miércoles, 13 de abril de 2016

Crisis varias

Cuatro fuentes de información que me han interesado en lo que va de año.
1. La primera se refiere a los posibles cambios en el poder económico mundial.  Se lo preguntan sus autores desde la India y muestran cómo ha disminuido el porcentaje de los productos internos brutos (PIB) de los “países desarrollados” sobre el total mundial.
Cierto que las cosas están cambiando, pero no tanto como para que los cambios en el porcentaje del PIB signifique necesariamente un cambio en el poder. Ni siquiera en el económico. Claro que el PIB cuenta pero, como bien se sufre en las Españas, su aumento o disminución no significa necesariamente cambios en el poder en la jerarquía mundial.
2. El poder económico y su posible crisis puede venir de otro lugar: de la concentración en los consejos de administración de grandes empresas: 10 empresas participan en 40.000 a escala mundial; 737 accionistas, el 0,123% de todos los accionistas, controlan el 80% del valor de esas multinacionales; y, además, 146 de estos accionistas, el 0,024% del número total de accionistas, controlan el 40% de su valor total. Hay que volver al “es la economía, estúpido” de la campaña electoral de Bill Clinton, pero en otro sentido: antes de ponernos a despotricar de los políticos, pensemos en quiénes financian, controlan, manipulan, orientan a los políticos. No a todos, no se vaya a creer (no soy tan conspiranoide), pero no por ello inexistentes unos (compradores) y otros (vendedores), llegando o no a la corrupción. Si esa concentración de poder puede llevar a algún tipo de crisis, está por ver. Sí sé que un resorte se puede estirar pero nunca indefinidamente: llega un punto en el que se rompe.
3. Los 11 millones y pico de documentos de Mossak Fonseca, filtrados o “hackeados”, son la punta del iceberg. Según el FMI, el blanqueo de dinero representa entre el  2 y 5%  del PIB mundial y la mitad de los flujos de capitales internacionales;  y circulan o residen en esos paraísos opacos, “entre 600 mil millones y 1 billón y medio de dólares”.
Una parte son transacciones supuestamente legales. Las que no lo son, muestran que cierto tipo de rico se siente moralmente superior al resto de humanos y, en particular, al contribuyente medio. Los “infiernos fiscales” son para los mindundis, los “paraísos” para los de siempre y sus allegados.
De todas maneras, ahí no está "el" poder. Quiero decir que no todos los que han llevado sus caudales a dicho abrigo pertenecen a la "élite del poder". Vistos los nombres "conocidos" (futbolistas, artistas, políticos diversos), todo hace pensar que nos encontramos ante una "clase media alta" del sistema mundial. Pero pocos de ellos son los que efectivamente mandan en el mundo.
4. Crisis de desigualdad, la llamaba Oxfam en un informe de principios de año, anterior a los tres que anteceden. Para ello, resumía diciendo que  "La desigualdad extrema en el mundo está alcanzando cotas insoportables. Actualmente, el 1% más rico de la población mundial posee más riqueza que el 99% restante de las personas del planeta. El poder y los privilegios se están utilizando para manipular el sistema económico y así ampliar la brecha, dejando sin esperanza a cientos de millones de personas pobres. El entramado mundial de paraísos fiscales permite que una minoría privilegiada oculte en ellos 7,6 billones de dólares". Desigualdad entre países en 1, desigualdad de poder en 2 y en recursos en 3.
5. Qué mueve todo esto: un doble motor, a saber, la codicia (querer tener más aunque ya no se pueda gastar lo que se tiene ni viviendo 100 años más y tirando un “kilo” al mes) y la avaricia (estreñimiento en el gasto poniendo el poseer por encima del usar). Y la erótica del poder que, a lo que dicen, es lo mejor, según el proverbio napolitano, 'O cummanna' è meglio d' 'o fottere, mandar es mejor que... Pero aplicado, sobre todo, a un tema principal que no es humanismo (sistema centrado en el ser humano) o ecologismo (centrado en el medio ambiente), sino capitalismo, sistema centrado en el capital (no en el mercado, que no se discute) y que, como dijo Sarkozy a poco de iniciarse esta crisis, necesitaría ser refundado.
6. Dos películas para terminar: "Cuando el destino nos alcance", de una desigualdad extrema, y "1984", según la novela de Orwell, sobre los trucos que utiliza el "partido interior" para seguir en el poder y que no nos planteemos problemas serios. Podemos seguir hablando de “celebritys”.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-. La primera película, "Soylent green", se desarrolla en 1922, es decir, que todavía no se ha llegado a tal situación. La de "1984", como su mismo nombre indica, sí)

No hay comentarios:

Publicar un comentario