miércoles, 30 de noviembre de 2016

Los costes de la independencia

Ya conté lo obvio: que la independencia no es un paraíso, que tiene costes y que las campañas a su favor los ocultan sistemáticamente haciendo ver que, una vez independientes, todo irá mejor. Vale para California, Escocia, Cataluña y hasta para la boliviana Santa Cruz. Ahora se trata de un estudio sobre el Brexit en el que participan los diversos partidos británicos. En él se muestran los problemas económicos que produciría (producirá) un Brexit "duro", tal vez esperando que el gobierno opte por uno "blando" ya que la vuelta atrás (que también se ha intentado promover haciéndolo depender del Parlamento) no parece probable.
Había motivos para dudar de los rosados futuros que prometían los del Brexit (y que ahora prometen los independentistas varios, incluyendo a los españolistas que quieren independizarse de la Unión Europea si es que la UE resiste los resultados de las elecciones en Austria el próximo 4, día del referéndum en Italia, y las de Francia el 23 de abril en primera vuelta). Pero por lo que respecta a los del informes que cito, la cuestión es por qué no lo dijeron y anunciaron a bombo y platillo durante la campaña del referéndum. O entonces callaron (y son culpables) o ahora exageran como los partidarios de la salida exageraban los males de la permanencia (no se olvide que Farage, el que, según Trump, sería el mejor embajador del Reino Unido en los Estados Unidos, reconoció haber mentido al exagerar los males de la permanencia en la UE, por lo menos en lo que respectaba al gasto sanitario).
Sigo con mi precepto: no tener un mínimo de escepticismo es peligroso ya que lleva al fanatismo; tener demasiado escepticismo no es aconsejable ya que lleva a la inacción; pero algo, algo de escepticismo es lo que la realidad nos pide a gritos. Otra cosa es que no lo escuchemos porque estamos en la primera o en la segunda de las opciones, fanáticos o quietistas.
Pero, cuidado, el escepticismo ante las líneas oficiales o mayoritarias puede ser sospechoso ante los que detentan esa Verdad. Claro que algunas dudas son exageradas (ciertas teorías conspiratorias,  por ejemplo hacia los atentados en Atocha, Madrid, del 11M de 2004), pero otras son razonables. El problema es encontrar la línea divisoria. Razón de más para tomar las opiniones con cautela.

No hay comentarios:

Publicar un comentario