jueves, 14 de abril de 2016

¿Existe la corrupción política?

Hay quien encuentra sospechosa la baraúnda en torno a la corrupción que recorre el Planeta. ¿Un fantasma recorre el mundo? La insistencia mundial en el asunto estaría ocultando la raíz del problema, a saber, el sistema en el que se produce tal ruido mediático.
También hay quien encuentra sospechosas las acusaciones contra líderes latinoamericanos, según este otro autor. Dice que la derecha, como no tiene argumentos contra las políticas de estos líderes progresistas, recurre al argumento personal, al descrédito de la persona como posible corrupta aunque, en realidad, no lo sea. Habría que añadir, como dice este autor y otros, que algunos de los que denuncian están acusados de corrupción también.
Doy mi opinión después de haber publicado dos libritos sobre el asunto: Corrupción (1995) y Corrupción. Corregida y aumentada (2013). La editorial me pidió que en este último retocara el anterior y añadiera lo que correspondía a la nueva ola. El argumento es el mismo en ambos y las diferencias son pequeñas y no me convierte en una autoridad en el asunto sino, simplemente, en alguien que le ha dado vueltas al tema.
La corrupción política (la venta de favores públicos para un beneficio privado del político o de su partido) existe y las oleadas se producen después de las oleadas de corrupción, raramente mientras la corrupción se está llevando a cabo. Estas olas tienen que ver, creo, con crisis económicas que hacen volver los ojos al pasado y encontrar lo que se encuentra (cuando no hay harina, todo es mohína). Los medios de comunicación saben que esos temas venden y se apuntan a airear lo que pueden, convirtiéndose en agentes de la oleada de indignación que recorre a los lectores de periódicos y público de radios y televisiones. 
Los "papeles de Panamá" son un caso interesante y es poco fecundo buscar complejas conjuras y conspiraciones detrás de su publicación (ya me he referido al asunto en varios posts). Hay "damnificados" en la derecha y la izquierda, en el poder y la oposición, en el centro ("Norte") y la periferia ("Sur"). No se trata de corrupción en sentido estricto, pero sí de muchos "crímenes legales" y de más de un delito tout court.
Obviamente, para corromperse hace falta poder hacerlo, es decir, tener algo público que vender y no hace falta mucha imaginación matemática para saber que a más poder y durante más tiempo, mayores probabilidades de encontrar tales comportamientos. La ocasión hace al ladrón. Pero también hace falta gente con capacidad de comprar y voluntad de hacerlo, cosa que en "vacas gordas" es más probable, y en el poder de la derecha del Norte también.
Para el caso de las Españas, el "váyase, sr. González" (socialista) de los años 90 ha sido sustituido por el "váyase, sr. Rajoy" (conservador) de ahora. Quiero decir que el pasado de corrupción sirve para la lucha política del presente sin que, por ello, tenga realmente efectos electorales importantes, fuera, obviamente, de los "impeachment" en curso.  Que haya fundamento real para tales campañas es irrelevante en el espectáculo político que se mantiene con un entusiasta "que no decaiga".
Lo que es curioso es que el clamor mediático y, parcialmente, popular contra tales comportamientos no vaya seguido de acciones concretas para evitarlo aunque, eso sí, produzca un abanico de promesas de que las tomarán en cuenta y, eventualmente, se pondrán en práctica. En el caso de las Españas, el Partido Popular que criticó la corrupción socialista fue después, al tener mucho poder y suficiente tiempo, un seguidor en cuanto a comportamientos corruptos.. En el caso de los "papeles", los paraísos fiscales y el fraude fiscal, temo que sucederá algo parecido. El ejemplo de Cameron es paradigmático: se volverá a tomar "importantes decisiones", como en ocasiones anteriores, que quedarán en agua de borrajas.
(Y soy consciente del uso y abuso que he hecho en este post de frases hechas más o menos metafóricas)
Leo en la publicidad de un libro recientemente publicado (El juicio político de los expertos):
Basándose en la famosa distinción entre «zorros» y «erizos» del filósofo Isaiah Berlin, Tetlock [el autor del libro] considera erizos a los expertos proclives a una visión limitada y coherente del mundo desde firmes convicciones ideológicas. Los zorros, sin embargo, tienen la capacidad de ajustar sus opiniones, son más cautelosos, pragmáticos, tendientes a dudar de sí mismos e inclinados a ver la complejidad y los matices. Si bien no ofrecen grandes titulares y citas, tienen probabilidades mucho mayores de acertar con sus conjeturas. 
Los dos autores que cito al principio, ¿son zorros o erizos? ¿O, como suele suceder en la realidad que no se deja encasillar en dicotomías, son una mezcla de ambos?
En el caso de los "papeles de Panamá", una "teoría de la conspiración" no contra Putin sino de Putin contra los Estados Unidos, aquí. Lo que faltaba. Para compensarla, otra con la opinión de que se trata de una maniobra de la CIA contra los enemigos (más o menos) de los Estados Unidos, con algunos "daños colaterales" como Cameron. Más erizo que zorro, me temo.

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