lunes, 14 de marzo de 2016

¿Cómo me manipulan?

Es lo menos que puedo preguntarme después de leer este sesudo trabajo traducido en Rebelión.
Su autor comienza repasando las diversas distopías (literarias o académicas) publicadas a lo largo del siglo XX (comenzando en 1908 con London) y pasando, por supuesto, por Huxley y Orwell. Y poco a poco va llegando a nuestros días en los que hace referencia a sus propias investigaciones de laboratorio (es, básicamente, psicólogo) y sus ramificaciones para la vida colectiva tanto en el campo económico como en el político, con especial énfasis en el motor de búsqueda de Google.
Claro que hay centros de poder (no me gusta este abstracto, pero es que no tengo alternativa empírica) en los que se recogen infinidad de datos (big data) sobre cada uno de los usuarios de internet. Obvio: fuera de internet, el control tiene que ser otro. Y, claro, no todo el mundo, por muchos que sean, tiene acceso a internet. Los casos de Asange y Snowden muestran hasta qué punto tal cosa puede ser cierta, es decir, hasta qué punto "algunos" pueden tener un conocimiento pormenorizado de mis gustos y disgustos.
Que de ahí, de esa ingente información, se deriven tácticas para manipularme, es verosímil. Cierto que no soy importante como para que las búsquedas sean individualizadas, o sea, que me busquen a mí. Ni tampoco que este blog sea tan popular y subversivo que merezca un ciber-ataque (tengo un amigo latinoamericano que sí lo ha recibido). Pero sí puedo ser parte de un montón de informaciones recibidas, metidas en un saco estadístico y convenientemente trasformadas en... ¿qué? Pues ese es mi problema: que no sé cómo me manipulan aunque estoy convencido que lo intentan. No a mi personalmente, un número más en el montón, pero sí a los que estamos en el mismo nicho de márketing comercial o electoral. No soy yo: somos un grupo. Y hay más grupos, claro. 
Pues eso: levanto acta de mi ignorancia. Y me pregunto si al autor del primer texto que he citado también le manipulan o él y los suyos consigue estar libre por estar por encima de la masa. Porque tal vez esa sea la forma más sutil de manipulación.

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