sábado, 9 de abril de 2016

Comercio mundial

"El comercio es un medio clave para luchar contra la pobreza y alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio (ODM), particularmente porque facilita el acceso de los países en desarrollo a los mercados y favorece un sistema de intercambio previsible y basado en reglas".
Eso dice el Banco Mundial introduciendo el tema. Vamos a los comentarios, más allá de los entretenidos e inútiles ODM y sin discutir si, efectivamente, estamos ante un medio de luchar contra la pobreza, sobre todo si ese comercio es monopolista.
Lo primero ya me interesó cuando publiqué la Sociología del sistema mundial en 1992, a saber, que dicho comercio, mientras no haya extraterrestres, tendría que igualar las exportaciones y las importaciones. Obvio: lo que uno exporta es porque otro lo importa. Sin embargo, en aquel tiempo ya se daba una notable disparidad entre una cosa y otra y vuelve a darse ahora: el mundo, siempre según el Banco Mundial, exportó por valor de 19,06 billones de dólares e importó por valor de 19,01 billones de 2014 o 15,8 y 16,8, respectivamente, según la misma fuente. Entonces (págs. 28-30) como ahora es obvio que las exportaciones e importaciones no cuadran, se da "discrepancia estadística" y las interpretaciones abundan.
Errores contables es la primera y más fácil. La segunda, que los Estados mienten e hinchan sus exportaciones y reducen sus importaciones para así tener una boyante balanza por cuenta corriente que electoralmente (y monetariamente) siempre viene bien. La tercera, que lo que sale de un país (armas, medicamentos por ejemplo) entran en otro como contrabando y, por tanto, no se contabiliza como importación. Lo de las armas es obvio, dado el nivel de conflictos armados que hay en el mundo. Pero lo de los medicamentos también tendría que serlo, dado su peso en el comercio mundial de que hablaré de inmediato. Después están las "lavanderías", afloramientos de capitales, off shore, dinero sucio, fondos reservados, narcotráfico, comercio de personas que pueden aparecer, según convenga, en un lado u otro del libro de cuentas o de contabilidad del Estado que corresponda. O, claro, no aparecer.
El segundo asunto viene de este gráfico (ir al original para detalles):
Empezando por arriba, se trata de la China, después los Estados Unidos, Alemania, el Japón y Francia. Obsérvese la distancia de la China sobre el resto y constátese la tendencia decreciente en todos ellos excepto en el caso de Francia, la última de todas.
Pero lo que más me ha dejado "in pensiero" ha sido otra cosa: los principales sectores de ese comercio y que son, a saber, petróleo y asimilados (en primer y segundo lugar -dejemos el tercero), medicinas en cuarto lugar y automóbil en quinto. 
Lo de las medicinas hay que tenerlo muy en cuenta ya que es uno de los sectores (junto al de las armas) en que más casos de corrupción se conocen. Pero el petróleo y los coches tampoco habrá que dejarlos sueltos. De todos modos, y por seguir especulando, no deja de ser curioso lo que sucederá cuando el petróleo se acabe (sea pronto o tarde, tanto me da) y los coches tengan que pasar a otro tipo de combustible o a la electricidad o al panel solar o a lo que sea. Los dos "petróleos" ya suman más que los tres sectores restantes.



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