miércoles, 27 de abril de 2016

Bienvenida a las armas

Cuatro puntos en este sugestivo artículo.
El primero se refiere al gasto militar estadounidense. Un billón de dólares si se suman todas las partidas que tienen que ver con el tema: más que todos los gastos militares de todos los países del mundo juntos. El artículo añade comparaciones en términos absolutos y en proporción a los respectivos PIB.
El segundo incide en lo profunda que está en las mentalidades estadounidenses la idea imperialista. Las referencias al "populista que tiende hacia la izquierda" (como se le llama en el artículo) Bernie Sanders hacen ver hasta qué punto comparte esas ideas: no piensa en reducir la presencia militar en el mundo (800 bases) sino en compartir los gastos con los aliados.
El tercero es una sencilla respuesta a la pregunta de rigor, cui bonum, a quíén aprovecha ese despliegue tan espectacular. A las Grandes Empresas, a Wall Street, responde el artículo. No solo porque se trata de keynesianismo invertido y pervertido (eso no viene en el artículo y sería el papel que el dinero público tiene en la economía estadounidense a través del sector -privado- armamentista y de "contractors"). Lo que afirma el artículo es que el despliegue militar tiene que ver con los intereses económicos (energía, mercados, competencia) de esas Empresas.
El cuarto puede ser todavía más discutible: el capitalismo se basa en la violencia. Algo hay de eso en el sentido de que el sistema capitalista ha conseguido perdurar más que cualquier otro sistema previo precisamente por su conquista y ocupación de nuevos territorios. El problema, añado, es que ya no hay más territorios que conquistar y ocupar. Houston, tenemos un problema.

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