martes, 24 de enero de 2017

En desacuerdo con los hechos

La cosa promete. Si, hasta ahora, era normal que los políticos mintiesen de vez en cuando y, si los pillaban, intentasen arreglar el desaguisado, la moda que se nos viene encima es la de poner lo que dice el político por encima de lo que puedan proclamar los hechos. La declaración vale más que la constatación. Eso que antes llamaban la "realidad", se podría sustituir por la "certeza" con que se la niega. Pobre Kant, con su noúmeno y su fenómeno. Cierto que la "realidad" (lo que la cosa es con independencia de cómo se la mire) se nos da muchas veces oculta tras numerosos velos (de ahí que la palabra griega para "verdad" tenga una relación etimológica con la de "desvelar", ir quitando velos). Pero de ahí se está pasando a despreciar la "realidad" en aras del "velo" que conviene al que tiene poder para afirmar que ese "velo" es la "realidad" y que, además, puede apoyar su afirmación en numerosos tuits que lo confirman (con independencia de que algunos de dichos tuits sean puros bots -producidos por una máquina como si fuesen humanos- y otros sean puros trolls -encargados de difundir el "velo" de quien le paga-). Peor: a usar de los "velos" como mentiras puras y llanas. Paciencia, pues. Y algo de filosofía, que nunca viene mal, sobre todo si es en pequeñas dosis.

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