miércoles, 6 de abril de 2016

Paradojas soberanistas

El argumento de los independentistas es impecable: tratan, según dicen, de recuperar la soberanía que les fue sustraída o que nunca tuvieron. Cierto que puede haber más argumentos colaterales, pero este es el básico. Junto a ellos, están los que, sin querer la independencia, son partidarios del llamado “derecho a decidir” que, en román paladino, significa el derecho a independizarse si así lo prefieren. Ambos argumentos, el de los independentistas y el de los que defienden su derecho a serlo aunque ellos no lo sean, están ganando terreno... ¡en Europa!
Está, antes que nada, el argumento de los favorables al Brexit, a la independencia del Reino Unido (Gran Bretaña) respecto a la Unión Europea. Ahí no ha habido necesidad de recurrir al derecho a decidir: se va a decidir y punto. Muchos ingleses quieren recuperar la soberanía perdida y eso que no están en el euro. Por supuesto que tienen más argumentos (incluyendo que no quieran depender de funcionarios que, faltaría más, hablan inglés, pero con un pésimo acento que no llega ni al BBC) igual que los unionistas los tienen, pero la democracia pide que, en esos casos, se vote.
Se dirá, de todos modos, que los independentistas carecen de información suficiente para decidir. Cierto y eso que se multiplican las llamadas por parte de centros e instituciones advirtiendo de las posibles (a veces inventadas) consecuencias de una decisión u otra. Pero habrá que reconocer que tampoco tuvieron mucha información cuando entraron a formar parte en tan distinguido club de caballeros. Que se lo digan a los españoles que quedaron encandilados con el “desmochar los Pirineos” según Alfonso Guerra o con el fin del franquismo según otros, sin entrar en el análisis de qué sucedería con las empresas agrícolas o las multinacionales con tal ingreso y, sobre todo, qué sucedería con la santa soberanía.
Pero además del caso inglés, está el aumento en la Unión de partidos que proponen cosas parecidas, o sea, la necesidad de recuperar la soberanía que les ha quitado “Bruselas”, es decir, las instituciones de la Unión (es un decir) Europea. Forman el grupo de los euroescépticos que en el Europarlamento se organizan en torno al Europe of Freedom and Direct Democracy a los que ya me he referido en otra ocasión. Tenemos el Front National francés, el UKIP inglés o el preocupante Alternativa para Alemania (AfD).
Sobre el derecho a decidir sobre tal independencia, hay algunos datos sintomáticos. Se trata de una encuesta de la Universidad de Edimburgo y el D/part alemán sobre seis países de la Unión. Entre otras cosas, se les preguntaba si deseaban una consulta como la del Brexit. En Francia, un 53% decía que sí; en Suecia, un 49; en las Españas un 47; Alemania daba un 45; Polonia un 39 y, finalmente, en Irlanda era un 38% el que estaba a favor del “derecho a decidir” la pertenencia a la Unión.
El caso británico proporciona también sus propias paradojas. Se recordará que los escoceses ejercitaron su derecho a decidir y votaron permanecer en el Reino (todavía) Unido. Pues bien. Ahora el Partido Nacionalista Escocés manifiesta que si el Reino Unido sale de la UE, ellos volverán a plantear su independencia frente a Londres...¡porque quieren seguir siendo dependientes de Bruselas! Soberanía frente a unos, sí; frente a los otros, no. Pero es que las encuestas de YouGov en las Islas dan un sorprendente resultado: los porcentajes más altos de “eurófilos” (lo contrario de independentistas frente a Bruselas) se encuentran precisamente en Escocia. No creo que el petróleo sea el argumento central, pero no deja de ser curioso ese independentismo no-independentista.
Si vuelve a leer lo que acabo de decir, piense en la peculiar situación de Cataluña (ahí sí, sin petróleo). Encontrará la apuesta unionista de JxS y sucesores por la Unión Europea, a pesar de la merma de soberanía que supone, junto a la apuesta (cada vez más verbal) por la soberanía frente a Madrid. De la CUP, confieso mis perplejidades ya que una parte de ellas apuesta por ambas soberanías mientras que otra parte solo se preocupa de la soberanía frente a Madrid. Además, estoy de acuerdo con Artur Mas cuando dijo que el proyecto independentista todavía no tenía mayoría (alguien de la CUP cuyo nombre no recuerdo dijo lo mismo a poco de sus elecciones “plebiscitarias”). Es decir, que si se pusiese en práctica el “derecho a decidir”, los independentistas frente a Madrid se quedarían sin la soberanía frente a Madrid y frente a Bruselas. Cosas que pasan.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(El caso de Irlanda del Norte también es digno de mención)

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