viernes, 10 de febrero de 2017

Segunda generación

Siete millones de franceses son hijos de inmigrantes, una categoría más joven y urbana que la media. Es lo que llaman la "segunda generación". 45% provienen de países europeos. Argelia, Italia y Marruecos son los primeros países. 77% de los que tienen entre 12 y 24 años viven en casa de los padres. 89% viven en ciudades (30% en la región parisina). Pero grupo más numeroso (3,6 millones)  son hijos de parejas franco-extranjeras, seguidos por los 2,9 millones que son hijos de una pareja con el mismo origen. Hasta ahí los datos
Son franceses y podemos suponer que han seguido cursos en las escuelas francesas, tienen el francés como su lengua (que muchas veces condividen con la de sus padres) y son educados en la familia en una religión que no siempre coincide con la mayoritaria en Francia.
Situados entre dos culturas es fácil imaginar su situación. Es probable, por ejemplo, que no sigan con mucho interés la religión de sus padres y más si sus padres son pareja mixta, aunque consideren esa religión como suya en una pelea interna por definir su propia identidad (la identidad personal es el efecto de numerosas identificaciones con objetos exteriores como la religión, la lengua, la nación, la cultura, la comida, la localidad en la que han nacido o viven y demás). Identidades oscilantes que les pueden llevar a una identificación fuerte con lo local y, si se ven rechazados, a una identificación fuerte con lo de sus padres. En el primer caso, rechazando lo de sus padres (con evidentes efectos en la vida familiar) y, en el segundo, con conflictos con su medio ambiente actual.
He conocido a españoles hijos de inmigrantes (eso que llaman "segunda generación") y lo he podido constatar: desde jóvenes que echan en cara a sus padres el mantener determinadas costumbres de su lugar de origen (ellos también tienen sus problemas de identidad) o los que rechazan algunas costumbres españolas (en más de un caso como yo hago).
Si ahora introducimos a alguien dispuesto a "pescar" en ese río revuelto, se entenderá que la mayoría de hijos de inmigrantes musulmanes que acaban practicando el terrorismo (una inmensa minoría respecto al total de "segunda generación") sea de personas con un pasado poco devoto y algo delictivo que, de repente, "ven la luz" que alguien se ha encargado de proporcionarles. Obvio: se trata de personas que viven en contextos relativamente marginales. Los ricos son otra cosa. Así que el origen no tiene el peso que a veces se le atribuye y la situación en que viven tiene mucha más fuerza para que se produzca ese paso hacia la violencia. Aquí, en el margen derecho del blog, hay una recolección de datos al respecto. Este, de Chatham House, es nuevo


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