miércoles, 16 de marzo de 2016

Mirando a otro lado

Ya comenté, de pasada, el hecho de que, en algunos momentos de este invierno, la temperatura en superficie en el hemisferio norte ha superado brevemente los 2ºC con que algunos expertos advierten del calentemiento (peligroso) global. Con un amigo boliviano hemos estado comentado los avatares de diversos lagos en su país (que fue el mío): Poopó, Alalay, Angostura. Son casos diversos ya que no en todos hay represas en países vecinos ni hay minas en activo o desaguisados gubernamentales. Pero la cosa es que o han desaparecido o han expulsado a los seres vivientes que habitaban en ellos. Ahora leo que la temperatura en superficie, este febrero, ha estado 1,35ºC por encima de la media haciendo que algunos alerten por una emergencia y muchos estadounidenses encuestados por Gallup lo achaquen al cambio climático (lo cual no lo convierte en verdad: en tiempos de Galileo la mayoría pensaba que la Tierra estaba quieta y era el Sol el que daba vueltas a su alrededor).
No sé si todo eso es verdad ni si los datos son correctos ni, en el caso de que lo sean, la interpretación y la predicción son acertadas. Solo vuelvo a levantar acta del clamoroso silencio con que los políticos preocupados con el hoy y, a lo más, el mañana (nunca el pasado mañana) responden a este pequeño problema. Mucho más pequeño que el de saber quién ocupará el sillón presidencial, claro.

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