jueves, 28 de abril de 2016

Lo de Trump es importante

Está por ver si consigue la nominación, cosa que parece harto probable, y, entonces, si consigue la presidencia frente a Clinton, más probable que si el contrincante fuese Sanders, pero este último la tiene cruda. Podía dejarse el asunto a uno de tantos asuntos internos si no fuera por el papel que el gobierno de aquel país juega en el conjunto del sistema mundial.
Globalización es una palabrita (mundialización prefieren decir los puristas que detestan los anglicismos) que se aplica al sector financiero y a la estructura de poder entre países. A pocas cosas más. Y por lo que se refiere a esto último lo que viene a decir es que los países se pueden ordenar de más a menos poder, en una especie de "orden de picoteo", pecking order para los que no les duelen prendas de usar palabros en lenguas extrañas. Se trata de una jerarquía, vertical como todas, en las que "el de más arriba" manda sobre los siguientes que, a su vez, mandan sobre algunos más que también tienen a algunos por debajo hasta llegar a la base ("pobre del pobre que al cielo no va, lo chingan aquí, lo chingan allá").
Obvio, pues, que no es irrelevante quién mande en el país que más manda ("el macho que más mea", como decía un viejo amigo). Por eso los planteamientos sobre política internacional de quien tiene probabilidades de alcanzar el poder (máximo) son siempre dignos de ser tenidos en cuenta. Algunos se quedan en enumerar sus puntos, incluso con sus ambigüedades (es campaña electoral, no se olvide). Otros, en cambio, prefieren pegarse más a la realidad y hacer ver sus profundas contradicciones e inconsistencias (que ya no son atribuibles a la campaña, sino al personaje).
Hoy un punto más, y creo que es el más importante, a saber, que estos planteamientos son un indicador de la decadencia de los Estados Unidos como líder indiscutible e indiscutido del "orden de picoteo" mundial. Y esto por varios motivos.
Primero, los internos. Allí también hay crisis. Su propia crisis que tiene que ver con el exceso de desigualdad, con su respuesta militarista, con el agotamiento de su imperialismo comercial, con las tendencias centrífugas y fragmentadoras de su sociedad y su política (hay quien desearía acabar con el bipartidismo y llegar a... bueno, ya sabe usted a dónde y que no es al partido único).
Después, los externos. La competencia arrecia y la desobediencia también. En el primer caso, han sido los BRICS, ahora también con sus propias crisis -políticas a la brasileña, económicas a la rusa-, pero que siguen reuniéndose para plantear alternativas "al que más manda" y a sus instituciones (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, ¿OTAN y similares?). En el segundo, los gobiernos que encuentran a los USA como chivo expiatorio de sus males internos o que, sencillamente, dejan de obedecerle cuando, por ejemplo, se trata de votar en la Asamblea de Naciones Unidas, fijar un precio del petróleo que haga rentable el fracking estadounidense o reconocer que eso de ir invadiendo territorios ajenos mediante progresivos asentamientos (Israel frente a Palestina) no es una política aceptable. "El de arriba" se puede saltar el derecho internacional público (para eso está au dessus de la mêlée, solo responsable ante Dios y ante la Historia, como decía el franquismo español de sí mismos), pero que se lo salten los que quedan debajo de la jerarquía mundial, eso está muy feo. Es decir, es indicador de que las cosas ya no son como eran.
Añádase la presencia de países "en vías de subdesarrollo", que fueron hegemónicos, que se hundieron, que sacaron cabeza como "semi-periféricos" o como "semi-centrales" y que han vuelto al proceso de decadencia secular. Pongamos que hablo de Madrid, pero hay más en la lista). 
Y añádase la descomposición de los intentos de generar entidades políticas supra-estatales (América Latina quiso seguir, por varios caminos, el ejemplo de la Unión Europea, pero es esta la que se está viniendo abajo).
En ese contexto de cambio generalizado y sin "jefe" alternativo, tiene que resultar preocupante el que alguien como Trump llegue al poder de un país cuyo presupuesto militar es igual al de todos los presupuestos militares del mundo juntos y que encima usó sin escrúpulos y de forma genocida dos bombas atómicas con el objetivo científico que ponerlas a prueba sobre dos ciudades que había sido salvadas de cualquier bombardeo anterior y con el objetivo político de que la URSS supiese que los USA ya las tenían. En todo caso, tiene centenares de bases militares en todo el mundo y despliegue de tropas en muchos más sitios. Si el presidente Trump va a ser aislacionista, es más que dudoso aunque su fortuna haya sido a partir de la economía local, no la internacional. Si no lo fuere, de nuevo Houston, tenemos un problema.
(Añadido el 12 de mayo: Trump puede ser peligroso para el sistema mundial. Pero también Clinton. El candidato cuenta, faltaría más. Pero es el sistema, estúpido -sistema: conjunto de interacciones en una estructura determinada, regida por algunas reglas-)

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