lunes, 8 de febrero de 2016

La que se nos viene

Con esa facilidad para pensar en el propio país como si fuese una isla desconectada del resto del Planeta, hay un grupito de políticos españoles explicando lo que su partido les ha dicho que digan y les ha escrito en un argumentario con la instrucción de que lo repitan aunque no venga a cuento. Me ha sucedido escuchar exactamente la misma frase y la misma metáfora en dos políticos del mismo partido pontificando en contextos muy diferentes (rueda de prensa uno y "tertulia" televisiva el otro). Parece, pues, que hay un "consenso" sobre la necesidad de formar gobierno cuanto antes ya que, si no, se abalanzarán sobre el país todo tipo de males, sobre todo los económicos que, por lo visto, son los peores males que pueden caerle a un país.
No niego que lo (mal) que hacen los políticos en el gobierno central afecta al funcionamiento del país. Faltaría más. Pero no vendría mal que añadiesen a tales planteamientos interesadamente agoreros, qué piensan hacer o qué se podría hacer o qué se debería hacer ante la economía mundial amenazada por riesgos bastante más importantes que el secundario de carecer unos días más de gobierno central. Se puede leer este sencillo y denso texto de Nouriel Roubini sobre los tiempos que vivimos en este mundo mundial y sobre las perspectivas de futuro para el mismo. Cierto que muchos de los factores ahí enumerados escapan de las competencias y posibilidades de un gobierno semi-periférico como el español, pero no estaría de más plantearse cómo adaptarse a tales contextos previsibles. Lo curioso es que esto que acabo de decir se podría decir de la mayoría de países, por no decir de todos ellos. Y sin embargo, cada cual sigue pensando que el centro de una Esfera puede estar en su superficie y que "el mundo es su mundo", es decir, su ámbito de poder.

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