lunes, 29 de febrero de 2016

Trump-etas

De vez en cuando, entre los civilizados y cultivados europeos, se percibe un cierto desdén hacia los excesos del candidato Trump. No voy a entrar en el susto que recorre el cuerpo de algunos de sus correligionarios del Partido Republicano ante la posibilidad de que consiga la nominación y, lo que sería peor, la presidencia de los Estados Unidos. Simplemente, me contento con enviar al amable lector a este texto en el que, después de reconocer la evidente heterogeneidad de la extrema derecha europea, se levanta acta de los cinco líderes europeos que poco tienen que envidiar al estadounidense: Le Pen, Orban, Wilders, Salvini y Kaczynski. 
No sería mala idea para aquellos europeos la de mirar primero en el patio propio antes de hacer incursiones en el ajeno. No se trata del evangélico "ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio" ya que, hay que reconocerlo, lo de Trump puede tener mayores consecuencias para el mundo que lo que pueda producir Salvini en Italia.
La fragmentación política (ahora le ha tocado el turno a Irlanda) que aqueja a Europa es un caldo de cultivo ideal para la aparición de estos salvadores de ideas claras y referencias evidentes al "pueblo", la "nación" y, sí, la "gente". Cuanto más simples sean y cuanto más brillantemente definan al "enemigo", mejor. 
Pero no tienen por qué estar todos en la extrema derecha. A principios del siglo pasado, los anti-demócratas estaban en ambos lados del espectro. Por supuesto que unos y otros se criticaban (y odiaban) mutuamente y a los otros que lo que ofrecían era una falsa democracia que no tenía en cuenta la raza ni el pueblo. Mussolini lo tenía claro: "La democracia ha quitado estilo a la vida del pueblo. El Fascismo se lo devuelve al darle una línea de conducta, esto es, color, fuerza, pintoresquismo, sorpresa y mística, todo aquello en fin, que cuenta en el alma de la multitud". El franquismo español hablaba de democracia orgánica. Y los soviets de democracia popular. Hitler era más claro: "Con humanidad y democracia nunca han sido liberados los pueblos".

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