viernes, 26 de febrero de 2016

Tres mundos

Tuve que ir ayer a la ciudad (en autobús, por supuesto) y me encontré, en diversos momentos de mi trajinar, con tres amigos bien diferentes.
El primero fue un político jubilado y, a pesar de ello, amigo. Rápido intercambio de los respectivos partes médicos para entrar de lleno en la conversación en medio de la calle: la política, claro. Qué está pasando, qué nos ha llevado a este punto y qué puede pasar. A pesar de las diferencias, coincidíamos en lo fundamental y quedamos, previo intercambio de teléfonos, en vernos para hablar más detenidamente. Política española, por supuesto, sin ninguna excursión allende las fronteras.
Después me he encontrado con un antiguo vecino y, a pesar de ello, amigo. Directamente a preguntar por las respectivas familias con detalles en especial sobre su asombrosa madre, mi amiga, cómo extraordinariamente bien que lleva su ya muy avanzada edad y cómo mantiene su lucidez y sentido del humor.
Al subir al autobús para regresar al pueblo me he encontrado con un profesor de la universidad, economista y, a pesar de ello, amigo. Hemos hablado (él a voz casi en grito -deformación profesional por dar clase sin micrófono-) de temas comunes -el desarrollo, el cambio a escala mundial, las condiciones para el cambio, las diversas propuestas sobre la Unión Europea, los autores que ambos conocemos y algunas perspectivas inmediatas de trabajo (que, en mi caso, he declinado).
Por eso he titulado este post con "tres mundos" porque no ha habido nada en común en los tres casos. Ni siquiera una frontera. Eran planetas alejados el uno del otro, cada cual con su lógica: poder, familiaridad, conocimiento.
Sé bien que el segundo tiene más mundos, pero no tengo tan claro el primero y el tercero tengan más mundo que el mundo del que hemos hablado: poder sin ciencia, ciencia sin poder, y, en común, un preocupante aislamiento de objetivos y métodos. Así es la vida.
Todo hay que decirlo, antes de subir al autobús he tenido una breve conversación con otro amigo (profesor jubilado también) sobre las condiciones para acceder al carnet que permite viajes gratuitos en dicho servicio público. Hay quien está en contra y hay quien lo defiende. Pero lo interesante ha sido la información que me ha dado sobre una residencia de jubilados municipal que hay en el pueblo y que yo desconocía: tiene biblioteca -hemeroteca- y servicio de comidas. Otro mundo sin tanto empaque como los dos anteriores. Por eso he dicho tres y no cuatro. Sin embargo, ha sido ahí donde he obtenido información de relevancia inmediata. Tal vez ese sí sea mi mundo y, en los otros tres, solo soy un turista.
(Por la presente certifico que los cuatro encuentros han sido reales y que procuro reproducir sus temas de la manera más exacta posible a pesar del evidente resumen. Conste).

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