viernes, 15 de julio de 2016

Sobre Niza (y Juba)

Entiendo que los muertos de ayer en Niza sean más noticia que los de Juba hace un par de días y eso que, en este caso, se trataba de más del triple que en el otro. Pero no es la cantidad lo que cuenta para convertirse en noticia.
La primera es que se trate de algo trágico, violento, dramático y, desde ese punto de vista, ambos cumplen con los requisitos para ser noticia, aunque Niza tiene a su favor el tener corresponsales cerca y poder enviar imágenes casi en el momento. Y eso cuenta. Si no hay descripción de los hechos, antecedentes y consecuencias, se recurre a testigos presenciales (como los que escuché anoche por las radios) que dicen que estaban viendo los fuegos del 14 de julio y que oyeron esto o lo otro (disparos, explosiones, gritos), que corrieron, que se escondieron. 
La segunda es el criterio de cercanía: si está cerca, es noticia; si está lejos, a lo más recibe un rinconcito en una página par del interior de un periódico, pero no de todos. Eso por lo que se refiere a la cercanía física y no digamos a la distancia psicoloógico-política. Niza es de los nuestros y está cerca; Juba es de los "otros" y está lejos.
La tercera es el grado de conocimiento que se supone. ¿Quién no ha oído hablar de Niza, de su paseo, de sus turistas, de su gastronomía? Casi todo el mundo podría decir en qué país está aunque no todos podríamos indicarlo sobre un mapa (y eso que he dormido una noche allí; en un coche, pero allí). Juba, en cambio, es un nombre raro de un país desconocido que no existía cuando la mayoría estudiaba geografía y muchos tendríamos dificultades en situar Sudán del Sur en el mapa, ejem sí, de África.
La cuarta es el etiquetado del agresor. En el caso de Juba es un enfrentamiento entre facciones militares. Estándar, digamos. Lo de Niza no está claro quién ha sido y por qué lo ha hecho. Anoche, las radios españolas dudaban entre el yihadismo y el desquiciado. A estas horas, supongo que ya se ha abierto la versión del "fanático musulmán".
Y sin embargo, todos los muertos pertenecen a la misma especie, la humana. Si hay algo que se pueda llamar humanismo y humanidad es aquello que se refiere al conjunto, no solo a "nosotros" contrapuestos a "ellos" ("ellos" que habrá que buscar cuidadosamente o que se nos vendrán dados por la inercia mediática de la que ya he hablado en otras ocasiones, por lo menos desde que escuché lo de "muslim fanatics" a propósito de lo de Oklahoma y que resultó ser obra de cristianos blancos).
La dinámica "nosotros" "ellos" queda todavía más clara cuando el gobierno francés anuncia que incrementará su participación en Siria e Irak como ya hizo cuando lo de Bataclán. Acción-reacción, ojo por ojo y, al final, todos ciegos.
Me asombra la inmensa ausencia de empatía ante ambos hechos. No hay quien se ponga en el lugar del "otro" (víctima o victimario, o, mejor, de ambos). Sí hay un triunfo espectacular del principio del placer y de entender al "otro" como medio y raramente como fin en sí mismo. Pobre Kant si se enterara de en qué ha quedado su ética. A lo más, esto queda en una especie de "filantropía abstracta", como decía Charlie Brown, "Amo a la Humanidad, pero no puedo tragar a la gente". En el mejor de los casos, lo abstracto. Y, excepcionalmente, lo concreto.
Sobre el conjunto de Niza, pero no de Juba, planea el miedo, el saberse amenazados, el precisar defensa, el rápido etiquetado del "otro" y el ulterior rechazo, el temor a que la cosa vaya a más. Tal vez también por eso Niza recibe más atención que Juba: así, unidos, siguiendo a nuestros líderes que nos dan la versión oficial, es decir, la correcta (ellos no mienten nunca, parece), nos sentimos unificados por esa amenaza exterior. 
Lo que tampoco sé es a quién amenazan "ellos" de esta manera. ¿Quienes somos "nosotros"? Antes que nada, y visto lo dicho sobre el principio del placer, "nosotros" somos "yo", pero, ya puestos, podemos añadir nuestros inmediatos. No sé si nosotros somos "la civilización occidental", "nuestra democracia", "Europa" o "my country, right or wrong", comillas todas ellas altamente problemáticas desde un punto de vista empírico, pero muy útiles para generar mitos que nos hagan sentirnos unidos frente a estos ataques de los "otros". ¿Juba? ¿quién se va a preocupar de Juba? A lo más, enviaremos unos soldados, obviamente en misión de paz.

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