viernes, 23 de septiembre de 2016

UE: recordar no es malo

Cuando se le pregunta en público a Wolfgang Schäuble sobre la situación del Deutsche Bank, suele salir por peteneras y, en particular, incidir en la situación que atraviesa Portugal. Usted pregunte lo que quiera, que yo contestaré lo que me dé la gana. Un reciente artículo intenta poner las cosas en su sitio. De él tomo el segundo párrafo y voy comentando sus frases:

1. With the financial crisis of 2008, German banks lost a lot of money on the other side of the Atlantic, because of investments in financial assets that proved toxic. 
No está de más recordar que la situación europea (y no solo europea) actual tiene su inicio visible con una crisis financiera simbolizada con la quiebra de Lehman Brothers y con el destape de productos financieros tóxicos que se habían puesto en circulación en el contexto de diversas burbujas simultáneas (inmobiliaria, sí, pero también energética y, claro, financiera). Los sabios bancos europeos habían comprado peligrosas cantidades de tan peligrosos productos que resultaron ser humo. Así que perdieron mucho, muchísimo dinero (y se encargaron de que no se supiera con claridad). 

2. These investments were supported by the rating agencies, which classified the assets as AAA until the eve of that crisis. 
Los bancos que compraron tales productos tóxicos eran suficientemente sabios como para hacer caso a las agencias de "rating" que hasta poco antes de que se destapara el fiasco estuvieron valorando dichos productos con la triple A (AAA, que algunos argentinos tal vez recuerden pero por otros motivos). Eran productos seguros y rentables.

3.Since 2010, with the Greek crisis and the support of the former president of the European Central Bank (ECB), Jean-Claude Trichet, Schäuble has found a solution to solve German banks’ problems: impose austerity across the European continent, tighten European budgetary rules, and throw ‘cohesion’ Member States such as Portugal – the PIIGS – to the wolves and/or moods of financial markets.
La solución para los problemas de los bancos alemanes castigados por su impericia al comprar productos tóxicos y por su credulidad la hacer caso de las agencias de "rating", fue imponer la austeridad (recortes en el gasto social, sanitario y educativo, pero no en la ayuda a los bancos con problemas -ver punto 2-, que incluyen a los españoles), imponer nuevas medidas presupuestarias (incluso reformando constituciones, como la española) y abandonar a los GIPSI -Grecia, Italia, Portugal, España e Irlanda, olvidémonos de Francia- a merced de los vientos que soplaran en cada momento.

Añado: estas medidas agudizaron una tendencia observable en casi todos los países "occidentales" que habían sufrido el crash y se habían hiper-financiarizado: la fragmentación de su sistema político, haciendo falso lo dicho por un ministro español hace un par de días, a saber, que la peor crisis económica es la que tiene causas políticas. Es al revés: no hay peor crisis política que la que tiene causas económicas (el caso español, aquí). Que se lo digan a la Alemania de los años 30 y al resto de Europa en aquellos tiempos.
Esta sumisión a las finanzas ha debilitado los vínculos sociales, cosa que ha hecho que los ciudadanos busquen medios para afrontar su falta de referentes y o se han hecho fundamentalistas (ojo: fundamentalista se puede ser de cualquier religión o ideología) o han encontrado chivos expiatorios sobre los que descargar sus frustraciones y miedos. No extrañe, pues, el auge de AfD xenófobo y el del fundamentalismo de la austeridad de Schäuble.
Estas parecen ser (eso creo) las líneas generales de lo que está sucediendo por aquí. Sobre esas líneas aparecen las noticias diarias, los eventos, los casos que llenan periódicos, radios y televisiones, cosa que entretiene mucho al personal pero que ayuda a olvidar qué es lo que realmente está pasando. 

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