lunes, 26 de diciembre de 2016

Déjà vu: tonto útil

En los tiempos de la Guerra Fría, tonto útil era el que, tal vez sin saberlo, servía a los intereses de la parte contraria, la comunista por supuesto. 
Ahora lo de tonto útil queda para Donald Trump según un editorial del Times, (New York, por supuesto)... cosa que Paul Krugman se apresura a negar. No es tonto útil sino alguien que está sirviendo los intereses de la parte contraria, rusa por supuesto.
Me fascina el paralelismo. Se trata, a lo que parece, de un argumento mediante el insulto. Algo, por lo que veo, cada vez más frecuente, en esta No-Guerra No-Fría en la que parece que nos adentramos y que, de paso, muestra de qué fue aquella Guerra Fría, no entre dos ideologías (capitalismo-comunismo, liberalismo-socialismo o como se quiera poner) sino entre dos superpotencias deseosas ambas hacer el tonto dándosela de ideólogo cuando lo que había era una cuestión de utilidad para uno o para otro.
Vale, de acuerdo. Aquello no era exactamente así: se luchaba por dos concepciones diametralmente opuestas de la organización del mundo (ahora ya no me lo creo). Pero como gato escaldado del agua fría huye, antes de usar lo de tonto útil, me preguntaré qué es tonto y qué es útil. Inútilmente, por supuesto. Tonto que es uno.

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