lunes, 8 de agosto de 2016

Doble moral

Por lo visto, va con el cargo. 
Se trata de poner en práctica la moralidad de Marx (Groucho, pero también del otro): "Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros". Al fin para eso están: para lograr algo. Traducción interesada: "Si mis principios no me sirven para lograr lo que pretendo, ya buscaré otros principios que sí que me ayuden".
Roosvelt sobre Somoza: "Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta". Lo que está en discusión no es el comportamiento apropiado o no del individuo sino su carácter de aliado o de contrario. Al enemigo, ni agua; al amigo, el c...; y al indiferente, la legislación vigente.
Sanctions for Russia and a Green Light for Israel to Continue War Crimes
Es un aspecto más de la doble moral: como hay un asunto que tendría que rechazar pero no puedo hacerlo porque es "nuestro hijo de puta", nada mejor que aplicar sanciones contra alguien que no sea "nuestro hijo de puta" y así distraemos el cotarro, se entretienen y hacen ruido sobre lo que nos interesa mientras callan sobre lo que no nos interesa.
Se supone, en boca de filósofos ingenuos como Kant, que los principios morales son de validez universal (no digo ya el derecho internacional público -bueno, siempre se puede no firmar y así poder acudir a otros principios, como Marx-). 
Pero cuesta entender que Gadafi fuera malo, después bueno y que acabó como malo. O que la democracia de Irán fue sustituida por la dictadura del Sha (nuestro hijo de puta) y que, cuando llegaron los de Jomeini, los gendarmes del planeta descubrieran que allí no había democracia y que habría que democratizarlos, para lo cual nada mejor que apoyar a nuestro hijo de puta Sadam Husein en su guerra contra Irán para después condenarle a este a muerte en un juicio con una rapidez que ya quisieran los que se han personado  como acusación particular en casos de robo de fondos públicos en España. No cuesta tanto entender que Obama-Clinton apoyaran una guerra civil en Siria contra Assad para así favorecer a Israel en su porfía con Irán (detalles y fuentes aquí).
La moralidad de los políticos españoles preparando un gobierno o unas nuevas elecciones generales no tiene nada que ver con lo que acabo de decir. Son intachables. Todos (bueno, todos no, los que no son "nuestro hijo de puta", son unos gorrinos)

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