miércoles, 18 de mayo de 2016

Económicas no es política

La entrevista al presidente en funciones español que publica hoy el Financial Times comienza así:
[Rajoy] is promising a fresh round of tax cuts if he is re-elected prime minister next month, risking a showdown with Brussels over Madrid’s chronic budget deficits as he courts voters eager to shrug off a long era of austerity.
“We raised taxes at the start of our term in office, and we lowered both income and corporate tax in 2015. If tax revenues continue to rise, as they are doing now, we can plan another tax cut,” Mr Rajoy told the FT in an interview. Spain’s leader added that he was once again eyeing a cut to both corporate and income tax.
No voy a entrar en el argumento electoral ("Porque, como [las comedias] las paga el vulgo, es justo / hablarle al vulgo en necio para darle gusto", que decía Lope de Vega a propósito de las suyas) ni en el político (Bruselas manda mucho en España). Lo que me hace pensar es el argumento de supuesta "ciencia" económica que late bajo tales propósitos.
Joseph Stiglitz viene en mi ayuda describiendo las dos escuelas de pensamiento económico que han dominado hasta ahora sobre el tema de cómo funciona la economía y qué hay que hacer para que funcione bien: promover la competitividad con más competencia por un lado o, por otro, reducir o controlar la tendencia de los mercados a suicidarse, es decir, a generar monopolios y, por tanto, alta desigualdad. Cada una de ellas (véase en el texto que cito o en este otro) propone respuestas diferentes al "qué hacer" y eso que, aparentemente, ambas pretenden lo mismo. ¿Lo mismo?
La pregunta que hay que añadir al clásico "qué hacer" es "para quién hacerlo" ya que las respuestas son muy variadas. Así, a vuelapluma o a vuelateclado, tenemos que podemos hacerlo para el país, el PIB, el crecimiento, la UE, los bancos, los vulnerables, la gente, el proletariado, los corruptos (corruptores y corrompidos), la nación. 
Insisto en que no entro en el argumento electoral. Me quedo en lo lejanos que aparecen los dos textos que acabo de citar: el del político en funciones de tal y el economista en funciones de tal. Lo que uno responde, el otro lo obvia y viceversa. 
Personalmente, lo que me pregunto es "para quién" se dicen tomar las decisiones del "qué hacer". Y me gustaría tener buenas respuestas más allá de la retórica. Los economistas podrían ser de gran ayuda siempre que olviden la tentación platónica que subyace a bastantes de sus modelos cuya utilidad con más trascendencia es la de demostrar que la propia escuela tiene razón.

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