalana ha estado evadiendo 14 (catorce) millones de euros mientras ya estaba siendo investigado por diversas malas conductas económicas extendibles al resto de su familia. Ocultar tal vez legítimamente pero en todo caso ilegalmente esos 14 millones adicionales a la justicia.
2.- Quien fuera vicepresidente, ministro de economía, director (dimisionario por oscuros motivos) del FMI, y gestor de la fracasada (tal vez ilegalmente) Bankia es autor de varios desaguisados (pro domo sua, por supuesto) y es calificado así por un periodista:
Rato se comportó en el poder como un cleptócrata profesional, como el vicepresidente de una república bananera, con el descaro y la impunidad de quien se sabe por encima del bien y del mal
Mis queridos amigos tercermundistas: ¿quién es el tercermundista?
A todo esto, el Partido Popular ha ofrecido dos tipos de argumentos. El primero consiste en recordar que el que fuera su vicepresidente y ministro no es militante del partido desde 2014, es decir, que sí lo era cuando los hechos. Se le dio de baja, previo expediente y por un asunto menor. El segundo es todavía más brillante: recordar que los nombramientos fueron por parte de José María Aznar, nada sospechoso de estar en el Partido Comunista. "In vigilando", que diría Esperanza Aguirre. Eso sí, al FMI llegó apoyado por el presidente socialista Rodríguez Zapatero. A ciascuno il suo.

Estado Profundo

Es otra de esas nuevas palabrejas con las que se quiere explicar lo inexplicable. Lo hace un comentario (no suelo leerlos, pero este lo leí por casualidad) a una entrada a la bitácora de Robert Reich en la que, con sarcasmo, pretendía enumerar los principios de política internacional que parecía aplicar el presidente Trump, política que, decía, parece: 
"inconsistent, arbitrary, and devoid of principle".
El comentario se iniciaba recordando las promesas electorales del candidato Trump a este respecto. Y, así, prometía:
1. better relations with Russia, 2. work with Russia to defeat ISIS, 3. stay out of no-win permanent wars, 4. no more regime change,
Todo ello sin entrar en el espinoso tema de las relaciones subterráneas entre Rusia y la campaña electoral de Trump. Sin embargo, lo que uno encontraba en esa política internacional realmente existente era:
1. ISIS is ours, we created them, we run them, and we won't allow them to be defeated. 2. Russia is a permanent enemy. It will never be allowed to compete for super power status again. 3. China and North Korea are the future focus of military action. 
El DAESH es creación nuestra, así que no hay que ir contra ellos; Rusia vuelve a competir por el estatus de superpotencia  y eso es intolerable; y la acción está en la China y Corea del Norte. 
Este comentario, firmado con seudónimo y que puede estar tan acertado como los que firman políticos y académicos conocidos como Reich, pretende explicar este cambio tan radical mediante el recurso al Estado Profundo (Deep State), EP por abreviar.
El EP (DS) está formado por esos centros de poder internos al Estado (no confundir con "la trama", último tópico "podemita") que son estables, que conocen la verdad de las cosas por encima (o por debajo) de las mentiras políticas, que tienen una visión de conjunto no solo del país sino también del Planeta y suficientemente convincentes como para hacer que todos los presidentes que han precedido a Trump hayan tenido que echarse atrás en algunas de sus propuestas internacionales. Ya se sabe: el Pentágono, la CIA, la NSA, en general la "comunidad de inteligencia" y, en particular, lo que Eisenhower llamó en su discursos de despedida "complejo militar-industrial". 
La idea del EP es seductora. No hay como una buena conspiración en la sombra que lo explique todo y que, por supuesto, sea totalmente opaca para la opinión pública. Como "la trama", aunque con características propias. 
Es posible que sea acertado. Pero hay otras explicaciones que no necesitan recurrir al elemento paranoide que genera en muchos ciudadanos el complejo crisis-clima-violencia. Por ejemplo, que Trump mintió en campaña y que ahora hace lo que pensaba hacer (la entrada de Reich me parece más convincente. Por lo menos, hay datos que explican el supuesto "cambio", es decir, el paso de la mentira electoral a la práctica presidencial). Esto dice Gallup:


Pero yo no descartaría totalmente la idea del EP. Lo que descartaría es que el EP fuera un ente divino omnipotente, omniscente y omnipresente. Son humanos, demasiado humanos. Curiosos estos ateos siempre buscando características divinas donde menos te lo esperas y que, al fin y al cabo, es una forma más de simplificar lo complicado.

lunes, 17 de abril de 2017

Otra globalización

Rodrik aquí y citando a Roubini constata que otros están constatando una obviedad: que la llamada "globalización" tiene ganadores y perdedores y que si se quiere mantener, habrá que hacer algo con los perdedores antes de que los populistas que hablan en su nombre se lo lleven todo por delante. Pero Rodrik va más allá: habría que cambiar las reglas mismas de la globalización. Sea.
Pero tengo dos problemas: se da por supuesto que todos entendemos lo mismo por la palabra "globalización", lo cual no se corresponde con lo que uno puede constatar viajando por los textos al respecto (aquí una colección de definiciones y citas al recuento de definiciones llevado a cabo en la Universidad de Hawaii at Manoa). Y el otro problema, del que también he levantado acta, es la polisemia que cubre la palabra "populismo" (aquí, en la columna de la derecha, está mi texto al respecto). Ambas a dos, al carecer de una definición unívoca y sin que los autores definan la cosa y, en cambio, usen la palabra sin que sepamos a cuál de las muchas definiciones se están refiriendo, el texto en cuestión no acaba de entenderse. Yo puedo atribuir a "globalización" y a "populismo" lo que me venga en gana y que no coincida con lo que el autor está suponiendo, si es que está suponiendo algo y solo se ha ceñido a usar las palabritas en cuestión.

domingo, 16 de abril de 2017

Puertas giratorias

A partir de un artículo publicado hoy, he estado navegando en torno al tema de los políticos que, una vez dejado el cargo, consumen algún turno en consejos de administración de grandes empresas (las llamadas míticamente del Ibex 35). No es un fenómeno español. El caso clásico estadounidense es el de militares que pasan a empresas de armamento o de seguridad privada o empresarios de éstas que pasan a militares o a cargos políticos como ministro de defensa (a la española). En el Japón hay un nombre para estos paracaidistas "amakudari", llovido del cielo. En el caso español, se ha traducido la frase del modelo de todos los modelos "revolving doors".
Gracias al paseo por el periódico que cito, vengo a saber que han aumentado los políticos extranjeros en empresas que cotizan y tienen su sede en España. 11 casos en 8 empresas. Ya igualan a los ex-políticos del PSOE (11), pero no llegan a los del PP (13) que son los mayoritarios en ese grupo de 46 practicantes de la puerta giratoria.
La llagada de los políticos extranjeros (que, supongo, tiene que ver con la internacionalización de algunas de esas empresas) me ha hecho plantearme una pregunta sencilla: qué porcentaje representan sobre el total de miembros de consejos de administración. No he encontrado el dato, pero doy por supuesto que su porcentaje es muy bajo. En todo caso, menor que el de los que tienen el sillón por herencia.
Está bien que se monten discusiones sobre estas puertas giratorias (y en los dos sentidos: un catedrático de universidad no debería ser ministro de educación ni, mucho menos, secretario de universidades, si es que llevamos el asunto a sus últimas consecuencias). Así que hay que poner a quien no tenga ni idea del asunto al que se dedica su ministerio. Genial. 
Quiero decir que el asunto parece más complicado de lo que la exaltación política pretende, sobre todo cuando se convierte en una frase hecha que sirve para un roto y un descosido. Y, encima, no se pone el problema (porque problema, haberlo haylo) en su contexto geográfico, temporal y cuantitativo.

sábado, 15 de abril de 2017

China-Australia

Muchos se reían de Mein Kampf, incapaces de tomarse en serio a un tal Adolf Hitler. Lo he recordado aquí a propósito de la autobiografía de Stefan Zweig.  Muchos (fuera de los Estados Unidos) se ríen de líderes muy diversos como Trump, Kim, Putin, Modi o Xi. 
Sin embargo, la historia podría estar escribiéndose desde otros lugares. Me ha interesado esta nota de John Pilger sobre las problemáticas relaciones entre Australia y la China. Comprendo a los que creen que el mundo es "su" mundo, el que queda circunscrito a las fronteras legales de su país (cuando, a veces, no se llega ni a eso y "su" mundo es el de las fronteras administrativas de su región, provincia o municipio).
Lo de Australia-China se inscribe en lo que, con un puntín de eurocentrismo, se titula como Asia, zona caliente, y que mejor sería llamarlo "Pacífico occidental".  Lejos como está, afectaría (no sé cuánto) a esas localidades que ahora se ocupan en sus asuntos internos.
Chi vivrà, vedrà, Qui vivra verra, What will be will be.

viernes, 14 de abril de 2017

Incomprensible

Es relativamente fácil rechazar situaciones que no conseguimos entender. Sin ir más lejos, los espectáculos mezcla de religión, fiesta, turismo, farra, fraternidad y teatro que pueblan las calles españolas protagonizadas por nazarenos, cofrades y penitentes con sus capirotes y sus músicas. O los penitentes filipinos que recorren las calles azotándose hasta sangrar. 
Vistos desde fuera y si no se tiene afición por ese tipo de manifestaciones, solo queda el rechazo. Incomprensibles en sus exageraciones y solo dignos de algún tipo de mofa. Desde dentro, todo es aceptación, lágrimas si los pasos no pueden salir porque está lloviendo, devoción, entusiasmo (no te digo si lo que se ve es a legionarios portando un crucificado mientras cantan un himno de la Legión que dice eso de "soy el novio de la muerte". Como para emocionarse. Y sin embargo mucha gente se emociona). Desde fuera, rechazo. Desde dentro, comprensión y aceptación.
Pero ¿por qué no aplicar ese razonamiento a una situación como la de Corea del Norte? Las imágenes hablan por sí mismas: espectáculos de masas, culto al líder y a sus antepasados inmediatos (aunque no a sus hermanos, todo sea dicho), autoafirmación, respuesta amenazante a las amenazas externas, situaciones ridículas. No están locos: habría que entender sus motivos.
En un feudo chavista, el presidente Maduro es atacado con huevos y otros objetos. Como él dice, "el pueblo reaccionó" defendiéndole. ¿El pueblo? Pues no. Ni está representado por los atacantes ni por los que le defendieron (ni por los que no intervienen ni en un sentido ni en otro). El "pueblo" es la suma de ambos, más los "silenciosos". Si se olvida eso, se corre el riesgo de no entender qué ha sucedido exactamente y qué significa ese hecho. Tomar solo una de las partes como representante del "pueblo" son ganas de tener que confesar lo incomprensible de la situación o el recurso a explicaciones simplistas de conjuras internas y externas o de dictadura blanda o dictablanda dura para gestionar políticas económicas que supusieron que un sistema rentista lo era para siempre y sin tener que preocuparse por los ingresos del Estado.
Pero no parece que se trate de entender qué sucede sino, sencillamente, de arrimar el ascua a la propia sardina (una de mis expresiones favoritas precisamente por la cantidad de situaciones a las que se aplica ese uso y abuso de interpretaciones que solo llevan a hacer incomprensible el asunto o, peor, hacerlo comprensible a fuerza de maltratarlo informativamente simplificando interesadamente el asunto en cuestión). En Corea del Norte no todo es dictadura hereditaria de los Kim.

jueves, 13 de abril de 2017

La imagen y las palabras

Lo he escuchado muchas veces: "Una imagen vale más que mil palabras". Y hay miles de razones para estar de acuerdo. ¿Cierto? Bueno, hay algunas matizaciones que hacer. Por ejemplo, cuando situaciones complejas, como el supuesto ataque con supuestas armas químicas practicado por supuestos agentes, se reducen a la imagen de unos niños muertos.
Dos cosas a añadir: primero, que igual esos niños son de otra matanza y no precisamente de esa, por lo que son usados para generar sentimientos y no para trasmitir información, y, segundo y más importante, que puede llevar no solo a manipulaciones groseras sino también a errores de juicio muy importantes. Si no está de acuerdo, léase este artículo del Washington Post sobre la tendencia del presidente Trump a recibir "información" de agencias de "inteligencia" de forma simplificada, gráfica y visual, sin mucho texto farragoso. Apañados estamos. 

miércoles, 12 de abril de 2017

Sobre los populismos

Es facilón criticar al populismo. Casi tan fácil como habría sido criticar a los conservadores que, so capa de ciencia, impusieron una ideología llamada “austeridad”.
No se discute el carácter populista de Le Pen. Pero es que Macron acepta la etiqueta. Ya tenemos la primera pareja, aunque antes fue la de Trump y Sanders en sus respectivas pre-campañas hacia el nombramiento como candidatos a la presidencia de los Estados Unidos. Tampoco se discute que Syriza y Amanecer Dorado sean los populistas de Grecia. Otra vez, derecha e izquierda. En España nos falta algo para formar pareja que, de hacer caso a algunos egregios antecedentes, tendría que ser de un partido conservador.
Pero, cuidado, hemos caído en la trampa, que los populistas hacen saltar por los aires, de clasificar en “derecha” e “izquierda” como si fueran palabras sobre cuyo significado todos estamos de acuerdo. El ejemplo de Macron es expresivo. Además, no hay modo de encontrar acuerdos entre las diversas definiciones, desde la que puede extraerse de Ernesto Laclau (que fue libro de cabecera de algunos “podemitas”) a la de Moisés Naïm pasando por la de un informe publicado por la “comunidad de inteligencia” estadounidense o el libro de Jorge Verstrynge sobre el asunto. Conjunto bien heterogéneo.
Los elementos comunes en estas definiciones serían, primero, una visión de la política como de confrontación entre “nosotros” que representamos al bien común, la gente, la nación y “ellos”, que son insolidarios, la trama (antes casta), los “nos roban”. Y, después, un énfasis en los sentimientos por encima del raciocinio. Si esto es así, no hace falta clasificar a los partidos en populistas y no-populistas: en mayor o menor medida, todos tienen algo de esto que parece una epidemia y que llega a las distintas formas de nacionalismo (estatal y sub-estatal) que están poniendo en peligro la existencia misma de la Unión Europea y con coste a evaluar tanto si es Francia u Holanda los que se van de la Unión como si son Escocia o Cataluña los que tienen su particular “exit”.
Como parece que nos encontramos ante un fenómeno que, aunque de fronteras difusas, afecta al conjunto de partidos europeos en mayor o menor medida, vale la pena preguntarse por los factores que han podido llevar a tal situación.
Hay, primero, factores políticos y el primero es la crisis de los partidos convencionales (en particular, el Partido Demócrata en USA y los socialdemócratas en Europa). Sin embargo el problema es más profundo y tiene que ver con el desasosiego europeo con el funcionamiento de la democracia. Los motivos parecen ser variados e incluyen la percepción de la corrupción, el aumento de la desigualdad y la apreciación de las instituciones públicas como algo en lo que no se puede confiar.
Aparece, en segundo lugar, el campo cultural, las mentalidades y lo que se puede llamar “cultura del tuit”. Se trata del papel que han jugado las nuevas tecnologías de la información que, si bien, efectivamente, proporcionan mejor acceso a noticias y datos, corren, por otro lado, el riesgo de producir esas “burbujas ideológicas” mucho más acusadas que las producidas por los medios convencionales.
En el terreno económico, la crisis iniciada en 2007-2008, ha hecho caer la renta disponible y la riqueza de muchas familias y ha golpeado con particular dureza a los jóvenes. Como es sabido, la frustración produce agresividad y esta busca un objeto sobre el que descargarse en forma de autodestrucción (aumento de la depresión y, eventualmente, de los suicidios), violencia callejera y búsqueda de objetos (reales o ficticios) a los que declarar responsables de la propia situación.
Es igualmente generalizable la situación de las clases medias, temerosas de caer en la pobreza, inseguras sobre su futuro como desempleado o como pensionista. La inseguridad es una situación que pide seguridades.
Pero el problema no es de desigualdad sino de la polarización, o sea, situaciones en las que los extremos de la escala social, ante la disminución de los elementos intermedios (las clases medias), generan formas de enfrentamiento en las que no se excluye la violencia, en su extremo mediante la revolución o la represión militar/policial. Es claro que esas opciones dicotómicas pueden reforzar tendencias hacia la polarización, pero no se trata de sus causas que, en términos tanto clásicos (Karl Marx) como contemporáneos (Warren Buffet) se pueden llamar “lucha de clases”.
Podemos seguir criticando a unos populistas olvidándonos de los factores que han llevado a esta situación. Es, guste o no, una forma de colaborar en ella. Así es la política.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Para más detalles véase mi “Europa y sus ‘populismos’”, en este blog, en la columna de la derecha)
(Añadido el 14: una versión menos pesimista sobre el futuro de la democracia aquí, tomada del original de Foreign Affairs que pide subscripción)

De Trump y algo más

El artículo de Paul Krugman en el New York Times comienza calificando a Trump de
lazy, ignorant, dishonest and vindictive
Después la cosa mejora.
Robert Reich, en el Newsweek, recoge (a veces de modo un tanto impresionista) las 13 promesas incumplidas y hace ya una semana enumeraba las cuatro (o cinco) razones para someter al presidente a un impeachment. (Tessa Stuart, en Rolling Stone, insiste en lo de las mentiras)
Alberto Rabilotta ve este caso como uno más en una ceremonia de entierro de la democracia liberal que afecta a dicho país y a sus satélites inmediatos. No es un caso aislado.
El problema de los tres es que reconocen que haría falta una oposición organizada, local e internacionalmente, que "ni está ni se la espera". Incluso, como dice Krugman, hay quienes le votaron, se ven engañados por las decisiones que ha tomado una vez en el cargo, pero siguen pensando, en lógica populista, que representa algo contrario a las élites "progres" (liberals) que es lo que un buen populista tiene que rechazar.
(Añadido el 14: Wallerstein dedica su Comentario nº 447, del 15 de abril, al carácter impredecible o incoherente de la política exterior de Trump. Brillante)

martes, 11 de abril de 2017

Sencillamente guerra

Hay varias y quedan lejos. En algunas, como la de Siria, países que no son sirios se enzarzan entre ellos por motivos geopoliticos que, en román paladino, significa saber "quién manda aquí".  Como dice el proverbio napolitano, "'O cumannà è meglio d' 'o fottere" (Il potere è meglio del sesso). Siempre hay algunos intereses menos evidentes: acceso a recursos o, peor, maniobras distractivas para que el público "masageado por los medios" se fije donde el prestidigitador quiere que se fije y no en lo que no conviene que se fije (no conviene al prestidigitador). Esto último podría ser lo que mejor explica la intervención reciente y directa (indirecta ya la había) de los Estados Unidos en Siria.
Como ninguno de los que intervienen en tales contiendas son dioses, es decir, no son omnipotentes, omniscientes y omnipresentes, la probabilidad de que se equivoquen siempre está presente. En particular, está presente el riesgo de la escalada del conflicto, subiendo cada vez más de tono, llegando a las manos, pasando a las armas y terminando en las armas nucleares con el consabido riesgo de "invierno nuclear" que afecte incluso a los que no están implicados en tales enfrentamientos o incluso a la especie humana entera. (Del "invierno nuclear" ya se discutió durante la anterior Guerra Fría, cuando Rusia venía envuelta en la URSS).
Un artículo en el Washington Post de hace un par de días trata de eso precisamente a propósito de los últimos acontecimientos en Siria. Y su autor es de peso. Citas selectas:
- Trump chose a limited strike package precisely because he and his advisers understood the grave risks if the United States attacked a broader set of targets.
- Trump, having invested his personal credibility in standing firm, may find himself psychologically or politically compelled to respond, despite the very real risks that it could result in a direct military clash with Russia.
- Tillerson also said that the United States would not focus on initiatives to stabilize Syria until after the threat of the Islamic State has been “reduced or eliminated.”
 - the danger of miscalculation is real.
- sinking into a Syrian quagmire would be bad enough. World War III would be far worse. (subrayado mío)
Ya se ve que hay quien es más pesimista que yo. Y no se trata de un intelectualillo de provincias, como es mi caso.
(¿Corea del Norte? ¿Dónde está Corea del Norte? Siempre hay alternativas)
(Añadido el 13: excelente artículo de Alberto Piris sobre el asunto del ataque con armas químicas preguntándose, después de repasar brevemente algunos antecedentes sospechosos, el clásico cui bonum, a quién beneficia)
da PensieriParole

lunes, 10 de abril de 2017

Cambio climático, negocio y posibilidades

Reducir emisiones que provenían del carbón resultó un buen negocio para el Reino Unido. Así lo cuenta el negociador británico en la Cumbre de Río de hace 25 años.
El artículo introduce, adicionalmente, un elemento de optimismo: si reducir las emisiones de gas con efecto invernadero puede demostrarse que es rentable para las empresas, algo hay de esperanza. Hay pasos en esa dirección que busca no solo detener los fatídicos 2ºC sino reducirlos. Ojalá. Por que si se tuviera que hacer bajo el principio de salvar la supervivencia de la especie, apañados estaríamos. Ese argumento no vende. Y nunca mejor dicho.

domingo, 9 de abril de 2017

Contando muertos

Es un entretenimiento desagradable, pero los encuentro hoy. Los asesinados en Brasil  entre 2011 y 2015 han sido 279.567. Muertos en la guerra de Siria  256.124. Son cifras que, seguro, no son exactas y, probablemente, son discutibles.
Como lo son las víctimas mortales de ETA en estos 50 años: 829 o 856 según Interior, 858 según la asociación de víctimas Covite y 849 según el Gobierno vasco. 
En Brasil y en 2015, el 54% de las víctimas tenían entre 15 y 24 años y el 73% eran negros o morenos. 
En Siria, se da por sabido que mujeres y niños en particular y civiles en general suponen porcentajes importantes sobre el total de bajas.
Para el caso de ETA, sin entrar a cuantificar las bajas, se sabe que los miembros de la Guardia Civil han sufrido 352 ataques terroristas; los de las Fuerzas Armadas, 234; los de la Policía Nacional, 212; y los de la Ertzaintza, 11.
No hace falta insistir en que se trata de tres casos totalmente distintos. Pero los muertos, muertos están y no es fácil poner fin a tal dolor. Parece que ni se pretende. Tal vez en el caso de ETA, sí. Pero mejor si el objetivo es, precisamente, el de evitar que se produzcan muertos.

sábado, 8 de abril de 2017

Los BRICS

Me reúno, una vez al año, con un grupo de antiguos alumnos, algunos ya con nietos, y que se dedican casi todos al mundo de la empresa, sea como propietarios, como gestores o como asesores. Es gente que sabe lo que vale un peine.
En la última reunión, uno de ellos, con buen sentido, sacó a relucir los errores que yo había cometido en mis apreciaciones expresadas en sesiones anteriores. Tenía razón en todas. No me duelen prendas reconocer que me equivoco, aunque siempre puedo defenderme diciendo que lo que se equivoca es la fuente en la que me he basado y en la que he (por lo visto equivocadamente) confiado. Esto es válido, por supuesto, para este blog en su conjunto. Por eso mi interés en que quedan claras las fuentes mediante el correspondiente enlace o link.
Hubo un punto, en su crítica, que no sé si fue acertado o nos situamos en un terreno ambiguo. Se trataba de una vieja charla mía en la que habían aparecido los BRICS. No recuerdo lo que dije. Pero según mi antiguo alumno y, a pesar de ello, amigo, mi error había sido atribuirles una capacidad de crecimiento que el tiempo ha demostrado que no era la misma para todos ellos: el Brasil, efectivamente, era el mejor ejemplo.
Lo que sí recuerdo es que subrayé el carácter de "grupo", de "organización" en que se había convertido una mera agrupación de países por parte de un economista, Jim O'Neill, de Goldman Sachs. Los aludidos se la tomaron en serio y comenzaron a reunirse y a tomar decisiones, entre ellas la de incluir a Sudáfrica, al parecer ("aparentemente") por motivos geopolíticos: necesitaban un país africano. Pero también dieron pasos para organizar un "banco mundial" alternativo al Banco Mundial y demás decisiones que la wikipedia recoge, sobre todo en el terreno económico.
No voy a ser yo quien niegue el papel de la economía, aunque dude que sea el determinante en última instancia en todos los casos posibles. Pero creo que entender a los BRICS (con o sin Sudáfrica, con o sin crisis económicas y políticas internas complicadas como las del Brasil y, si me apuran, las de Rusia) solo en tales términos en no darse cuenta de su importancia geopolítica, cosa que aquí se subraya con tino.
De los diez temas que, según el CIDOB a principios de 2017 , podrían marcar el futuro, estaba, en formulación poco afortunada, el de ¿Deconstruir el orden mundial o cambiarlo de manos?. Es un punto (no es el único) que hacen al sistema mundial particularmente impredecible. Ah, qué tiempos aquellos en que ya se sabía que todo era Guerra Fría entre dos superpotencias con ideologías contrapuestas...

viernes, 7 de abril de 2017

Renta Básica Universal

Tal vez influienciado por alguno de sus voceros monotemáticos, he mantenido mis reticencias hacia la propuesta de una Renta Básica Universal y no solo por lo que preguntó un amigo economista a otro amigo, abogado este, que estaba dándole vueltas al asunto: "¿Has hecho cuentas?". Algo me chirriaba.
Ahora me comprendo y gracias a este artículo en el que documenta, con los apropiados enlaces, la heterogeneidad que yace bajo algo aparentemente tan claro como la RBU (UBI en el texto en inglés). Si hay que hacerle caso, las motivaciones ideológicas (al margen de las narcisistas de algunos monotemáticos) son muy heterogéneas desde la izquierda tradicional o la nueva izquierda europea a los anarcocapitalistas o los liberals estadounidenses en la derecha más reconocible. 
Quiere eso decir que las motivaciones son muy heterogéneas y es lo primero que hay que preguntar ante una de esas propuestas. Mejor: saber la finalidad de tal propuesta puede ser un buen indicador sobre el tema. Y es que, ahí también, hay un abanico de posibilidades no necesariamente excluyentes: son cosas bien diferentes acabar con el renqueante Estado de Bienestar tal como lo conocemos (privatizando los servicios) o responder al futuro desempleo que generarán los robots en los países centrales (los países periféricos parece que no entran en la discusión). Lo mismo puede decirse de convertir el asunto en una distribución de vales ("voucherisation") o distribuir dinero que el individuo pueda gastar como más le guste.
La discusión política entre estas diferentes (y algunas incompatibles) versiones de la RBU es asunto digno de atención. Cierto que algo parecido a la RBU (Speenhamland) existió en Inglaterra a mitades del siglo XIX y fue abolida por la Ley de Pobres de 1834 y recibió críticas de Karl Polanyi, precisamente por sus efectos. Pero unos y otros se enzarzan sobre las hipotéticas consecuencias que tendría cada una de las versiones que, como puede imaginar el ingenuo lector que soy, son positivas para la propia y negativas para las ajenas y viceversa.
Creo que vale la pena leer sosegadamente el texto que cito más arriba. Como bien saben muchos jubilados y todos los parados de larga duración que ya no tienen ningún tipo de subsidio, el tener un trabajo es fuente de satisfacciones no solo monetarias. El trabajo es algo más y los jubilados medianamente avispados lo sustituyen con voluntariado, hobbys, asociaciones varias, trabajo autoimpuesto (como es mi caso). Pero los parados de larga duración lo tienen más complicado y no se les va a solucionar su problema con la RBU. Lo diga Polanyi o su porquero.

jueves, 6 de abril de 2017

Desesperanza con Siria

Ayer y anteayer se celebró en Bruselas una conferencia Brussels Conference on Supporting the Future of Syria and the Region”, co-presidida por la Unión Europea y las Naciones Unidas con los gobiernos de Alemania, Kuwait, Noruega, Catar y el Reino (todavía) Unido. Aquí hay un comentario que titula con la imposibilidad de reconstrucción mientras Asad siga en el poder y aquí está el comunicado final de la conferencia, lleno de buenos deseos acompañando la consternación por los horrores de esa guerra que ya dura más de seis años.
Cuando, ante el horror del destrozo causado por los enfrentamientos (todos con ayuda internacional, no se olvide), la reacción es la de expresar los buenos deseos ("hay que ser buenos", "hay que ayudar a los niños que serán generación perdida", "hay que reconstruir"), el "color de mi cristal" me hace desesperar. Solo son buenas frases en las que el "hay" tendría que traducirse por un "habría", es decir, que todo se queda en buenos deseos sin indicar cómo llevarlos a cabo, por quién, cuándo, cómo y con qué castigo para el que no los lleve a cabo y, encima, practique todo lo contrario.
El optimismo a toda costa consiste en mirar hacia otro lado (por ejemplo, que el Barça ganó al Sevilla, por supuesto si uno es del Barça y no del Madrid) o expresar buenos deseos reconfortantes sin mover un dedo, más allá de la declaración o soflama, para solucionar algunos problemas graves. Los de la Conferencia han sido optimistas en este último sentido. Buenos deseos que se quedan en eso, en freudiana "omnipotencia de las ideas" o, a lo más, en "wishful thinking".
El optimismo, también, consiste en reconocer que uno no tiene la más mínima capacidad de influir en tales situaciones y, entonces, se dedica a "alcohol y mujeres" como gentilmente ha dicho Dijsselbloem de  los países del Sur de la Unión Europea, donde el Sur también existe, aunque él se refería a la alegría en el gasto de dichos países (no será en los Presupuestos españoles de 2017. Pero esa es otra historia).
Tal vez lo de Siria tenga remedio posible y viable, sobre todo viable. Pero no se conoce, que yo sepa. "Aparentemente", claro. El que el manipulador Consejo de Seguridad se reúna para "hablar" de lo sucedido con la última masacre, no es suficiente para enfrentarse a la envergadura del problema. Y  la amenaza de una acción unilateral de los Estados Unidos, "aparentemente" tampoco. Lo que faltaba.
(Aquí cuentan el papel de Rusia en el Consejo de Seguridad y cómo actúa el cimarrón USA que va por libre -y eso que Steve Bannon ya no está en el Consejo de Seguridad Nacional-)
(Añadido el 7: sobre los fracasos de esas políticas intervencionistas de los últimos 15 años que Trump parece desconocer, aquí hay un alegato. Hay dudas sobre el ataque USA  en respuesta de la masacre anterior, fruto "aparentemente" de un "pronto" de Trump, pero parece que los misiles estadounidenses evitaron cuidadosamente acertar en cualquier elemento ruso situado en la base y fueron "a por los aviones que habían bombardeado en Idlib. Por supuesto, Rusia, como si no tuviera nada que ver en el asunto, denuncia la agresión extranjera estadounidense que los aliados de estos aplauden. Una vez más, el color de mi cristal. Los muertos no son importantes
Más ejemplos de verdades, verdades alternativas, verdades, postverdades, mentiras cochinas y suposiciones para arrimar el ascua a la propia sardina,  aquí, en castellano
Pintan bastos, malos presagios)

miércoles, 5 de abril de 2017

Ley Campoamor

Dos ejemplos de que no es tanto la realidad social cuanto el modo con que se mira lo que determina la reacción ante dicha realidad que, conviene recordarlo, es real como su mismo nombre indica. Lo que sucede es que el cristal a través del cual se mira hace que una misma realidad se vea de una forma u otra dependiendo más del cristal que de la realidad. Los ejemplos son de los Estados Unidos, pero no es difícil imaginar situaciones parecidas en las Españas (Cataluña incluida).
Vayamos al primer caso: ¿Hay que preocuparse por el flujo de inmigrantes, demandantes de asilo, desplazados y refugiados? Claro que el tal flujo existe, pero parece que el cristal ideológico con que se mira influye en que tal cosa preocupe más o menos. El ejemplo lo proporciona Gallup  y muestra que el porcentaje de muy preocupados por la inmigración ilegal en su país ha aumentado entre los que se declaran republicanos y, en cambio, ha disminuido entre los que se declaran demócratas o independientes partiendo de un momento en que los tres "cristales" llevaban a porcentajes semejantes. En el sexenio 2001-2005, los republicanos preocupados por tal tema eran un 58 por ciento que pasó al 78 por ciento en el sexenio 2006-2011 y aumentó aunque no significativamente hasta el 79 en el sexenio 2012-2017. Su contraparte demócrata, en cambio, había dado, respectivamente, un 55 por ciento, un 60 y un 48 por ciento. El tiempo (y el cristal) han hecho que las líneas sean divergentes, no el hecho de que haya habido más o menos inmigración ilegal o haya tenido más o menos efectos negativos sobre los encuestados. Eso parece.
En el segundo ejemplo me resultan todavía más fascinantes las diferencias entre republicanos y demócratas en este caso sobre la situación del medioambiente en los Estados Unidos. Antes de la toma de posesión de Donald Trump, los republicanos que la consideraban excelente o buena eran un 53 por ciento. En este marzo, las respuestas positivas subían hasta el 64 por ciento. Por su parte, los demócratas pasaban del 40 por ciento “antes de”, a un 37 por ciento “después de”. Los republicanos siempre han sido más optimistas (y más negacionistas del calentamiento global) que los demócratas, pero estos, si se toma una perspectiva temporal algo más amplia, llegaron a los mismos porcentajes de “evaluadores positivos” durante el gobierno de Obama, cayendo, como se ha dicho, en estos primeros meses de 2017.
No parece que sea cierto que las condiciones reales de los que se declaran una cosa u otra sean realmente diferentes. Sí se podría imaginar que esos respectivos sentimientos estuvieron detrás de sus respectivas decisiones electorales. Pero es que la que parece mejor explicación es la diferencia en la percepción: los republicanos "creen" que gracias a Trump las cosas irán mejor mientras que los demócratas "creen" que por culpa de Trump las cosas irán a peor. Cuesta creer que, por tal decisión electoral, la situación real de unos y otros haya cambiado tanto. En un mundo de “posverdad” y de “hechos alternativos”, cada cual ha escuchado la canción que se les dirigía. Como en el viejo romance, “yo no digo mi canción/ sino a quien conmigo va”. Cada cual ha recibido “su” mensaje, es decir, el mensaje que fomentaba unos sentimientos determinados con independencia de cuál fuese la situación real, en este caso, sobre los inmigrantes y sobre el medioambiente.
Los casos semejantes abundan y casi siempre, desde uno de los bandos, se dirá que el diagnóstico certero sobre la realidad es el propio mientras que los "otros" no ven la "realidad" de manera acertada y se dejan llevar por prejuicios.
Claro que no es correcto extremar, pero sí parece que los políticos, allí y en la Unión Europea, usan más el recurso de los sentimientos que no la vieja propuesta de hacer “análisis concretos de situaciones concretas” que recetaba Lenin y supongo que no siempre practicaba. Y lo que miden o pretenden medir estas encuestas es el sentimiento, no la situación concreta en la que se desenvuelven demócratas y republicanos, convencionales y “populistas”. De una forma u otra, cada cual recibe de la realidad los aspectos que encajan con sus pre-juicios. De ahí las diferencias entre unos y otros y los cambios a lo largo del tiempo.
“Y es que en el mundo traidor/ nada hay verdad ni mentira./ Todo es según el color/ del cristal con que se mira”.  Es la exageración del optimista Campoamor comparándose con el cenizo Diógenes.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Aquí un Campoamor contra los cenizos que, como Gallup, publican jeremiadas sobre/contra Venezuela)

Idlib, jugando con muertos

Que se trata de otra matanza monstruosa en Siria, de eso no hay duda. Como tampoco que se trata de una más. Como la de Ghouta en 2013 o los posteriores usos de armas químicas de 2014 y 2015. Crímenes de guerra.
Las inoperantes y controladas Naciones Unidas (controladas por la banda del Comité de Seguridad) discutirán sobre quién es el culpable. Pero algunas atribuciones de culpabilidad son curiosas: Trump le echa la culpa a Obama, es decir, usa a los muertos para seguir con su línea de desmontar a Obama; el ministro de asuntos exteriores francés echa la culpa al gobierno de Damasco que la habría perpetrado para poner a prueba a Trump y los suyos. 
De lo primero, hay motivos para tener dudas. De lo segundo, de ser cierto, indicaría lo que vale la vida humana de los vulnerables frente a estos poderosos de "buena familia". Todo menos evitar que se vuelvan a producir tales masacres, mucho peores que la publicitada de San Petersburgo y su habitual descubrimiento del culpable, con foto y todo, que espero no sea como el de los culpables del 11M en Madrid todavía por descubrir según unos tildados de conspiranoides por otros. 
Son casos del uso de los muertos para llevar adelante versiones que encajen con los propios prejuicios o las propias estrategias. Todo, insisto, menos trabajar por evitarlos.

martes, 4 de abril de 2017

Ideas, ideología y poder

Este artículo de Stiglitz comienza recordando que Rusia ha estado enfrentada a "Occidente" (las comillas son mías) y lo sigue estando. Durante la Guerra Fría, ambas partes procuraron presentar el conflicto como un conflicto entre ideologías (liberalismo-comunismo) cuando, en realidad, eso no era más que una fachada que ocultaba la verdadera intención de ambas partes que tenía más que ver con la geopolítica (quién manda aquí) que con la ideología, pretexto al fin y al cabo. Ahora, dice, ese elemento ideológico ha desaparecido y únicamente queda la cuestión del poder, de la geopolítica.
A partir de ahí, Stiglitz se pone a enumerar los fallos de esta Rusia y sus satélites con su "democracia iliberal", sus oligarquías, sus fallos económicos... y sus intentos de utilizar nuevos medios para lograr el poder mundial, sin abandonar, eso sí, las armas nucleares, porfía que mantiene con los Estados Unidos. Cierto que, como se sabía, ha habido un enorme caudal de bibliografía sobre la transición del "capitalismo" al "comunismo" (aunque muchos afirmaron que, en realidad, se trataba de transición del capitalismo de mercado al capitalismo de estado), pero la transición del "comunismo" al "capitalismo" se ha hecho sin disponer del más mínimo mapa, por poco detallado que fuera. Y la transición se ha hecho siguiendo doctrinas como el Consenso de Washington que Stiglitz anunció que fracasarían en su empeño. Hay, dice, quien piensa en Rusia que el tal Consenso fue pensado precisamente para evitar que Rusia se recuperara de los desastres de los últimos años de "comunismo". 
Sea como fuere, el caso es que los datos de Rusia son elocuentes en términos económicos. Pero hay dos novedades importantes: en primer lugar, la piratería informática de los "hackers" con cuestiones secundarias pero vistosas como la posible intervención en procesos electorales y cuestiones más importantes como el espionaje industrial y la posibilidad de bloqueos catastróficos; y, en segundo lugar, Trump y su entorno, que no acaban de encajar en esa idea de conflicto geopolítico vistas las relaciones "aparentemente" amistosas entre Trump y Putin o, mejor, entre las élites (sobre todo políticas pero con ramificaciones económicas) de ambos lados. Pero ahí es donde me pierdo todavía más: la politica exterior de Trump, la visible y audible, es bastante difícil de entender, por ejemplo amigo de Egipto y de Israel al mismo tiempo.
Busquen la búsqueda del poder, no las ideologías o incluso las ideas. En ese caso, verán que no hace falta coherencia ideológica ni ideas correctas. El poder es estrategia a plazo, pero también táctica inmediata. Como el dinero y su relación con el poder.
(Añadido el 17: otro que piensa que es cuestión de "esferas de influencia", es decir, de poder, y no cuestión de petróleo)