domingo, 13 de noviembre de 2016

No nos representan

Los que cantan tal eslogan están en la misma línea que los que estos días han estado cantando en diversas ciudades estadounidenses el "not my president", no es mi presidente refiriéndose a Donald Trump.
Ambas afirmaciones tienen su evidente base empírica. Si "nosotros" hubiéramos ganado, no estaríamos diciendo esas cosas: las estarían diciendo los "otros". Esa parece la lógica: en sociedades divididas y polarizadas por un largo y eficaz proceso de desigualdad sobre el que se ha implantado un proceso de diferencia, nadie puede representar al conjunto, sobre todo si se supone que esas divisiones son también en cuanto a intereses. Gane quien gane, siempre habrá quien diga que "no le representan" o que el presidente "no es su presidente". Claro: representan a otros o es el presidente de los "otros".
La lista de los que pueden decir, en USA, que no es su presidente es larga, y es comprensible que se sientan inseguros sobre las decisiones que se podrían tomar si se cumplieran las amenazas vertidas durante la campaña contra ellos (inmigrantes, musulmanes, LGTB, negros, periodistas y así). La inseguridad es mala consejera (también en Francia). También la frustración. Llevan a reacciones imprevisibles hacia uno mismo y hacia los demás.
Hay factores coyunturales como la campaña electoral que han vivido (y que tiene paralelos en Europa: el caso tópico es el del Brexit). Y factores sociales como el ya indicado aumento de la desigualdad (en el sentido de ricos más ricos -envidiables- y pobres más pobres -hundidos-). También los hay "culturales" y he encontrado una interesante explicación en este sentido que copio y pego, borrando algunos puntos para poder generalizarlo:
La cultura de las redes sociales ha desarrollado un individuo que se apasiona, insulta, se escandaliza, pero no sabe o no quiere discutir, y mucho menos dialogar. Cada vez que no le gusta la opinión de alguien, simplemente lo elimina. Fácil. (...). Así, los nuevos individuos, desde sus propias soledades (...), van creando burbujas ideológicas, autocomplacientes, donde todos opinan y sienten como ellos mismos. Se sienten protegidos, aunque el odio y la rabia son los mismos de hace cien o mil años atrás. Luego, se sorprenden de que existan los malditos otros
La cultura del tuit, si se quiere un resumen. En todo caso, si ganaran "ellos", los "otros" podrían decir lo de que "no nos representan". Porque su estilo de gobierno es previsible. Trump, desde ese punto de vista, es una transición. Como lo pueden ser sus homólogos europeos a los que ya me he referido otras veces.
Volviendo a la analogía con el Brexit, también en el caso de Trump y el odio que muestran sus representados, podría suceder que sus votantes se den cuenta de que se han equivocado votándole y que tampoco "les representa" cuando llegue la hora de la verdad y las boutades del marketing electoral den paso a decisiones concretas en contextos concretos con destinatarios e intereses concretos y no gratuitas sino pagando, ¿eh? pagando. Pagando ¿quién?
De todos modos, hay quien no ve tan claro eso de que el suflé se deshinche algo a partir, sobre todo, del 20 de enero, fecha de la toma de posesión, e insiste en que la cosa es grave para la economía y la seguridad. El que , demostrando un desconocimiento de lo que hay "ahí fuera", esté al frente de casi 3 millones de funcionarios y de millón y medio de personal militar y dispone de unas 4.000 cabezas nucleares al tiempo que se buscan las vías más rápidas para abandonar los acuerdos mediambientales firmados por anteriores gobiernos, es para preocuparse.
(Añadido el 21: Esto cuenta en su Tomgram, Tom Engelhardt:
Thanks to the Obama years (not to speak of the Bush ones), our new “pragmatic” president will enter the Oval Office fully weaponized.  He will have expanded and expansive executive powers of death, destruction, and coercion directly at his disposal when it comes to acts like assassination by dronesurveillance, global kidnapping operations, the pursuit of leakers and whistleblowers, and the torture of potential terror suspects, among many other things.  At his beck and call, he will have a private army of 70,000 elite troops -- the Special Operations forces -- already scattered across the planet, and a private air force of CIA-run drones at bases ringing, or actually in, the Greater Middle East. 
Pues eso hay: la herencia recibida) 

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