sábado, 6 de febrero de 2016

De progres y carcas

Es curioso que esas dos palabras tengan connotaciones tan diverentes en las Españas y en los Estados Unidos. Bueno, para ser exacto, me refiero a "progresista" y "conservador".
En las Españas "progre", en determinados contextos, es peyorativo y más si va a compañado con el calificativo de "trasnochado". En los Estados Unidos "progresive" no es una mala palabra. De hecho, es uno de los calificativos que se usan para hablar positivamente de Bernie Sanders. No solo eso, sino que se les llama tal para distinguirlo de los que se dicen tales pero no lo son.
Lo contrario sucede con "conservative". En los Estados Unidos es positivo y en las Españas es negativo. De todos modos, "ultra-conservador" es igualmente negativo. Algo así como "fascista" en las Españas.
Curioso, de todas formas, que "socialista" fuera una palabra negativa en los Estados Unidos y que ahora vuelve a estar en el candelero gracias a Sanders mientras que en las Españas eso de "socialista" parezca estar en retirada.
Moraleja: no hay que darle a las palabras políticas el significado que le atribuye el diccionario (incluso el de Bobbio); lo importante es el significado que le da una sociedad y, para ser más preciso, el significado que le da un determinado sector de dicha sociedad. Pienso, por ejemplo, en la palabra "populista": que depende de quién la diga para que signifique una cosa u otra. Solo las palabras importan: el resto es charlatenería, como decía Ionesco.
(Añadido el 9: el documento que utiliza el PSOE para negociar con otros partidos políticos su posible investidura se titula "Programa para un gobierno progresista y reformista" -subrayado mío-. Se encuentra, por ejemplo, nada menos que aquí. A mayor entretenimiento para ociosos, obsérvese el uso que se hace de la palabra "populista" en la revista The Progressive en el contexto de las pre-candidaturas de Clinton y Sanders)

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