domingo, 8 de mayo de 2016

El machismo discursivo (lectura dominical)

Entretenido artículo de Zarria en la revista quiteña Plan V a partir de trabajos anglosajones. Describe a un tipo de personaje (tertuliano, columnista, barrista -en la barra del bar-, catedrático etc.) que quien más quien menos reconocerá en su entorno: el que todo lo sabe, no duda en nada, usa abundantemente el argumento de autoridad (la suya, básicamente), reacciona rápidamente ante cualquier asunto sin que medie reflexión previa, está más predispuesto a la cultura autoritaria que a la democrática (es indiferente que sea de "derechas" o de "izquierdas"), desdeña al adversario ya que sabe que no puede tener razón (la razón la tiene él/ella) y así sucesivamente. Cuidado: no tiene por qué estar de acuerdo con todo lo que dice. Cuanto tal cosa sucede, es que se está sustituyendo el análisis por la devoción, muy respetable sin duda, pero poco apta para que discutan los fundamentalistas entre sí.

1 comentario:

  1. Sin embargo, no estoy de acuerdo con lo que el autor recomienda al final del texto "Para que la democracia persista se requerirá “de instituciones diseñadas especialmente para combatir esos vicios” y excesos, pero al construirlas hay que cuidarse del exceso de beneficio de un programa político propio y de los defectos sociales colaterales que puede ocasionar una cultura mayoritariamente holística; es decir, “clarista”." En éste sentido, por ejemplo, un amigo de forma muy original señalaba, el 15-M, como una reunión pre-política, por la simplisidad de algunas propuestas que llego a oir en las acampadas. En éste sentido, aunque es interesante que en España cada vez se hable más de política, ésto no significa que ésta nueva forma de consumo político haya conseguido que la población tenga un mayor conociemiento de la política, en el sentido de ejercicio de razonar la política, no sólo quedarse en discursos simplistas y soluciones maxímalistas. Por otra parte quizás no haya que buscar instituciones donde desarrollar ésta labor, sino más bien desistitucionalizar éste hecho, el de pensar de forma común la política, desarrollando desde la sociedad civil espacios abiertos de discución y aprendizaje común, ya que los espacios (escuela, sindicatos, partidos políticos, medios de comunicación) que hasta ahora debieran haber desarrollado ésta labor no lo han hecho o incluso lo han impedido.

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