martes, 22 de marzo de 2016

Bruselas, 22 de marzo

Comparto el rechazo del asesinato terrorista en Bruselas. Como tal, indiscriminado.
No me gusta que, en las Españas, haya habido quien lo ha aprovechado para arrimar el ascua a su sardina.
He sabido del asunto por una noticia del Washington Post que me ha entrado al móvil mientras viajaba en tren. En el almuerzo, he comenzado a sufrir los reality shows de la televisión que había en el bar. En el coche, después, he seguido sufriendo esos shows por la radio (mucho "lado humano", mucha "indignación", mucho "dolor", mucho "espectáculo dantesco")
¿Qué me faltaba? Tomando, una vez más, la metáfora de la medicina clínica, me faltaba anamnesis, historia clínica ya que casi parecía que lo que se había producido era un punto en el espacio-tiempo totalmente aislado y, si conectado, lo era con atentados del mismo tipo producidos en Europa en general y en España en particular.
Me faltaba un mínimo de diagnóstico. Decir que ha sido el Estado Islámico (como ellos han reivindicado) no es suficiente aunque en su comunicado hay referencias a los antecedentes a los que dicen responder. Falta un análisis de los factores que han llevado a tal barbaridad. Decir que son irracionales no es la mejor manera de entenderlo (porque son irracionales en el mismo sentido que los que ponen vallas contra los que buscan asilo) y promulgar un guerra santa en paralelo a la supuesta guerra santa del EI tampoco.
Me faltaba algo sobre el "qué hacer" que fuera más allá de "aplastémosles". A estas alturas ya se tendría que saber que esa no es la terapia apropiada. Que produce un aumento del mal. Seguridad, sí, por supuesto. Pero sabiendo a qué enfermedad se está enfrentando uno y qué factores la provoca. Si es una tos, no vendrá mal saber si es faringitis o cáncer de garganta o una simple tos estacional.
Repetido por enésima vez: el atentado es indiscriminado, sí, pero la respuesta no tiene por qué ser igualmente indiscriminada y meter a todos los musulmanes en el mismo saco. El EI y sus franquicias han sido unos bárbaros en su indiscriminación. No parece buena idea ser igualmente indiscriminados.
Y no se olvide que el EI no ataca por igual a cristianos que a musulmanes: 87 por ciento de atentados perpetrados por organizaciones islamistas entre 2000 y 2014 lo han sido en países de mayoría musulmana. Si hay que sentir dolor por las víctimas, también por las de Bagdad, Estambul y Raqqa. Lo que si parece es que están interesados en que en Europa se haga la vida imposible a los musulmanes que viven allí para así tener posibles "quintas columnas".
Policía, espionaje, infiltrados sí. Pero xenofobia no. Ya es suficiente con la vergüenza de estos últimos días por parte de los bruselianos que, seguro, no han sido los más golpeados por estos ataques indiscriminados (indiscriminados quiere decir que no van contra "los de arriba": los islamófobos suelen olvidarse de Arabia Saudi y similares).

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