miércoles, 21 de septiembre de 2016

Sobre el libre mercado

The Economist de esta semana dedica su portada a las super-grandes empresas que están emergiendo y que están cambiando el mundo. Del reportaje tomo este gráfico que me parece sintomático.



Hace diez años, el mundo de las 10 empresas más grandes era, en primer lugar, petrolero y, en segundo lugar, bancario. Ahora, aunque Microsoft, Exxon Mobil y General Electric sigan apareciendo entre las más grandes, ese mundo es ahora de las empresas dedicadas a las tecnologías de la información en sus distintas acepciones. 
Pero también es interesante que el tamaño de estas grandes es mayor que el que tuvieron hace diez años, mostrando la tendencia a que los grandes sean más grandes simbolizado, de alguna manera, por la propuesta de compra de Monsanto por parte de Bayer por 66 millardos (billion) de dólares, convirtiendo a los dos gigantes en un mega-gigante en sus sectores. Fusiones y crecimiento parece ser la tendencia.
La revista plantea los dos problemas que se derivan de esta tendencia. Por un lado, la reducción de la competencia que se supone rige en el libre mercado. Se trata de un mercado algo menos libre y con sus tendencias congénitas hacia el monopolio llevadas casi a la exageración y con consecuencias preocupantes en el sector de la agroalimentación. Por otro lado (insisto que es la revista, nada revolucionaria como se sabe, la que lo dice), la progresiva pérdida de legitimidad de ese recurso al "mercado".
Que en mi compra sabatina en el mercadillo del pueblo no me rija por la mitología de la oferta y la demanda (no me pongo a comparar los precios de un tenderete a otro, y compro por confianza y familiaridad), es aceptable. No soy un "actor racional" en ese mundo económico del mercadillo. Pero es obvio que, igual que no puedo optar entre dos aeropuertos para salir de mi provincia -se llama monopolio- y, por tanto, no hay mercado que valga, el mundo se está pareciendo más a esta última situación que a la de mis pequeñas compras de aceitunas, semillas, pan y patatas fritas donde sí es posible que los tenderetes compitan en precios y calidad o en ambos criterios a la vez. Mi aeropuerto no compite en nada. Simplemente está ahí. Y, si no te gusta, te aguantas.
Pido disculpas si vuelvo a la orwelliana 1984. Tecnologías de la información, ¿vale?
(Añadido el 8 de octubre: reflexiones sobre la concentración de poder en el caso de las farmacéuticas y sus efectos sobre la salud de las personas, no del mercado)
(Añadido el 23 de octubre: AT&T compra Time Warner, concentración de poder en el caso de la información y el entretenimiento y muchas más cosas)
(añadido el 24: más sobre las mega-fusiones y sus efectos sobre la alimentación, el agua y el clima aquí)
(Añadido el 17 de noviembre: papel de los economistas de a 1.350 $ la hora justificando las mega-fusiones aquí y cómo se ha concentrado bajo Obama el sector del aerotransporte aquí)

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