miércoles, 27 de diciembre de 2017

Desigualdad en la riqueza

Era Proudhon el que decía que "la propiedad es un robo". Exageraba. Que hay propiedades que son efecto de un robo, expropiación, conquista, estafa, abuso o corruptela, es algo evidente. Pero hay formas y formas de conseguir esa propiedad y no todas incluyen el robo y sus avatares entre tales medios. La suerte, el ingenio y hasta la lotería están entre esos instrumentos que pueden considerarse decentes si los anteriores no lo son.
Ahora imaginemos una sociedad en la que el poder (y la riqueza) ya están concentrados "arriba", dejando un foso entre estos bien situados y los "parias de la Tierra". Es posible que haya filantropía y buenas obras por parte de los bienestantes. Pueden hacerlo para evitar que los "parias" acaben rebelándose y armando una revolución (que, normalmente, se hace por los que están en medio al grito de "quítate tú, que me pongo yo", con la ingenua ayuda de los de abajo). Evidentemente estoy reproduciendo el modelo del malvado Goldstein en el 1984 de Orwell.
Pero imaginemos que "los de arriba" no teman nada de "los de en medio" ni, mucho menos, de "los de abajo". Lo más probable es que, cegados por la codicia (que, por lo visto, viene con su código genético), quieran seguir aumentando sus riquezas de forma ingenuamente indefinida (porque hay límites para todo, pero esa es otra historia). Por más que las "nuevas tecnologías" aumenten los bienes disponibles, estos no son infinitos y aquel aumento se trasforma en una reducción de la riqueza de "los de abajo" y, a veces, también de "los de en medio".
Si diera clases, este sería el ejercicio para el próximo día: aplíquese a los datos sobre la riqueza en el mundo que proporciona el Credit Suisse en 2017  con información para los últimos años (la fuente para los de España es el Banco de España). Véanse los datos para 215 países desde el año 2000 a mitad de 2017, en las tablas 2, una por cada año, y en la tabla 3, la distribución de esa riqueza llegando a un coeficiente de Gini para cada uno de dichos países (el tal coeficiente pretende medir la desigualdad en dicha distribución, con un 0 para la absoluta igualdad y un 100 para la total desigualdad).
La primera observación, derivada de esta última tabla, es la diferencia en cuanto a desigualdad entre países. Por ejemplo, en aumento o disminución de la riqueza por persona (adulta) que ha disminuido, según estas estimaciones, de menos a más, en Colombia, Reino Unido, Ucrania, Brasil, Filipinas, Malaysia, Japón, Turquía y Egipto (en este caso con una espectacular reducción del 50 por ciento). Es posible pensar razones para cada país, dada su coyuntura interna y sus políticas más o menos equivocadas. Pero el otro extremo, el de los países en los que ha aumentado esa riqueza, es menos evidente. De mayor a menor incremento, tendríamos Polonia, Israel, SudÁfrica, Rusia, Suecia, Nueva Zelanda, Taiwán, República Checa, Austria y Estados Unidos de América. Confieso que me cuesta encontrar razones que expliquen algunos de estos casos. Pero probablemente vienen de otra de las observaciones que permiten este fárrago de datos.
Vayamos a Estados Unidos. El dato ahora es de desigualdad de esa renta según intenta dibujar el coeficiente de Gini ya citado. Primero, los países más “igualitarios”, es decir, cuyo Gini no llega a 50 y que son Etiopía, Hungría, Islandia, Montenegro, Moldova y Eslovaquia. Me suena raro, pero es lo que hay. Los menos “igualitarios”, con un Gini superior a 80, me suenan más: por orden alfabético (en inglés) Malaysia, Noruega (¡sí!), Omán, Filipinas, Rusia, Sudáfrica, Suecia, Turquía, Ucrania (¡un 90!), Emiratos Árabes, Estados Unidos (85) y, claramente, Venezuela (94, casi total desigualdad no precisamente bolivariana). Para los que necesitan el dato de su país, añado que España está a la mitad del camino: un Gini de 65.
Comparando estas listas se ve que hay un grupo particular: los que han crecido en riqueza personal en un contexto de alta desigualdad. Y los Estados Unidos aparece, como uno de ellos, con la particularidad de que, según otros informes, del Center of Systemic Peace, ha descendido su nivel de calidad democrática, suavizador de desigualdades.
No es de extrañar que, para este caso, haya quien atribuye ese crecimiento no solo a un “expolio” interno sino también a uno, más importante quizás, “externo”: se enriquecen a partir del mundo. Pero con una salvedad: no es “Estados Unidos nos roba”, sino que determinados grupos, allí y fuera, trabajan en ello.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Si de riqueza se trata, tampoco es cuestión de encerrarse en los Estados Unidos. Aconsejo, como antídoto, darle un vistazo al Bloomberg Billionaires Index y ver cómo, según sus datos, los mil-millonarios -¿millardarios?- del mundo han crecido en riqueza estos años -esperable- pero que son los chinos y los indios los que más han crecido seguidos por los europeos y, después, los estadounidenses. La fecha es 22 de diciembre. Veremos qué pasa en USA después de la reforma fiscal de "Robin Hood al revés" planteada por Trump. De todos modos, los 159 mil-millonarios estadounidenses forman el grupo mayoritario en el conjunto descrito en el enlace citado. Además, el país tiene la mayor desigualdad entre los salarios de los altos ejecutivos y los de sus subordinados. El caso se aplica, en particular, al mundo de las "nuevas tecnologías")
(Añadido el 2 de enero: datos abundantes sobre el caso español, desgraciadamente no desglosado por comunidades autónomas, donde también aparecería desigualdad)

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Comparar, pero menos

Son consejos a partir del privilegio que tenemos los viejos de dar consejos a quien no los pide. Se trata de cómo enfrentarse a esas comparaciones que, dicen, las carga el diablo. Las encontramos con cierta frecuencia: comparamos países, violencias, “naciones” y personas.
Comparar es una operación muy sencilla: tenemos dos “cosas” y nos preguntamos para algunos de sus elementos comunes (imposible hacerlo con todos ellos) en qué se parecen y en qué se diferencias. Por ejemplo, comparamos Cataluña y (el resto de) España y concluimos lo que corresponda. Ya veo que usted se ha dado cuenta de por dónde voy. Así que voy a hacerlo más explícito.
De entrada, recuerde aquello que decían que “se parece como un huevo a una castaña”, indicando con eso que había cosas que no se podían comparar. ¿Se pueden comparar? Pues sí. Basta ponerse de acuerdo en qué las vamos a comparar. Para el caso de huevos y castañas, podemos compararlas, por ejemplo, en sus respectivos pesos, cuál pesa más y cuál menos. En el caso que nos (pre)ocupa, el PIB o las balanzas fiscales o la inversión del gobierno central.
Pero supongamos que, para aquellos productos, intentamos comparar aspectos que tienen que ver con el juicio del comparador. Así, podemos discutir, ante unos huevos y unas castañas concretos, cuál comenzó a existir antes. Y ya no va a ser tan fácil. ¿Cuándo empieza a existir una castaña y cuándo comienza la existencia de un huevo? El problema es que uno es un vegetal y el otro es un producto animal: no tenemos instrumentos para poner al mismo nivel la aparición del brote o de la flor o de su polinización o el momento en que, efectivamente, ya tenemos una castaña delante. Con el huevo es otra cosa y tiene que ver con la gallina: tendremos que discutir (por cierto, eso lo saben muy bien los antiabortistas) cuándo comienza a existir el huevo, si en el óvulo inicial, en el que comienza a desarrollarse dentro de la madre o en el que, por fin, el animal lo deposita en su ponedero. Supongo que ya ve por dónde voy. Pero es que hay más.
Y es que la comparación que estoy haciendo entre el binomio huevo-castaña y el Cataluña-(resto de)España ya viene lastrado en origen por ese malévolo paréntesis que no deja claro si vamos a comparar los datos entre el primero y todo el segundo o únicamente Cataluña con lo que queda de España una vez la sustraemos. Que ahí pueden aparecer diversos trucos para arrimar el ascua a la propia sardina, es más que probable.
Pero es que la comparación entre h-c y C-E parte de un vicio más. Debe ser rarísimo que la evolución del huevo y su correspondiente peso tenga algo que ver con la de la castaña y viceversa. La interacción, si hubiera existido, sería mínima. Sin embargo, la interacción entre C y (erd)E es muy abundante y ha sido secular, con episodios de profunda amistad entre sus élites (alguna élite castellana llegó a confesar que “hablaba catalán en la intimidad”) y profundos desencuentros después superados (como con el tema del comercio con América).
Lo que digo tiene poco que ver con lo que estuvieron diciendo los respectivos políticos en campaña electoral. Demos por supuesto que o mienten o dirán “si lo he dicho, no me acuerdo” o lo reinterpretarán o tendrán que pactar con lo que estarán obligados a alterar, en aras de la gobernabilidad, sus promesas electorales. Normal. Sin embargo, lo que digo tiene que ver con comentarios, informes y sesudos papers (hasta en inglés, que, por definición, son más serios y creíbles, y más si son del colectivo Wilson) en los que se trata de convencer del carácter “científico” de los resultados de determinadas comparaciones. Por cierto, los valencianos también juegan a eso.
Todo este largo abuso de palabras para un único consejo: tenga cuidado, no se lo crea sin más, piense qué “cosas” están comparando realmente y en qué aspectos de las mismas se centran. Porque se podrían centrar en otros aspectos que no sean gastos sociales o las balanzas fiscales. Por ejemplo, los relacionados con el territorio (climatología, agua, desertificación) y con la población (porcentaje de viejos, desahucios, pobreza que incluye la energética, desempleo, porcentaje de hiper-ricos, evasión fiscal, paraísos fiscales y lo que usted quiera). Y con más razón si lo que se comparar son futuros alternativos para cada una de las (supuestas) partes, según el que pueda formar gobierno este día 22.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Hay más razones para dudar de las propias certezas que, muchas veces, tienen más que ver con nuestra ideología, compartida con otros y por eso aceptada, que con los datos. Hasta los anarcocapitalistas más individualistas tienen objetivos ideológicos, simpatías y antipatías ideológicas y las correspondientes incoherencias con la propia ideología. Que, muchas veces, los datos o los razonamientos lógicos no alteren las propias posiciones es un dato más... claramente negable desde muchas perspectivas. Las nacionalistas y las religiosas primero, pero parece que hay más y tan resistentes al razonamiento. Algo más de duda metódica no vendría mal)

sábado, 16 de diciembre de 2017

Discuten la desigualdad

El informe de Piketty y otros sobre la desigualdad se cita y se critica aquí. La discusión me muestra una cosa: que es muy difícil escaparse de la propia ideología (y todos la tenemos: todos). 
El viejo Weber, que en gloria esté, hablaba de los juicios de valor, igualmente inevitables: indicaban lo que el autor juzgaba bueno o malo, deseable o indeseable. Una vez reconocidos, la cuestión era respetar lo más posible los datos disponibles y hacerlo de manera intersubjetiva (ahí subyace una cita a lo que Aristóteles consideraba "ciencia").
Son dos cosas distintas. Cierto que si uno, entre igualdad y crecimiento, prefiere (es ideología) una cosa u otra, los datos que buscará serán unos u otros, en cuyo caso lo que habrá que discutir no son las preferencias sino si los datos se corresponden con la realidad (adecuación del intelecto a la cosa). Y cierto también que si uno prefiere mercado irrestricto o intervención del Estado (de nuevo, ideología) como forma de conseguir aquellos objetivos ya elegidos, pues habrá datos que no le convendrán, pero lo que hay que exigirle es que los que presente cumplan con los criterios de intersubjetividad. 
Cuatro posibilidades políticas y vea cada cual lo que dan de sí:
1. Conseguir reducir la desigualdad mediante el mercado
2. Conseguir reducir la desigualdad mediante el Estado
3. Conseguir mayor crecimiento mediante el mercado
4. Conseguir mayor crecimiento mediante el Estado
Y ahora piénsese en estas otras dos posibilidades:
1. Primero crecimiento y después reducción de la desigualdad (doy por supuesto que la igualdad es imposible). Son algunos socialdemócratas.
2. Primero reducción de la desigualdad y después crecimiento. Son algunos revolucionarios.
Y, finalmente, supóngase que estos planteamientos son excesivamente dicotómicos, cartesianos, "occidentales" y que se podría pensar en buscar ambos objetivos (crecimiento y reducción de la desigualdad) a la vez mediante ambos instrumentos (Estados y mercado). Tal vez entonces el caso de la China que se subraya en el artículo que cito adquiere todo su sentido.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Narcisismo político

Dos artículos, separados por muchos motivos, acaban coincidiendo. El primero, publicado en El País, habla sobre el narcisismo individual y su relación con el narcisismo colectivo (nacionalismos varios). Vale la pena leerlo. El segundo, publicado en Social Europe, describe una alternativa que el Brexit (a lo que hay que añadir los avatares, por lo menos, del alemán Alternative für Deutschland, el francés Front National y la italiana Lega Nord entre otros) representa: por un lado, la afirmación de las propias identidades diluidas en la Unión Europea y, por otro, la afirmación de las ventajas que la Unión representa para sus ciudadanos y más si se dan pasos en el marco de una política social común, hasta ahora mínima y muy cargada de buenos deseos y pocas prácticas.
Este último planteamiento hace ver las dificultades que puede tener un intento de unir todavía más a la renqueante Unión: hay fuerzas "narcisistas" a la contra. Pero también los riesgos de mantener la actual tendencia a la disgregación. Ambas fuerzas son constatables, aunque el narcisismo parece dominante.
El nacionalismo europeista tiene, pues, algunas dificultades.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Democracias en el mundo

El Pew Research Center proporciona estos mapas sobre la difusión del sistema democrático en el mundo:

Si es por número de países, esta es la evolución:
Nearly six-in-ten governments are democracies
Como siempre, el problema son los indicadores que se utilizan para clasificar a los países y el criterio utilizado para, una vez situados en un continuo de +10 a -10, cortar por los extremos (autoritarios y democráticos) y dejar algo entre ellos (los semi-democráticos/semi-autoritarios, la "anocracia" como la llaman en la base de datos en que el PRC se basa).
Se puede ser crítico con las democracias realmente existentes (y reconocer, por ejemplo, que los Estados Unidos han bajado dos puntos en ese continuo) y levantar acta de la mala calidad de algunas supuestas democracias y su "estado de bienestar para ricos" (Nanny State) por ejemplo. Son evidentemente mejorables. Pero, como sistema, parece que la "tercera ola" de democratizaciones  de las que hablaba Huntington -y discutía en 1991- se ha cumplido.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Raíces confusas

Son dos cosas muy diferentes. Por un lado, la violencia contra las mujeres (maltrato, violación, asesinato) que a veces se acaba llamando terrorismo machista. Por otro, lo que también se llama terrorismo, pero islamista. Básicamente, atentados y masacres. Sin embargo, tienen algunos elementos en común que permiten hacerse preguntas sobre uno mientras se piensa en el otro. Uno de esos elementos que encuentro en las cosas que leo y escucho, es la tendencia, de frecuencia variable, a atribuir a una ideología, respectivamente la del machismo y la religión del Islam, la causa de tales violencias. Y no lo tengo claro.
Si el machismo fuera “la” causa, tendría que estar mucho más difundida esa violencia ya que, como ideología, afecta a capas muy numerosas de la sociedad, incluidas algunas mujeres que pueden trasmitirla (y lo digo sabiendo que tal afirmación es considerada ya como machismo, pero los hechos son tozudos). Y lo mismo se puede decir del Islam: si es “la” causa, el terrorismo así clasificado tendría que ser mucho más frecuente. Pero es que ni todos los machistas practican la violencia contra las mujeres ni todos los musulmanes practican la violencia contra… ¿contra quién?
Ahí entraría una de las posibles diferencias entre las dos lacras. En el afán simplificador, se supone que el terrorismo islamista es “contra Occidente”, contra “nuestros valores” y contra “nuestro modo de vida”. Se pasa por alto un pequeño detalle: los ataques terroristas contra “Occidente” son minoritarios si se los compara en frecuencia y letalidad con los producidos contra el resto del mundo y, sobre todo, los practicados en países de mayoría musulmana. Si la religión es la causa, tendría que saberse que esa religión prohíbe explícitamente el asesinado de correligionarios, aunque ya se sabe lo acomodaticias que suelen ser estas ideologías: los practicantes de la variable sunita pueden considerar no-musulmanes a los sufíes de la península del Sinaí, aunque estos se declaren seguidores del Profeta y celebren sus aniversarios como los demás musulmanes.
Pero es que el recurso al texto sagrado siempre es problemático ya que, en él, que no es un código de derecho civil sino una fuente de inspiración, se pueden encontrar legitimaciones tanto de una cosa (la violencia) como de su contrario (la no-violencia o, si se prefiere, la paz). Igual que en el cristianismo no solo en su Antiguo Testamento con escenas de exaltación de la violencia más bien extremas (la escena del futuro rey David presentando al rey Saúl los doscientos prepucios de filisteos para así conseguir la mano de la hija de este, es un buen ejemplo -1 Samuel 18:27-). También en el Nuevo Testamento se puede seguir a quien dice “No he venido a traer la paz, sino la espada” (Mateo 10:34) o al Jesús que dice a Pedro “Mete la espada en su vaina” (Juan 18:11) que, evidentemente, iba armado. Pero, a lo que voy, no sirve de mucho instalarse en la pregunta sobre “contra” quién ni tampoco afirmar que todo se debe a una creencia. Hay que preguntarse algo más: por qué se produce.
La violencia contra las mujeres, como su mismo nombre indica, sí se practica contra alguien: las mujeres. Pero igual que sucede con el terrorismo islamista, que toma una luz diferente cuando se ve contra quién se dirige, ya que, sin suprimir los objetivos “anti-occidentales”, hace ver que hay otros problemas, objetivos y motivaciones diferentes, con la violencia contra las mujeres podría suceder algo semejante (no idéntico, claro). Quiero decir que instalarse en el anti-machismo, como en el anti-islamismo, no proporciona buenas indicaciones sobre cómo terminar con tales comportamientos. Si situamos la violencia contra las mujeres en el contexto de la violencia contra los considerados como vulnerables (niños, ancianos, vagabundos), el papel de la ideología se reduce notablemente, aunque no desaparece.
Tampoco desaparece la ideología de los que se instalan en proclamar y reducir la cuestión a “terrorismo islamista contra nosotros” o a “terrorismo machista contra las mujeres”. También son ideologías más o menos elaboradas y con enlaces con otras ideologías más o menos en alza. Planteadas así, no proporcionan, que yo sepa, buenos instrumentos para evitar esas violencias. La xenofobia y el control del diferente y el etiquetado y el aumento de penas, si no se va a las causas no-ideológicas, probablemente solo hacen aumentar el problema, aunque proporcione satisfacciones intelectuales como las que presta cualquier visión simplista en un mundo complicado, que lo ha sido siempre y siempre ha producido respuestas fáciles que dejen “corazones y mentes” en sosiego y quietud.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Añadido el 14: me estoy refiriendo a las violencias directas. Si introducimos las violencias estructurales -como se hace aquí en Le Monde a propósito del racismo- la discusión cambia notablemente. Y lo mismo sucedería si introdujésemos las violencias culturales. Pero ya se sabe que es imposible producir un mapa de la realidad a escala 1:1. Es más fácil hacerlo siguiendo los dictados de una determinada ideología, como sería el caso de la xenofobia)

Conspiranoides del mundo entero, uníos

Porque igual tenéis razón. Por lo menos, eso, y la fuerza que podéis tener, es lo que termina documentando el conjunto de documentos que dieron a conocer ayer el The Guardian y el Bureau of Investigative Journalism. Tratan del dinero que invierten grandes empresas para infiltrarse e intentar "orientar" diversos movimientos sociales que no encajan con los intereses de aquellas. Hay de todo y, como era de esperar, entre los "investigados" están los que niegan el cambio climático y los que critican la ocupación israelí de Palestina (esto último no sé cómo encaja con lo de las empresas, pero sí encaja con movimientos sociales, centros de poder y alarmas varias)
Es un mundillo del que es difícil, por definición, tener información fiable: es subterráneo aunque el dinero venga de "muy arriba" y, en algunos casos, incluso aparezca en los limpios estados de cuentas y balances de dichas empresas. Pero tiene sentido: defienden sus intereses y el de sus accionistas, que es el fin primordial de toda empresa. Como los gobiernos: pueden predicar contra el cambio climático y firmar todos los tratados internacionales que haga falta mientras no mueven un dedo en el campo en el que sus intereses están. Y están donde sus financiadores (que viven en el corto plazo de su próxima junta de accionistas, aunque con excepciones), pero también donde sus electores, que están dispuestos a predicar la importancia de un tema... siempre que no les afecte en su quehacer diario. Hace poco leí (y ahora no encuentro la cita) la producción de CO2 que suponían los viajes en avión de los contrarios a las emisiones de CO2.
Reconozco que en los medios españoles que veo, escucho o leo, más que estos temas, han preocupado otros, en particular los referidos a la campaña electoral en Cataluña, el tamaño del esfínter de un candidato o el carácter de puta de otra candidata, otras descalificaciones más o menos barriobajeras entre candidatos, evidentes contradicciones entre candidatos del mismo partido, recursos leguleyos fantasiosos sobre excepciones a la aplicación de la ley (que será ilegítima, pero es la que hay), despejes a córner, sentimentalismos y demás asuntos que no tienen nada que ver con lo que se está discutiendo: quién va a gobernar para hacer qué (y en el caso que se diga esto último, aplicación contradictoria de fantasías adicionales). Esto sí que son noticias (cercanas, impactantes, dramáticas, entretenidas, personales, teatrales) y no lo que cuentan los de Bureau que a quién le importa. Demasiado abstractas, lejanas, invisibles -sin imagen posible-, constantes -no puntuales- y, por lo visto, sin importancia. Pues paciencia.

martes, 12 de diciembre de 2017

Facilidad para matar

Este gráfico lo he reproducido muchas veces (incluso en las diapositivas que he preparado sobre "Violencia y paz" y que están a la derecha de este blog). Está tomado del libro On Killing en el que el teniente coronel Grossman intenta hacer entender las semejanzas por un lado entre el entrenamiento militar para que los soldados cuyo temperamento no se lo permita aprendan a matar a semejantes, cosa que los "normales" suelen rechazar con repugnancia y, por otro, el pandillismo estadounidense.

Hay un punto que me lo ha hecho recordar: la distancia entre el victimario y la víctima, que lleva a los experimentos de Milgram que mostraron y han mostrado que a menor distancia entre ambos, mayor dificultad para matar. Por el contrario, a más distancia, más facilidad para matar. Y me lo han hecho recordar los enlaces y las reflexiones de este Tomgram del Tomdispatch en dos cosas: por un lado, la adicción a la guerra por parte de los Estados Unidos y, por otro, el papel que juegan los drones, con el máximo de distancia pensable entre victimario y víctimas, en esta escalada de muertes.
I’m talking about America’s robotic killers, the drones that long ago were grimly named Predators (retired this year) and their more advanced cousins, the Reapers (as in Grim...), who have taken a once-illegal American activity, political assassination, and made it the well-respected law of the land and increasingly of huge swaths of the globe.
Por encima, está el hecho de que la autoridad que ordena matar  está todavía más alejado de los previsibles muertos (porcentaje de civiles creciente). No en vano a los pobres diablos que dejaron caer las bombas sobre Hiroshima ("Little Boy" que causó entre 80.000 y 100.000 muertos) y Nagasaki ("Fat Man", entre 39.000 y 80.000) se les ordenó no mirar abajo. Ojos que no ven...


lunes, 11 de diciembre de 2017

El Paraíso no existe

Poco a poco, los ingleses se están dando cuenta de que abolir la rueda, como medio de llegar a la Nueva Jerusalén, tiene sus problemas y que, al final, la rueda es sustituida por una herramienta redonda, que gira y permite el traslado de objetos y personas. Esta es la metáfora que se usa en The Guardian para describir, primero, las ilusiones que algunos ingleses concibieron sobre el acceso al Paraíso concretado en el Brexit y, después, el choque con la cruda realidad de que no hay free lunch, que el precio para llegar a ese supuesto Paraíso hace que se pierda la ilusión por llegar a él, reconociendo el engaño (propio o inducido) que supuso creer que se iba a llegar con facilidad a esa Tierra Prometida en la que "mana leche y miel" como prometió YHWH a su Pueblo Escogido cuando les sacó de la esclavitud de Egipto (Éxodo 3:8).
Es una constante en la Humanidad, no una excepción. Los movimientos milenaristas europeos se ha producido y reproducido. El "culto de la carga" (cargo cult, que no "culto del cargo" que eso se deja para los políticos) ha sido frecuente. 
En casi todas las religiones (y digo casi porque el budismo es algo diferente) existe la idea de que llegaremos al Paraíso... después de nuestra muerte, razón por la que hay que ser buenos y portarse bien (ser bueno y portarse bien cambia de religión a religión y de secta a secta dentro de una misma religión). Lo curioso es lo fácil que es pasar de esa creencia para el "más allá" a su aplicación al "más acá". El artículo que cito lo describe, como ya se ha hecho numerosas veces, para el Brexit, pero creo que se puede aplicar a todos los demás "exits" europeos de ahora: el Catalexit (otros lo llaman Catexit) de inmediato, pero también a los demás separatistas que tienen que convencer a sus seguidores de que "la libertad está en tu mano", como decía la propaganda política del PSOE en las Españas de 1977, es decir, que con la independencia se sanarán todos nuestros males y nuestra tierra manará "leche y miel". Dicen que la esperanza es lo último que se pierde. El problema es despertar. De alguna forma esa sí es una forma de liberación.
(Añadido el 18: un análisis de lo poco paradisíaco que puede resultar el Brexit que puede ser útil para lo que sería el Catalexit también presentado como un acceso al paraíso en la tierra)

domingo, 10 de diciembre de 2017

Democracia étnica

Dos artículos que coinciden sobre la evolución reciente del Estado de Israel desde una cierta democracia a la idea de ser un Estado Judío en el que la etnicidad cuenta por encima de las demás consideraciones legales para gozar de plenos derechos civiles y políticos. 
El primero resalta que solo los judíos tienen plenos derechos democráticos, no así los palestinos -porcentaje importante de sus habitantes- mientras siguen las políticas (ilegales desde fuera, toleradas desde dentro hasta casi ser legales) de ocupación de nuevos territorios hasta completar el Eretz Israel, la Tierra Prometida que Dios (YHWH) les otorgó en la noche de los tiempos. 
El segundo constata la posición de periódicos estadounidenses de referencia respecto a la posibilidad (que es negada) de Dos Estados en tal territorio y el tufillo supremacista que exhalan las políticas actuales sobre el Único Estado (interesante la comparación entre esta posición y la que tendrían sobre Sudáfrica, cuando los negros estaban "fuera" del sistema y los blancos dominaban la Tierra sudafricana)
Y uno sobre cómo puede evolucionar en un futuro, demografía mediante. El apartheid de Sudáfrica, que dio título a un libro de Jimmy Carter sobre el tema, vuelve a presentarse.
(Añadido el 13: de cómo se erradican sistemáticamente comunidades enteras habitadas por los "otros", destruyendo sus casas y echando por tierra cualquier proceso de paz)
(Añadido el 18: artículo, escrito por Yehuda Shaul, sobre la situación de Breaking The Silence y las perspectivas de futuro que incluyen un apartheid)

sábado, 9 de diciembre de 2017

Las crisis que vienen

Comentarios a partir de una serie de libros en inglés sobre el asunto. Se trata de uno de los factores que hacen ver el futuro con preocupación y mucho más si se añade, a esta crisis de la desigualdad, la crisis ecológica como se enumera aquí en castellano como las dos citas que siguen. Los datos sobre una y otra crisis son suficientemente claros (aunque la certeza nunca -insisto, nunca- es total en estos campos en los que intervienen muchísimas variables) como para preocuparse, plantearse soluciones incluso si las propone el Banco Mundial y no dejarse encandilar por optimismos tecnológicos. Las políticas locales son necesarias, pero no solucionan nada si no son globales por muy numerosas que sean.
Ni el catastrofismo ni el optimismo solucionan mucho. El primero, porque paraliza (lasciate ogni speranza voi ch'entrate); el segundo porque distrae. Sí parece que una buena solución requiere un buen diagnóstico previo. Puede ayudar reconocer que no es la primera crisis de desigualdad que afecta a la Humanidad, pero sí es la primera crisis ecológica que la afecta aunque ya hubiera antecedentes para el Planeta. Y, sobre todo, lo central es que ambas vengan ahora cogidas del brazo.
(Añadido el 10: y, sí, claro, la crisis económica también aparece, causa y efecto de la desigualdad y refugio retórico para los negacionistas)
(Añadido el 13: Razones para el catastrofismo viendo cómo funciona la China. Y el otro "gran calentador", es decir, los Estados Unidos, practicando el America first de modo que si las políticas locales no solucionan mucho, las no-políticas de un "gran calentador" lo que hacen es estropearlo)

viernes, 8 de diciembre de 2017

El color de mi cristal

En casos en los que la información es defectuosa, escasa, problemática. farragosa o probablemente manipulada, el ciudadano recurre a su ideología (no a los datos) para emitir una opinión. Un buen ejemplo es la respuesta de los encuestados estadounidenses sobre la posible "relación" entre "Rusia" y "Trump" en tiempos de la campaña electoral de 2016:
Es un abismo lo que separa las opiniones de republicanos o con tendencia en esa dirección por un lado y, por otro, los que se declaran demócratas y sus simpatizantes. No me ocupo ahora en saber si los hubo efectivamente o no. Lo que me fascina es la diferencia entre ver los datos, falsos datos y mentiras desde una perspectiva política o desde otra. 
En este mundo traidor
nada es verdad ni es mentira;
todo es según el color
del cristal con que se mira
Es, sin duda, una exageración ese "nada". Claro que hay cosas que son verdaderas y cosas que son falsas o engaños. Pero no es una exageración reconocer que el cristal con que se mira la realidad influye notablemente en la percepción de la realidad. De todos modos, también ahí hay que darle una importancia relativa al papel del cristal ideológico. La prueba son los 27 por ciento de republicanos que creen que sí hubo "contactos" y el 11 por ciento de demócratas que creen lo contrario.
(También se puede pensar que unos están mejor informados que otros y, por tanto, aciertan en su opinión. Pero ¿cuáles los que aciertan? No necesariamente los mayoritarios. Hay que repetirlo: la regla de la mayoría es para tomar decisiones -más o menos democráticas según queden las minorías-, pero no es un medio para encontrar la verdad. Las mayorías, como en tiempos de Galileo, pueden estar equivocadas).

jueves, 7 de diciembre de 2017

De políticos varios

Pido disculpas por la cita que sigue. Pero resulta curiosa. Se trata de un autor que habla de políticos. Estos peculiares personajes, dice el autor en cuestión, están "dispuestos a sacrificar al pueblo y al mundo entero, si es posible, para no perder su provecho particular". Es algo duro de reconocer, pero así parece: su interés personal está por encima del interés de su partido que está por encima del interés de la colectividad a la que se dirige (pueblo, “nación”, electorado, gente o lo que sea, que tampoco les importa mucho a quién están diciendo defender). Los principios en que se basan estos reputados políticos serían los siguientes, pidiendo también disculpas adicionales por los latinajos que he encontrado en el texto que cito: 
"1.- «Fac et excusa» (trad.: Actúa y justifícalo): Aprovecha la ocasión favorable para entrar arbitrariamente en la posesión de un derecho del Estado sobre su pueblo o sobre otro pueblo vecino. La justificación será mucho más fácil después del hecho y la fuerza será disculpada más fácilmente que si se quisiera meditar antes sobre los argumentos convincentes y se esperara a los contraargumentos”. 
Política curiosa que consiste en dejar los argumentos (los análisis concretos de situaciones concretas) para ociosos, alquilados o comprados y así poder centrarse en hacer tranquilamente lo que uno considera que le conviene, por encima de cualquier retórica.
“2.- «Si fecisti, nega» (trad.: Si has hecho algo, niégalo): Niega que lo que tú mismo has cometido, por ejemplo, para sumir a tu pueblo en la desesperación, conduciendo de esta manera a la revolución, sea culpa tuya; afirma, en cambio, que la culpa está en la desobediencia de los súbditos o que está en la naturaleza del hombre, que, si no se adelanta al otro con violencia, puede estar seguro de que será el otro quien se le adelante y le someta a su poder”. 
No hace falta haber conducido al “pueblo” a la revolución. Basta con haberlo dejado sumido en perplejidades, aumentando sus fracturas sociales y reduciendo los ingresos que, como suele suceder, son cosas que afectan a los más débiles, diga lo que diga el mítico PIB.
“3.- «Divide et impera» (trad.: Divide y vencerás): Si en tu pueblo existen ciertas personalidades privilegiadas que te han elegido como su cabeza, desúnelas y enemístalas con el pueblo; ponte luego del lado del pueblo, bajo la ilusión de una mayor libertad; de esta manera todo dependerá de tu absoluta voluntad". 
Como truco suena muy bien: enemístalos con el “pueblo” y pásate a defender a ese pueblo contra sus nuevos enemigos. Ganancia asegurada, dentro de lo que cabe. Pero mucho más complicado de lo que parece.
Ninguna maldad por mi parte. No hablo de algunos secesionistas que un día dicen una cosa y otro otra dependiendo de circunstancias políticas y judiciales, ni de miembros del Partido Popular con su habilidad para sacar de la agenda asuntos espinosos como la corrupción, ni de lo difícil que resulta definir a la alcaldesa de Barcelona incluso pensando en su ámbito de competencias, ni del actual secretario general del Partido Socialista (en sus dos versiones, la española -PSOE- y la catalana -PSC-: no es sí y sí es no y a mí que me registren) y, si prefieren, tampoco hablo del líder de Podemos en la línea de la alcaldesa recién citada aunque con estilo que suena más a estalinista. 
Pues no. El autor que cito es nada menos que Emmanuel Kant, un filósofo que vivió hace algo más de 200 años, y cuyas frases vienen de su La paz perpetua, publicado en 1795. El pobre (Tartarín de Koenigsberg lo llamó Antonio Machado añadiendo que “con el puño en la mejilla todo lo llegó a saber”) creía, antes de que existiera la televisión y las redes sociales, que "con estas máximas políticas no se engaña, en realidad, a nadie, pues son de universal conocimiento". Se equivocaba, evidentemente, o vaya usted a saber a qué “conocedor” se refería, pero, escrito hace unos 200 años, el texto muestra con claridad los principios prácticos que guían a estos expertos capaces de proporcionar respuestas sin hacer preguntas y entre los que difícilmente se encuentran los nuevos ilustrados, más ocupados en hacer preguntas para las que no tienen respuesta.
Sin entrar a la crítica del libro (semejante a la que se puede hacer a su acompañante, La religión en los límites de la mera razón), resulta curioso que esas citas sean tan actuales, fruto, tal vez, de haberlas sacado de contexto. Pido también disculpas.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Añadido el 9: la mala calidad de la llamada "clase política" no parece que sea monopolio de ningún país)

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Misterios en las cumbres

Este artículo del Newsweek me ha dejado perplejo. Trata de las posibles conexiones de Donald Trump (y sus seis bancarrotas) con el lavado de dinero ruso a través del Deutsche Bank, ese que, pocos antes de las elecciones de 2016, proporcionó un sustancioso préstamo al joven Jared Kushner, yerno del ahora presidente, judío practicante (su esposa, Trump de soltera, se convirtió al judaísmo para poder casarse con él). 
El artículo me llega en el contexto de la decisión de Trump de mover la embajada de su país desde Tel Aviv a Jerusalén, movida que los sionistas ven con obvio agrado, al tiempo que, a lo que dicen parlamentarios árabe-israelíes según se escribe en esa misma revista, puede dar alas al DAESH (Estado Islámico) y a los "colonos" (es decir, judíos ocupantes ilegalmente de territorios palestinos). En todo caso, este reconocimiento de la capitalidad de Jerusalén para el Estado de Israel no puede gustar a los partidos palestinos: es un reconocimiento de que la "Ley de Dios" (que entrega esa Tierra -Eretz Israel- a los descendientes, más o menos reales, de las tribus de Israel)  está por encima del "derecho internacional" y resoluciones de la ONU que dejaron clara como legítima una política bien distinta para Palestina.
Poniéndose conspiranoide, no sería de extrañar que esta decisión sionista del presidente Trump tenga algo que ver ¿con qué? ¿Con el dinero? O, sencillamente, ¿se trata de un irresponsable? O, más bien, ¿de una complicada alianza USA-Israel-Arabia Saudita? Para mí, misterio.
(Añadido el 9: FAIR recoge el hecho de que los comentarios mayoritarios en USA  sobre el asunto de Jerusalén han ido por la línea de preocuparse por la posible violencia casi olvidando la violación del "derecho internacional". Spain is (not so) different. También hay que añadir la opinión del presidente Carter -son presidentes de por vida- sobre el riesgo para la paz que supone la movida)

martes, 5 de diciembre de 2017

USA-Coreas

Encuentro una cita del papa Francisco que condivido:
"We're at the limit of licitly having and using nuclear arms. Why? Because today, such sophisticated nuclear arsenals risk destroying humanity or at least a great part of it".
Está al final de un artículo que se preocupa de la escalada USA-Corea del Norte que podría llevar al borde de un enfrentamiento nuclear. Otros creen que en tres meses se podría producir el ataque USA contra Corea del Norte. No lo sé.
Sí sé que jugar con armas nucleares es peligroso también para los que no juegan: se puede, como dice el Papa, destruir la Humanidad o, por lo menos, gran parte de ella. Se sabe desde que estadounidenses y soviéticos, en tiempos de la Guerra Fría, hicieron sus cálculos sobre la MAD (loco en inglés, pero también siglas de Destrucción Mutua Asegurada). La diferencia, ahora, es que la capacidad nuclear coreana no es comparable con la estadounidense que, además, ha seguido aumentando por encima de los tratados (también llamados "papel mojado") internacionales al respecto.
Ya me he referido otras veces al asunto de "psicopatología y política", el hecho de que, por estar en el poder, no por ello se  le garantiza al poderoso una salud mental de hierro. Más bien al contrario: el mucho poder "endiosa", hace creer que uno es omnipotente y que está por encima de esos pequeños seres humanos que hay por ahí abajo. Sociopatía, se le puede llamar. 
Pero sin llegar a tales extremos, no sería el primer caso en que un político se lanza a un conflicto armado simplemente para resolver su posición interna. Hay casos menores, como el uso del conflicto fronterizo Perú-Ecuador, utilizado para solventar un bache en la popularidad del Presidente. Hay casos medianos, como la invasión, en 1983, a la isla de Granada por parte del presidente Reagan para distraer la atención de asuntos peliagudos. Este podría ser un caso mucho más importante, dado el arsenal disponible por mínimo que sea el coreano. 
No es por nada, pero estos son los datos que me llegan hoy sobre la aprobación que ha recibido en 2017 el presidente Trump por parte de sus ciudadanos. Un punto bajo en este diciembre:
171204TrumpApproval_graph1
Los dos baches anteriores los explica Gallup aquí, de donde tomo el gráfico. Lo que habría que ver es cómo se superaron.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Un pueblo, una lengua, una cultura

La victoria de los separatistas en estas elecciones es innegable. El segundo lugar lo ocupan los regionalistas de derechas. Los jóvenes les apoyan. El gobierno central "tendrá que entender qué pasa allí", porque algo pasa para que se den estos resultados. Se trata de una explosión de democracia, pero también del efecto de unos años de trabajo sistemático en el terreno, de la presencia de un líder carismático (lo comparan con Obama) y de condiciones favorables (incluido, añado, el efecto demostración).
« Le peuple corse a parlé, on a gagné en légitimité avec ce résultat, il faut maintenant que Paris nous écoute. Le rapport de force est maintenant démocratique, sans haine ni violence».
Efectivamente. Que nadie se engañe. Se trata de Córcega. Y para los materialistas supone un reto intelectual el ver el papel que juega la cultura y la lengua en estos asuntos. Causa no puede ser, dirán. Excusa sí podría serlo. Objeto de manipulación, tal vez. El desempleo no parece contar mucho (a no ser que el juvenil sea muy alto). Tal vez la pobreza. O, sencillamente, la cultura, sí, que genera determinados sentimientos de identidad por encima de estas consideraciones "materialistas" hasta el punto de poder agravarlas. Los datos "materiales" se pueden conocer y se puede discutir su peso en la política. El peso de la cultura, no tanto. Cuestión de ideología, entonces. Nacionalista, claro.
(Añadido el 5: A tener en cuenta el bajón de la izquierda y la casi desaparición del Front National. Y la alta abstención de los que creen que las elecciones locales no van con ellos. Me suena)

Coherencia

Tiene 53 años y cuando cumpla 63 tendrá derecho a una pensión de 73.000 libras que le pagará la Unión Europea con el dinero de la "factura del divorcio" que su país tiene que entregar a dicha Unión. Ningún problema. Pero es que este personaje, como líder del UKIP,  trabajó ardientemente para provocar este Brexit, con alguna mentirijilla incluida en su campaña (la más conocida, la referida a la sanidad). Tiene razón: "¿Por qué tiene que sufrir mi familia?". Si lo llega a cobrar o no, está por ver. Este líder no confía en la Unión Europea, razón por la que apoya al secesionismo catalán que, según él, también rechaza a la Unión (bueno, de vez en cuando, no siempre).
Nada original.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Descolonización

Francesa desde 1853, Nueva Caledonia tendrá un referéndum de descolonización el año que viene. Hay acuerdo entre todas las partes y el resultado se verá. Inútil hacer comparaciones con otras tentativas referendarias. Por ejemplo, las del Sáhara.
Un amigo me hace llegar unos párrafos sobre el "principio de autodeterminación" que utilizó el presidente Wilson para reducir las colonias de Inglaterra. Era, a todas luces, una forma de debilitar a Inglaterra, potencia entonces hegemónica, en un sencillo "quítate tú, que me pongo yo", sustituyendo el colonialismo clásico por el neocolonialismo que no precisaba de ocupación territorial. De todas formas, si se ven los mapas de los respectivos ministerios de defensa (París, Londres, Madrid) sobre el despliegue internacional de sus respectivos ejércitos (véanse al final del post), se ve dónde quedan todavía residuos de aquella colonización que sigue siendo objeto, todavía, de descolonización. Lo que no hay es estrategia para des-neocolonización y en esas estamos.
Este es el texto que me envía mi viejo amigo sobre el antecedente al "derecho a decidir":
Cuanto más se examina el concepto de autodeterminación de Wilson (Presidente de USA, 1913-1921), más dificultades aparecen. Lansing (Secretario de Estado de Wilson) se preguntó: “Cuando el presidente habla de ′autodeterminación′, ¿en qué piensa? ¿Se refiere a una raza, un territorio o una comunidad”. Lansing opinaba que era una calamidad que la palabra se le hubiera ocurrido un día a Wilson. “Infundirá esperanzas que nunca podrán cumplirse. Me temo que costará miles de vidas. Forzosamente acabará quedando desacreditada y dirán que fue el sueño de un idealista que no se percató del peligro, hasta que ya era demasiado tarde para detener a los que intentaban convertir el principio en una realidad”. (Citas tomadas del libro escrito por Lansing sobre las Negociaciones de paz, en París, en 1919).
Tal como se preguntó Lansing, ¿qué constituía una nación? ¿Era una ciudadanía compartida, como Estados Unidos, o una etnicidad compartida, como Irlanda? Si no se autogobernaba, ¿debía hacerlo? Y en tal caso, ¿qué grado de autogobierno era suficiente? ¿podía una nación, fuera cual fuese su definición, existir felizmente dentro de un Estado plurinacional mayor? A veces parecía que el presidente pensaba que sí. Después de todo, provenía de un país que albergaba a muchas nacionalidades diferentes y que había hecho una guerra terrible, que Wilson recordaba muy bien, para preservar la unidad.
(Texto transcrito del libro MACMILLAN, Margaret, París, 1919. Seis meses que cambiaron al mundo, Tusquets editores, Barcelona, 2017. Se trata de una reedición en otro formato de la 1ª edición de 2005. Página 39).


Claro que hay clases: el orden de picoteo. Y colonias, excolonias y neocolonias.
(Añadido el 4: una interesante colonia de los neocoloniales, Guantánamo)
(Añadido el 13: y una interesante observación sobre el caso de Palestina, presentado como el último capítulo del colonialismo)

sábado, 2 de diciembre de 2017

Musulmanes en Europa

El Pew Research Center, ha hecho algunas proyecciones sobre la posible evolución de la población musulmana en Europa. A la izquierda, los porcentajes y totales actuales. A la derecha, lo que sería 2050 si se diera el máximo de inmigración de tal población (en el texto puede verse también qué supondrían los musulmanes si, como quieren varios partidos xenófobos -o, si se prefiere, defensores de nuestra identidad, sea la que sea-, no hubiera inmigración alguna. También hay mapa y estimaciones para un caso intermedio). Pero estos son los dos mapas que considero:

En el trabajo que cito hay también referencias al peso de los refugiados en este problema, pero lo que más me ha interesado es este gráfico referido al cambio entre 2010 y 2016, porque permite hacerse preguntas sobre las diferencias entre estos dos mapas y tablas. 

El aumento de musulmanes ha tenido que ver, ciertamente, con la inmigración (acompañada de emigración de europeos), pero más llama la atención la cuestión vegetativa (tasa de natalidad alta por un lado  y tasa de reposición muy baja por el otro -mueren más que nacen-) y, sobre todo, las conversiones: los musulmanes (de tal origen) han cambiado más de religión que los no-musulmanes. Tómese nota cuando se tengan tentaciones de simplismo. Los datos son estos:

Supongo que justifican cualquiera de las varias ideologías que danzan al respecto en esa Europa.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Religiones como causa

Es sabido: hay religiones intrínsecamente belicosas (ya sabe usted a cuáles me estoy refiriendo, al islam sobre todo, pero incluyo, vista su historia, al cristianismo) y hay religiones intrínsecamente pacíficas (como es el caso del budismo). De acuerdo.
Pero una afirmación tan rotunda salta por los aires cuando uno se pone a ver qué hacen (no qué dicen) los musulmanes sufíes o los cristianos seguidores de Francisco de Asís (no de Urbano II) y qué hacen (no qué dicen) muchos budistas de Myanmar (antes Birmania) en particular frente a esa palabra que el papa Francisco a tenido a bien no pronunciar en su visita apostólica: rohingyá, musulmanes objeto de limpieza étnica bendecida por las autoridades budistas y practicada por budistas. Ese mismo Papa ha tenido que decir algo al respecto ante el consejo Sangha (comunidad), pero sin mentar lo impronunciable.
¿Atacan movidos por su religión? ¿Son atacados por pertenecer a otra religión? Me temo que la religión entre después en el asunto. Primero sociedad y política. Después, sus ornamentaciones, legitimaciones o balones fuera.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Ataque con misiles

El nuevo ejercicio armamentístico norcoreano ha levantado temores en mucha gente que teme que "ese loco" pueda alcanzar hasta la costa Este de los Estados Unidos con un misil nuclear y que se monte una guerra nuclear.
Lo que esa gente olvida es que un sensato y estable presidente podría alcanzar a cualquier punto del Planeta en una hora, cosa que el norcoreano no puede. Cierto que podría haber, en USA, algunos "checks and balances" más allá de los estrictamente constitucionales, a saber, los que aplicarían los militares de alta graduación si recibieran una orden tan insensata, pero no parece que estén en funcionamiento. Es posible que ese mecanismo no se dé en Corea del Norte dándose el riesgo de 8 millones de muertos  en un posible intercambio coreano-estadounidense y espero que sí se dé en los puntos en los que se podría producir un intercambio nuclear definitivamente letal para el Planeta: India y Paquistán, por ejemplo. Y no se olviden las armas que, además de los sensatos a fuer de europeos (uy, uy) Francia y Reino Unido, también está Rusia, la China, Israel y alguno que se me escapa. ¿Qué hará Irán y qué hará Arabia Saudita bajo su nueva autoridad?
(Añadido el 1º de diciembre: viejos textos, publicados ahora bajo la ley de libertad de información (FOIA), sobre las dudas y decisiones de sucesivos gobiernos estadounidenses sobre el uso de armas nucleares. Sintomático)

miércoles, 29 de noviembre de 2017

El triunfo del darwinismo

Durante un tiempo, coexistían, en las sociedades europeas, dos formas de entender la convivencia. Por un lado, la del llamado “darwinismo social”, que traducía a la organización social las ideas de “supervivencia del más apto”, “lucha por la existencia”, “competencia con triunfo del más fuerte” y “selección natural”. Con algunas de estas frases parece que Darwin no estaba muy de acuerdo, pero el hecho era que se tomó su nombre para esa manera de ver las cosas de esas sociedades.
Por otro lado, estaba el título de una obra de Kropotkin, La ayuda mutua, factor de evolución, que muchos quisieron ver como una alternativa radical al darwinista Origen de las especies y que también tuvo su traducción programática a favor de la solidaridad, la lucha contra la pobreza, el “empoderamiento” de los vulnerables y la reducción de las distintas desigualdades (renta, sexo, “raza”, “nación”).
Darwin y Kropotkin eran suficientemente inteligentes como para, en lugar de encerrarse en el castillo de sus descubrimientos y sus propuestas, darse cuenta de qué había de aceptable y correcto en el planteamiento del que otros veían como contrario. Darwin reconocía el papel de la solidaridad “intra-especie” y Kropotkin entendía que la evolución tenía un componente de adaptación “creativa” al entorno.
Las ideologías políticas derivadas de uno y otro no fueron elaboradas por personas tan inteligentes como ellos y tendieron a esa versión maniquea de Bien y Mal enfrentados absolutamente, estando el Bien con “nosotros” y el Mal con los “otros”. Sin embargo, algunas prácticas políticas y funcionamientos efectivos de las sociedades fueron, también, una mezcla de ambos principios: competencia y colaboración.
El hecho fue que se organizaron las cosas de modo que los excesos de competencia fueron compensados con una dosis de solidaridad y los (por otro lado, escasos) episodios de solidaridad se compensaran con nuevos aportes de “lucha por la existencia”. Como si hubiera un termostato que impidiera los elementos destructivos que habría tenido el predominio absoluto de cualquiera de los dos principios: destrucción y adormecimiento, respectivamente.
La primitiva Unión Europea (incluyendo la Unión de Carbón y del Acero y la Comunidad Económica Europea) era un buen ejemplo de esta coexistencia de los dos principios… cosa que parece que está en riesgo de desaparecer. Baste dar un vistazo a cuestiones recientes.
En primer lugar, está el auge de los partidos xenófobos y del “yo primero, y el que venga detrás que arree”. Están en todas partes y, en particular, en países en los que la solidaridad con el resto era garantía de satisfacción de sus propios intereses. Está, claro, Alemania con la AfD (Alternativa para Alemania), el Partido Popular con el Partido de la Libertad en Austria, las elecciones checas (con el hundimiento de los socialdemócratas) o el Front National en la Francia de la grandeur.
Algunas consultas han sido particularmente significativas. Por supuesto, el referéndum para el Brexit y sus resultados: la solidaridad es para los débiles, vendría a decir el partido UKIP, y de lo que se trata es de estar por encima de “esos continentales”. También está el caso de Lombardía y el Véneto, regiones ricas en las que se inició la unificación de Italia y que ahora piensan que “Roma nos roba” y que lo que hay que hacer es tener algo así como el sistema autonómico español. Y, por supuesto, ha estado el caso catalán representado por los que consideran que aportan demasiado para “esos vagos” del Sur. Son tres casos en los que la solidaridad no aparece y sí el principio de “supervivencia del más fuerte” cosa que, además, se ha visto de forma particular en las Españas cuando el criterio de “fortaleza” se ha cambiado y ha sido el gobierno central el que ha competido, cambiando campo, con los secesionistas catalanes. Lo de Bélgica es otra más.
Un elemento que también parece común en este nuevo darwinismo es la mala calidad de la clase política (incluida la que criticaba a la “clase política”) y sería cosa de preocuparse a escala local si no fuera acompañada por la creciente preocupación (que el auge de partidos euroescépticos fortalece) por la misma Unión Europea por la que ya se pregunta “quién la mantendrá unida” si en su interior hay tanta fuerza centrífuga e insolidaria.
No todos los casos son iguales. La Lega Nord, por ejemplo, suprimiendo lo de Nord, quiere concurrir en elecciones generales cosa que en su día intentó la Operación Roca en las Españas, pero que no parece vaya a repetirse. En todo caso, Darwin 2 – Kropotkin 1.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Esto añaden en The Guardian:
Catalonia is being watched, with varying degrees of intensity, by Basques, Bretons, Flemings, Scots, Bavarians, Silesians, Ukrainians, Transylvanians, Venetians, Corsicans and others. Its struggle resonates among increasingly nationalist Poles, Bohemians, Hungarians and Greeks, across Europe’s patchwork of regional sensitivities and long-harboured grievances. Old feuds are rekindled and jealousies revived.
No extrañe que el artículo que cito se titule diciendo que Cataluña no es sólo la pesadilla de España, sino que también lo es de Europa -es decir, de la Unión Europea-. Amando de Miguel en la misma dirección)
(Véase también la recensión del libro de Krastev en Foreign Affairs sobre los más y los menos del “fin de Europa”, es decir, de la Unión Europea)
(Los sucesivos “papeles” -ahora los “del Paraíso”- son un síntoma del egoísmo por encima de la solidaridad fiscal)
(Chomski escribe:
Collectively, these Silicon Valley leaders propose a society in which personal freedoms are near absolute and government regulations wither away, where bold entrepreneurs amass billions of dollars from their innovations and the rest of us struggle in a hypercompetitive market without unions, government regulations, or social-welfare programs to protect us. They tap into our yearning for a better life that technology can bring, a utopia made real, yet one cannot escape the suspicion that these entrepreneurs may not fully appreciate what it means to be human. That is, not just to be a human individual -- the unit that libertarianism is so obsessed with -- but to be part of a family, a community, a society.
Las nuevas tecnologías al servicio de un proyecto darwinista)
(No es tan evidente, explica José Carlos Díez, que Cataluña sea el Norte frente a un Sur de “aprovechados”;  hay una comparación con el caso del Norte de Italia frente a sus “meridionali”)

martes, 28 de noviembre de 2017

Paraísos fiscales

Le Monde de hoy hace referencia a un reciente informe de Oxfam (que no he podido encontrar) sobre los paraísos fiscales. Saco, de esa noticia, este párrafo:
Pour Oxfam, l’Albanie, les Bahamas, les Bermudes, la Bosnie-Herzégovine, les Emirats arabes unis, Gibraltar, Hongkong, l’île Maurice, Jersey, la Nouvelle-Calédonie, la Suisse, Singapour ou Taïwan sont à considérer comme des paradis fiscaux. L’ONG va plus loin en réclamant que l’Irlande, le Luxembourg, Malte et les Pays-Bas, quatre pays de l’Union, soient aussi mis à l’index. C’est totalement exclu par les Européens qui partent du principe que ces Etats sont d’ores et déjà censés obéir aux lois communautaires, devenues plus restrictives en matière d’optimisation fiscale ces dernières années.
Algunas observaciones. La primera (e inmediata) es el asunto de Gibraltar que preocupa al gobierno español y del que trata de sacar provecho de cara al Brexit, no necesariamente para reducir su papel en el mundo financiero que huye de fiscalidades. La segunda, los paraísos fiscales que seguro que están en la lista (esa que no encuentro) pero que, benévolamente, supondré que no han salido en esta por ser de otra importancia. Pienso en el estado de Delaware, Estados Unidos, o en la Andorra en la que políticos de la Península Ibérica han tenido y tienen sus ahorrillos (o los de sus padres). La siguiente se refiere a esos "paraísos fiscales" para Oxfam que no lo son para los "europeos", a saber, Irlanda, Luxemburgo, Malta y Países Bajos. Los criterios son diferentes: para Oxfam, se trata de una serie de indicadores observables; para los "europeos", se parte de que las leyes comunitarias (porque estos "europeos" son miembros de la Unión Europea) se cumplen, en particular con el endurecimiento de estos últimos años. No lo sé. Pero entre comportamientos observables y buenos deseos expresados por unas leyes que no tienen medios de ser vigiladas de manera eficiente, me quedo con lo primero.
La lista de los quince "peores" paraísos (curiosa contradicción en los términos) sería esta:
Clasificación de los quince peores paraísos fiscales según Oxfam Intermón.
Obsérvese la presencia de Países Bajos, Irlanda, Luxemburgo y Chipre, "europeos" como Suiza es europea. Todo ello sin contar territorios como Jersey, en el Canal de la Mancha, dependencia de la corona británica como las Islas Vírgenes.
(Añadido el 6 de diciembre: lista "oficial" de la Unión Europea, con "lista negra" y "lista gris"  y todo. No me fío un pelo. Se trata de acuerdos internacionales que no necesariamente implican prácticas reales por parte de sus signatarios. "Papeles mojados" alguna que otra vez)

lunes, 27 de noviembre de 2017

Musulmanes anti-terroristas

Se trata del acuerdo liderado por Arabia Saudita y que implica a una cuarentena de gobiernos de países con mayoría sunita. Conviene subrayarlo para compensar esa curiosa idea de que el Islam, como tal, es la fuente de un determinado comportamiento terrorista. Es obvio que los hechos desmienten el argumento de que "A es causa de B", aunque no sea más que porque hay numerosos casos en los que "A no causa B". Desde esa perspectiva, tampoco el machismo es "la causa" de la violencia contra las mujeres. Si lo fuera, tendría que haber mucha más violencia, ya que el machismo, como ideología, está muy difundido y alcanza hasta sectores constatables de mujeres.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Qué nos hizo humanos

Los cristianos fundamentalistas rechazarán la pregunta ya que saben la Verdad: nos hizo Dios, según cuenta el Génesis. Pero otros, incluso cristianos pero no fundamentalistas -es decir, que no leen su texto sagrado de manera literal-, buscan otras respuestas para saber qué nos hizo, como especie, diferenciarnos de los chimpancés y los monos. Algo debió de pasar. Y siempre queda una respuesta que raya en la fantasía: igual que hubo vacas que, al cambiar la dieta, se convirtieron en vacas locas, es decir, cuando se les suministró un pienso que contenía restos de ovejas ya infectadas, los monos y los chimpancés, bajo un momento de reducción drástica de su alimentación vegetariana, se pasaron a comer carne para lo cual su intestino no estaba preparado. Si eso fuera así (cosa que, por supuesto, desconozco en esta mi fantasía), la especie humana sería un caso de monos locos con algo de dopamina. Algo hay de eso, quiero decir la locura, visto como hemos agredido a nuestro medio de subsistencia. Así, en plan suicida. No personal, sino colectivo.
(Añadido el 27: lo que antecede no es una defensa de comportamientos vegetarianos o veganos. El mal ya estaría hecho y el retorno a los orígenes no cambiaría las cosas, si son como digo).

viernes, 24 de noviembre de 2017

Musulmanes contra musulmanes

Como asesinato masivo, es, sin duda, de los mayores. 235 muertos por lo menos en una mezquita de Egipto a manos, presumiblemente, de un grupo islamista activo en la península del Sinaí. No parece que se pueda hablar de "choque de civilizaciones", aunque es lo que se hará la próxima vez (que la habrá y con cierta frecuencia) que grupos etiquetables como islamistas ataquen en contextos "cristianos", aunque eso de cristianos no sea más que de nombre y tal vez el "islamismo" de los atacantes sea igualmente discutible. Lo es, ciertamente, cuando atacan a otros musulmanes.
Digámoslo todo: es probable que los atacantes no consideren verdaderos musulmanes (es decir, no consideren musulmanes) a los sufíes de la mezquita. Los cristianos tienen suficientes ejemplos parecidos (además de las pasadas "guerras de religión" entre cristianos) de católicos frente a evangelistas o pentecostales o evangélicos, en general frente a protestantes y seguro que no saben responder a una pregunta sobre el cristianismo de cuáqueros o testigos de Jehová. Pero hay ortodoxos que no consideran "verdaderos" cristianos a los católicos, o protestantes que, como los suníes a los sufíes, consideran que eso de tener santos (y no digamos imágenes) viola preceptos muy fundamentales cuya violación separa a los verdaderos creyentes de los apóstatas, cismáticos o herejes.
(Añadido el 25: La reacción del gobierno egipcio no puede ser más "occidental", en este caso a la francesa, a saber, que aunque nadie haya reivindicado ese asesinato en masas, el gobierno ya ha tomado la decisión de atacar puestos de los supuestos (o presuntos o falsos) atacantes en la península del Sinaí. Primero, un judeocristiano "ojo por ojo" aunque no se sepa a quién se le debe. Y, segundo, una tranquilidad hacia los ciudadanos que ven que el gobierno is in charge -como los gringos-, tiene la iniciativa y defiende convenientemente a la población. Echar la culpa al adversario político es otro de los trucos posibles, como ha sucedido en el ayuntamiento de Barcelona a propósito del atentado de las Ramblas.
Item más: Esta mañana he escuchado en una radio católica española cómo el director del programa informativo hablaba de la masacre en la mezquita del Sinaí como "un ataque a nuestras costumbres" -subrayo el "nuestras"- y una de las razones más estrambóticas eran las semejanzas entre los sufíes y  los católicos. Ahí es na')
(Añadido el 26: de acuerdo con este articulista que dice que los musulmanes tienen mucho que temer de los musulmanes islamistas. La prueba, el atentado. Y añado: y lo inútil, el ataque indiscriminado a quienes deberían haber atacado antes)
(Añadido el 30: Artículo de Alberto Piris sobre las implicaciones del atentado del Sinaí)
(Añadido el 11 de diciembre: Artículo de Le Monde sobre el sufismo, explicando qué es y por qué el wahabismo lo rechaza)

Opina que algo queda

Son dos buenos ejemplos de diagnóstico sobre una situación altamente emocional como es la de Cataluña. Por un lado, se subrayan las malas artes del gobierno catalán dimisionado al haber negado, manipulado, exagerado y lanzado al precipicio a una sociedad, todo ello mostrando una pésima catadura y una bajeza moral extraordinarias. Por otro lado, se levanta acta del progresivo abandono de tales ofertas por parte del electorado que se siente engañado y se cansa, como un niño, del juguete que le entusiasmó en un momento, pero que ya no le entusiasma. En otras palabras, y publicadas hoy, pésima oferta electoral y consiguiente debilidad de su electorado. Léanse con detenimiento (además, están bien escritos) y se verá lo complicado que lo tienen los secesionistas catalanes después de tanto desmán que el electorado les hará pagar quitándoles el voto.
¿Seguro? Pues no tanto, si hay que hacer caso a las problemáticas encuestas electorales que resumía el periódico madrileño El País y publicaba también hoy
Encuestas elecciones Cataluña
Una vez más, hay que levantar acta de la disparidad de criterios a la hora de proporcionar un diagnóstico político de una situación, en este caso la catalana, pero que puede extrapolarse a otros muchos contextos. Suponiendo que ambos enfoques se correspondan con la realidad (que propiamente no se sabrá hasta que se discutan -porque igual no se aceptan- los resultados electorales más o menos reales), es obvio que se está eligiendo una parte de la misma sin percibir la "otra" parte. Y es que, con frecuencia, opinar no es necesariamente analizar. Encima, analizar puede hasta ser mal visto como nefasta "equidistancia" en un momento en el que hay que tomar partido... que solo afecta a los ya creyentes, confirmándoles en la fe. Los votantes del "independentismo" (los secesionistas) siguen pensando como pensaban y los votantes del "no independentismo" (los unionistas) también. Probablemente incluso con más fe que antes, sobre todo los primeros al sentirse atacados por los segundos, representados por el gobierno de Madrid.
(Añadido el 25: el segundo de los artículos que cito sí tiene una relación con las encuestas ya que si bien el porcentaje de secesionistas se mantiene relativamente constante, no así su distribución interna ya que Esquerra Republicana estaría creciendo a costa del PDeCAT que se presenta como JxCat, Junts per Catalunya -muy juntos no parece que vaya este sector, pero esa es otra-. Lo que sí parece constatable es que se mantiene la polarización -no solo división- en la sociedad catalana y algo ha tenido que ver también el gobierno central)
(Añadido el 26: hoy publica El País otra encuesta sobre intención de voto en Cataluña. Advierto que debe ser tomada con cautela. No es por la intención del tratamiento periodístico que se da a los datos sino por los problemas que tienen, desde un punto de vista "técnico", los datos mismos. Por supuesto que no se pueden hacer predicciones a partir de fotografías del momento. Pero es que incluso esa fotografía es problemática ya que no es fácil atribuir los indecisos, los que todavía no han decidido su voto, a una determinada opción o a otra: no hay antecedentes que puedan usarse con soltura para eso que llaman "la cocina", la traducción de indecisos en votantes mediante criterios y algoritmos variados que tienen en cuenta identificación, voto anterior, simpatías y cosas por el estilo. Hay, además, mucha incertidumbre sobre qué van a hacer los nuevos electores que son, a lo que parece, los que pueden dar un vuelco a favor de los independentistas. Y, por supuestísimo, incluso si esta intención de voto, con los márgenes de error de toda encuesta a muestreo, es correcta, no significa necesariamente que su porcentaje coincida con el porcentaje de escaños obtenidos. En la legislatura dimisionada por el 155, los independentistas tenían mayoría de escaños pero no mayoría de votos. Cosas del sistema electoral)
(Añadido el 30: los problemas con los resultados de las elecciones del 21 de diciembre ya han comenzado. Era previsible.
(Añadido el 1º de marzo: Tomado de un divertido artículo contraponiendo "smart" y "dumb":
As Cathy O’Neil, author of Weapons of Math Destruction, pointed out, “Algorithms are just opinions expressed in math.”
Probablemente, la "cocina" también.