miércoles, 30 de noviembre de 2016

El pasado nunca muere

1. Karl Marx había sido muy claro. Escribiendo para el New York Daily Tribune  el 9 de septiembre de 1854, había dicho que “cuando la Constitución se proclamó por primera vez en Madrid y en las otras provincias evacuadas por los franceses, fue acogida con 'delirante entusiasmo', pues las masas esperaban comúnmente de un mero cambio de gobierno la súbita desaparición de sus sufrimientos sociales. Cuando descubrieron que la Constitución no poseía tan milagrosas facultades, las mismas exageradas esperanzas con que se le dio la bienvenida se convirtieron en desengaño, y entre estos apasionados pueblos meridionales, del desengaño al odio no hay más que un paso”. El racismo de algunos alemanes hacia los “meridionales” no es de ahora. Del desengaño al odio, dice.
2. Una   cita posterior, la del embajador estadounidense en Madrid que el 16 de abril de 1931, a dos días de la proclamación de la República, informaba a su gobierno que "el pueblo español, con su mentalidad del siglo XVII, cautivado por falsedades comunistoides, ve de repente una tierra prometida que no existe. Cuando les llegue la desilusión, se tumbarán ciegamente hacia lo que esté a su alcance, y si la débil contención de este gobierno deja paso, la muy extendida influencia bolchevique puede capturarlos". “Mentalidad del siglo XVII” y a lo que haga falta.
3. Había muerto Franco y a los cinco años de su muerte (22 de noviembre de 1980) el periódico Ya decía en un editorial: “De estos cinco años se han salvado dos instituciones: la Corona, que sigue siendo la gran reserva de la Nación, y las Fuerzas Armadas, en el plano de los grandes intereses nacionales que le son propios. ¿Se ha salvado algo más?”. Comentándolo en 2006 en Mélanges de la Casa Velázquez se decía: “Esta última pregunta, que lleva implícita una gravísima deslegitimación de la clase política de la democracia, indica no sólo la existencia de un profundo desencanto de derechas, sino también el abismo que se había abierto entre Suárez y algunos de los sectores, incluidos ciertos medios de comunicación, que le habían apoyado en sus buenos tiempos”. El desencanto había madurado. La Monarquía, no sé. Pero parte del ejército pasó del desencanto al golpe del 23-F.
4.  Un intelectualillo de provincias decía el 23 de febrero de 2011 en INFORMACIÓN: “Hace treinta años publiqué un artículo que titulaba ‘Del desencanto al miedo, del miedo a la reflexión’ a propósito del fallido golpe que hoy se conmemora y que dio paso a una manifestación popular a favor de la democracia. Se partía de una situación de descrédito de la transición y de una crispación generalizada entre políticos que llevó a lo que se llamó el ‘desencanto’ por parte de amplias capas de la población y que también hizo que algunos salvapatrias, militares y civiles, decidieran dar aquel paso que haría reflexionar a los que olvidaban que lo mejor es enemigo de lo bueno y que les llevó a reconocer que valía la pena conservar la democracia”.
5.  Llegamos a un artículo “progre” en El País (6 de febrero de 2015): “Es sabido que 2015 está predestinado a sufrir notorias convulsiones electorales. Pero lo que no se conoce tanto es que también será el año en que se proclame la apertura oficial de una crisis política en toda regla, desde el momento en que el partido en el poder pierda su actual mayoría absoluta. Pues entonces, como para dar la razón al simplificador relato de Podemos, el sistema o régimen de la Transición entrará en crisis, iniciando una deriva marcada por la incertidumbre que no se sabe cómo ni cuándo se resolverá, ni en qué sentido lo hará”. El Gran Desencanto con la Transición.
6. Seguimos: un artículo anti “progre” en El Mundo (31 de octubre de 2016): “Si en esta legislatura corre serio peligro el régimen constitucional -y lo corre- no es sólo porque Rajoy siga apostando, como estos últimos años, por aliarse con Podemos para romper el PSOE y hundir a Ciudadanos sino por otra razón: hay una nueva generación de periodistas que, por costumbre o conveniencia, no se toma en serio la libertad, la democracia y la Nación española. Ya sé que no todos son así, pero esa es la tendencia dominante”. Será la Gran Preocupación.
7. Finalmente un  artículo de El Mundo (27 de noviembre de 2016): “La historia no sólo no ha terminado, sino que avanza tan rápido que ya podemos entender tres etapas del siglo XXI: 11-S, optimismo Apple y, ahora, la Gran Desilusión”.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(La cita completa de William Faulkner es: “The past is never dead. It's not even past”. Ah, se me olvidaba: la Revolución de Octubre rusa se produjo en noviembre. Pero esa es otra historia.)

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