miércoles, 14 de septiembre de 2016

Más islamofobia, más musulmanes (o viceversa)

Se trata de los Estados Unidos donde ambos datos están en ascenso: aumentan las conversiones al Islam y, al mismo tiempo, aumentan los sentimientos contrarios a los musulmanes. Probablemente se podría obtener un buen coeficiente de correlación, pero es sabido que correlación no es causalidad y menos en este caso en el que la dirección es problemática: o el aumento de musulmanes hace crecer la islamofobia o el aumento de la islamofobia hace crecer las conversiones al Islam. Para desgracia de quienes quieren respuestas fáciles, hay todavía una tercera posibilidad, a saber, que ambos fenómenos se deban a un tercer factor: la inseguridad asociada con las políticas neoliberales imperantes. Unos inseguros buscan la seguridad en una religión fraternal y otros inseguros buscan en un chivo expiatorio (los musulmanes) un alivio a sus cuitas. Me inclino por esta opción y recuerdo lo que sucedía en la España de los años 50, cuando el número de cigüeñas en los municipios se correlacionaba con la tasa de natalidad: a más cigüeñas, más nacimientos. ¿Era que los niños los traían las cigüeñas o era que la abundancia de niños atraía a las cigüeñas? Nada de eso, había un tercer factor muy claro: urbano-rural. En las ciudades, menos cigüeñas (son animales pero no estúpidos) y menor natalidad (los niños como bienes de consumo: o hacer un niño o comprarse un coche), mientras que en el campo había más cigüeñas y se producían más niños, bienes de equipo al fin y al cabo. Pero, cuidado, el argumento mediante comparación no vale nada. Para el caso USA hay que detenerse en los detalles específicos del lugar.

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