lunes, 5 de diciembre de 2016

El juego de las definiciones

Del discurso de Raúl Castro en el entierro de su hermano, me han resultado interesantes las siguientes palabras:
O sea, repito que (Fidel) demostró que sí se pudo, sí se puede y se podrá superar cualquier obstáculo, amenaza o turbulencia en nuestro firme empeño de construir el socialismo en Cuba, o lo que es lo mismo, ¡Garantizar la independencia y la soberanía de la patria!
He tenido que acordarme de un viejo texto de Andre Gunder Frank en el que planteaba la componente nacionalista que tenían algunos gobiernos comunistas-socialistas de su tiempo hasta el punto que dicha componente acababa ocupándolo todo y eso que, para él, eran términos antitéticos. Si hay que tomar la frase de Castro en su literalidad, construir el socialismo es construir el nacionalismo.
Y me han dado que pensar las palabras del lehendakari nacionalista vasco (nada socialista aunque en coalición con ellos en su gobierno local), Íñigo Urkullu: 
“En un mundo globalizado, la independencia es prácticamente imposible”
(El titular omite el "prácticamente": sospechoso). Pero sí son posibles el autogobierno, con derecho a decidir (es decir, derecho a la autodeterminación), que son cosas perceptibles, y el reconocimiento de Euskadi como nación, que es, de nuevo, cuestión de nombres (hay una docena de definiciones contradictorias de nación).
No son los únicos casos de abuso del lenguaje en estos días.

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