martes, 12 de abril de 2016

Ladrones varios

Ladrones los hay de muchos tipos. Para lo que ahora ocupa a muchos medios, hay delitos de "cuello blanco" y delitos "del resto" (sea cual sea el color de su cuello). Digamos “delitos de gente bien” (la gente, sí) y “de los demás”.
Obviamente, no solo me estoy refiriendo a los tan traídos y llevados "papeles de Panamá" y me lo ha sugerido un texto tomado de una página dedicada "a la información y el análisis de la izquierda negra" (afroamericana, para entendernos). Su argumento se puede resumir en una frase: el 1% de la población (lo que, en otros contextos se llamaban “los de arriba”) tiene una enorme capacidad de robar y, generalmente, no son castigados por practicarla. En cambio, "los de abajo", roban a veces, sí, y por eso son castigados inmediatamente. Se trata, pues, de un evidente desequilibrio entre la probabilidad de robar y la de ser castigado por ello de manera inmediata sin juicios interminables. 
El artículo que uso entra también en el asunto de cómo los medios están afrontando el asunto de esos “papeles”. Primero, el interés de los que han conseguido los 11 millones de documentos (o su acceso sin restricciones al mismo) para dar la matraca con lo que va saliendo. Segundo, el evidente interés periodístico que tiene el tema de modo que los que están fuera del monopolio no tienen más remedio que dar cuenta, de vez en cuando, de sus aspectos más truculentos, es decir, el de las "celebritys", no el del robo ni, mucho menos, el de los grandes ladrones. Y, tercero, dice la articulista, la propensión a arrimar el ascua a la propia sardina cosa que, dice, es particularmente evidente con Putin, que no aparece en los papeles pero que basta que en su entorno los haya citados para que ya la cosa entre en lo que los rusos han llamado "putinfobia". Me quedo con el primero y segundo punto. Del tercero, quién sabe. Lo dejo para los estadounidenses que aparecen a centenares, cosa que, por cierto, desmonta como falsa la teoría de que se han publicado “a favor” de Estados Unidos o los europeos. Decir que se han publicado contra Maduro ya es paranoia. Más incluso que lo de la “putinfobia”.
En todo caso, obsérvese la diferencia entre ser rico (poseer dinero, propiedades muy por encima de la media, como puede ser algún que otro futbolista), ser poderoso (ser capaz de orientar el curso de la acción en términos de los propios intereses o conseguir que otros hagan lo que no hubieran hecho de no haber intervenido la decisión del poderoso) y tener prestigio (ser considerado positivamente por encima de los demás por sus acciones, proyectos, entorno). Los que aparecen en los 11 millones de papeles (filtrados o "hackeados", eso no lo sé) tienen una característica particular, la de ser privilegiados (tener un tratamiento por encima del tratamiento normal, legal, habitual en su sociedad).
El privilegio de disfrutar de un paraíso fiscal no es para todos. Hace falta ser rico. En algunos casos, el que se sepa que ha robado, legal o ilegalmente, al fisco (Hacienda no somos todos)  puede reducirle su prestigio. Y más si es un ex-respetado banco (no sé cómo se puede respetar a un banco, pero esa es otra historia que incluye que Goldman Sachs haya aceptado pagar 5.000.000.000 de dólares para no tener que pagar más por sus fechorías).
Lo que me parece fundamental en este asunto es lo de distinguir entre rico y poderoso. La lista que ha ido goteando (eso es estrategia informativa si es verdad que el consorcio de periodistas investigadores tiene sus papeles hace ya mucho tiempo) muestra a ricos, pero muchos/algunos de ellos no son poderosos. Son figuras, con más o menos prestigio o, sencillamente, desconocidas, que han hecho dinero legal o ilegalmente, que quieren huir de los "infiernos fiscales" a los que, según ellos, se condena a sus conciudadanos (si es que conciudadanos es un término que entienden). 
Total, que hay ricos y poderosos, hay ricos que no son poderosos (ya me dirán el poder de algunos futbolistas o algunos artistas) y hay poderosos que no son ricos... y estos son de los que me interesaría saber. Pero si están en las listas e incluso si pronuncian la frase ritual sobre los fondos de "los tuve, pero ya hace tiempo que los cerré", son, en el posible caso de su evasión fiscal, ladrones. Los demás, pagamos religiosamente nuestros impuestos para así poder financiar salud, educación y servicios sociales públicos que la mayoría de los cuentahabientes no usa ya que tienen acceso a fuentes privadas e incluso internacionales.
Para los Estados Unidos como paraíso fiscal, aquí. En los “papeles de Panamá” hay centenares de estadounidenses, pero ningún pez gordo que no necesita salir de su país para evadir impuestos y mantener dinero negro. Tal vez aparezca alguno. No encuentro la cita, pero leí que el Departamento del Tesoro tiene sus propias cuentas en dichos paraísos para así poderse comprar a sí mismo divisas respetando el sacrosanto principio del mercado, solo que comprador y vendedor son los mismos. La lista de países más opacos, aquí, según el Financial Secrecy Index que declara a los Estados Unidos entre los más preocupantes.
(Añadido el 24: alguno de los estadounidenses que aparecen en los "papeles" es presentado como un "pez gordo" aquí)
(Añadido el 4 de junio: aquí una descripción mucho mejor que la mía del significado de esos "papeles" para las fronteras entre clases sociales, la política, el "anarquismo" de "los de arriba" -ni dios, ni patria, ni amo-, y su "populismo" y "transversalidad")

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