martes, 10 de mayo de 2016

Datos y decisiones

Por lo visto, hay toda una especie dentro de los economistas que estudia cuántos datos hacen falta para tomar una decisión. O, si se prefiere, cuánta información hace falta para dar el paso. Hubo un Nobel de Economía (si es que es un nobel) en 2010 para unos economistas que han contribuido a clarificar el tema, fórmulas mediante, que sin fórmulas no hay paraíso.
Su mundo platónico de las ideas puras, para los que estamos dentro de la caverna y solo vemos las sombras que aquellas dejan sobre la pared, tiene sus dificultades. Y es que mientras ellos buscan la fórmula matemática "esencial" para dar respuesta a lo de los datos y las decisiones, hay quien toma decisiones en la "rugosa realidad" sin haber aplicado la fórmula que, además, desconoce. 
Que se lo digan a Guido Menzio, joven economista italiano que se dirigía de los Estados Unidos donde trabaja a Canadá donde iba a dar un seminario precisamente sobre esa teoría y esas fórmulas. El dr. Menzio se encontraba ya sentado en el avión y se puso, concentrado él, a desarrollar fórmula tras fórmula, cosa que asustó a su vecina de asiento que avisó a las azafatas que avisaron al piloto que tomó la decisión de hacer bajar a quien hacía aquellas cosas tan raras y someterlo a interrogatorio, no fuese a ser un terrorista. Aquí una narración más completa.
Es obvio que el piloto no aplicó la fórmula ya que los datos de que disponía eran escasos. Probablemente lo que hizo fue algo más sencillo y no por ello menos matemático, a saber, aplicar un caso de esperanza matemática: multiplicó la escasa probabilidad de que aquel tipo fuese un terrorista por el enorme daño que produciría de haberlo sido y punto. 
Moraleja: no escribir cosas incomprensibles cuando uno está sentado en un avión y pueden malinterpretarlas alguien asustadizo que no sabe que es más probable que haya un atentado de extrema derecha que de yihadista. En el caso que comento, le faltan datos también a ella (y al piloto) que reducirían todavía más la probabilidad de que se tratase de un peligroso terrorista escribiendo en árabe (que es lo más parecido a escribir matemáticas, según pensamos algunos ignorantes como yo).

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