sábado, 26 de noviembre de 2016

Irán-Contra en la historia

No hay mucha novedad en ese asunto de hace treinta años también llamado Irán-Gate, aquel habilidoso esquema en el que "alguien" del gobierno de los Estados Unidos vendía de tapadillo (ilegalmente, vamos) armas al gobierno de Irán y con ese dinero se financiaba (de tapadillo, por supuesto) a la Contra nicaragüense. Se sabía y hasta yo me referí al tal asunto en un librito del 92, justo cuando empezaba a usarse la expresión "post-verdad" que yo entonces no usaba ni, a lo que parece, uso con profusión. 
El National Security Archive acaba de hacer pública una serie de documentos (q.v.) sobre el tal asunto. Documentos desclasificados que muestran hasta qué punto funcionó aquel gobierno, el de Ronald Reagan, en su uso de la desinformación y de las acciones encubiertas ilegales.
Cuando las barbas de tu vecino... Asombra el desparpajo de aquellos políticos, el uso cínico de sus recursos (cínico en el sentido de carente de todas legitimidad y sabiéndolo) y el tipo de actividad que es posible imaginar en aquella mastodóntica administración.
El asunto había empezado durante la campaña electoral: el equipo de Reagan se había puesto en contacto con el gobierno iraní, que tenía secuestrados a un grupo de estadounidenses, para que no los soltara durante la campaña electoral para así debilitar las posibilidades de Jimmy Carter de ser reelegido. No lo fue y entonces los reaganitas vendieron armas a Irán, que liberó a los secuestrados (gran triunfo del nuevo presidente -?-) e inició el esquema Irán-Contra. Oliver North y John Poindexter salen en la película con papeles estelares. Ayer hizo 30 años que el gobierno Reagan reconoció oficialmente el triángulo ilegal e ilícito en el que se habían embarcado.
Quid ridis? De te fabula narratur. ¿No suena nada la intervención de gobiernos extranjeros en ayuda de uno de los contendientes a la presidencia -y los favores se pagan-? Por ejemplo, ¿utilizando los e-mails de la candidata perdedora? Y ¿no sonarán nada las actividades del más estricto cinismo capitalista en las que se va a meter el nuevo gobierno a partir del 20 de enero?
Y ¿nada que recuerde a las Españas?
Me hace pensar en lo que decía William Faulkner:“The past is never dead. It's not even past”. Volveré sobre el tema como si fuera una noria.

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