sábado, 2 de enero de 2016

Tres pequeñas verdades

Las encuentro en mi pantalla hoy mismo:
1. La Ilustración no solucionará el problema del Islam. Primero, porque el Islam es suficientemente heterogéneo como para atribuir al conjunto lo que se observa en alguna de sus partes. Después, porque el tal "problema" no es tan de índole cultural como para que cambiando las ideas se cambien los comportamientos que tienen que ver con factores mucho más mundanos. Y, sobre todo, porque la Ilustración europea, que es la que se pone de modelo, no acabó con el problema europeo de violencia, explotación y colonialismo. Sobre todo con el primero. Y pienso ahora en la espantosa cantidad de decapitaciones perpetradas por las autoridades saudíes, con numerosas ejecuciones en un mismo día: 47 para ser exactos. Además, si la Ilustración europea precedió a la I y II Guerra Mundial (la misma guerra en el fondo), las políticas "occidentales" en el Oriente Medio y Asia acentuadas recientemente podrían estar precediendo a una III Guerra Mundial (no la que dice el papa Francisco, por decirlo todo).
2. Los políticos no pisan la calle y viven en un mundo ajeno a las preocupaciones reales de la gente de la calle. Para colmo, sus campañas se pueden tildar de campañas de desinformación en las que los llamados "medios de comunicación" colaboran diligentemente. Hablan de sus cosas entre ellos, producen "realities" en la televisión que poco tienen de "reales", deciden de espaldas a la gente corriente (incluso los que dicen hablar en nombre de la "gente" o, por lo menos, representarla) y, en contradicción con lo dicho, hacen lo que reconocía Lope de Vega: dan al vulgo lo que el vulgo pide. Pero con demandas que han sido provocadas y manipuladas convenientemente de forma que aparten la atención de los problemas reales. Podría estar hablando de las Españas (incluye a Cataluña), pero lo que encuentro se refiere a los Estados Unidos.
3. Los ricos son egoístas. Para ser exactos, hay una larga serie de investigaciones que concluyen, como resume Paul Krugman aquí, que:
The affluent are, on average, less likely to exhibit empathy, less likely to respect norms and even laws, more likely to cheat, than those occupying lower rungs on the economic ladder.
En realidad, traigo este tercera pequeña verdad no por sí misma, sino por lo que hace pensar sobre las otras dos: "es la desigualdad, estúpido", que podríamos decir ahora. Para ser exacto, es el aumento de la desigualdad lo que subyace a los dos anteriores: desigualdad entre países y desigualdad dentro de los países. Los países ricos y los ricos muestran menos empatía hacia los problemas de los demás, no suelen respetar las normas e incluso las leyes (son responsables ante Dios y ante la Historia, como decía el franquismo de sí mismo) y tienden a hacer trampas. 
¿Son los políticos, en general, ricos o es que "el gobierno es el consejo de administración de los burgueses" como decía el Manifiesto Comunista? Creo que ninguna de las dos. Porque no es riqueza lo que está sobre el tapete sino escala social -poder, privilegio, prestigio- ("los de arriba", "los de abajo" y "los de en medio" según la terminología que Orwell atribuye al manual del "ingsoc" -socialismo inglés- de Goldstein en su 1984).
Algo hay en esa novela que resuena con estas tres pequeñas verdades: un mundo en el que la guerra es paz, donde la manipulación informativa es la regla y donde es el Partido Interior el que cumple con el resumen que ahora hace Krugman de "los de arriba" ("libertad es esclavitud"). Tal vez los gobiernos no tengan poder, como dice Varoufakis y parece verosímil, pero están "arriba". Y a los "proles" (grupos sociales o países), que les vayan dando.
(Añadido el 3 de enero: el ayatolá Khamenei, iraní, pide "venganza divina" para la ejecución -o asesinato judicial, más o menos judicial- perpetrado contra un clérigo chiíta por parte de los saudíes, sus aliados. Aquí la noticia,  y sus más de 40 detenidos, que se añade a los malos presagios del "todos contra todos", "occidentales" incluidos)

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