domingo, 2 de octubre de 2016

La invención del enemigo

Se sabe desde hace mucho (un libro de 1956 ya seguía los pasos de un clásico de finales del siglo XIX y principios del XX) que tener un enemigo (mejor externo que interno, pero el interno también vale) fortalece y cohesiona al grupo y más si es abstracto o genérico. Si es personal, es más agudo. Para españolitos que han venido al mundo (les guarde Dios), es la diferencia entre tener como enemigo al Ibex-35 en general o a los bancos en particular y que el enemigo sea Pedro Sánchez o Mariano Rajoy.
La ventaja de estos últimos tipos de enemigo es que son fácilmente identificables. En cambio, esos enemigos del "España nos roba" o, como digo, los bancos o el Ibex-35 (las grandes empresas) son fácilmente desmontables desde el punto de vista empírico. A los que crean dicho enemigo, este punto les tiene sin cuidado: lo que les importa es que funcione y el grupo se cohesione y fortalezca frente a los ataques de ese enemigo genérico.
Normalmente, se supone que este enemigo es homogéneo. España, en el más puro estilo falangista, se convierte en "una unidad de destino en lo universal", sin fisuras internas pensables. Lo mismo para el Ibex-35 como si no hubiese conflicto alguno en su interior y todas esas empresas marchasen al unísono. Impensable suponer que el caso de las "tarjetas black" es un ajuste de cuentas entre la élite bancaria local. 
El "imperio" tiene la misma función. Nos ataca, luego nos unimos como una sola persona (antes se decía "como un solo hombre") detrás de nuestros amados líderes que se enfrentan ante tales amenazas.
Probablemente, como digo, sean unos buenos trucos propagandísticos en manos de políticos avispados. Pero los mapamundi a los que me refería ayer, también tienen sus problemas y dificultades cuando se los contrasta con realidades menos generales y más cercanas a la calle. 
Lo del Deutsche Bank puede servir para explicar algunas políticas alemanas contra los GIPSI, pero el multazo con que el gobierno estadounidense las ha amenazado hace ver que no siempre "el gobierno es el consejo de administración de los negocios de los burgueses". Mandan, pero no son dioses.
(Pésimo post. Ni a mí me gusta. Demasiado genérico, demasiados sobreentendidos, exceso de guiños sobre la actualidad pero sin entrar en ella. Será porque es domingo de resaca)

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