lunes, 25 de enero de 2016

Sobre pragmatismo y falso pragmatismo

Una entrada de Robert Reich a propósito de un artículo de Paul Krugman a propósito de las diferencias entre Sanders y Clinton, pre-candidatos ambos a la presidencia de los Estados Unidos. 
Krugman contraponía el idealismo del primero con el pragmatismo de la segunda: de nada sirve ofrecer magníficos objetivos si no hay un concienzudo análisis de los medios disponibles para lograrlos. No es cuestión de diagnóstico (medio lleno, medio vacío) sino de saber si es preciso contentarse de un vaso medio lleno antes que quedarse con un vaso vacío (eso sí, lleno de simpáticos "seamos realistas, pidamos lo imposible").
Reich, por su parte (y recordando su paso por puestos en gobiernos estadounidenses), afirma que contentarse con el vaso medio lleno corre el riesgo de quedarse con el vaso vacío efectivamente. Que lo importante es la movilización, la presión ciudadana, la constatación de dónde está el problema realmente (el poder y los poderes realmente existentes). Que no es cuestión de presentar lindos ideales sino de trabajar por conseguirlos apoyándose en las movilizaciones. Tampoco es que sea tan fácil, pero ese es su punto.
Vuelvo a la entrevista a George Soros que cité anteayer . Lo que es central es el análisis concreto de situaciones concretas, sus posibilidades reales y la constatación de cuáles son las fuerzas (sociales, económicas, políticas, culturales) que llevan en la dirección que uno considera como deseable (sabiendo que otros consideran deseable otras direcciones posibles). Diagnosticar concienzudamente al enfermo, establecer los fines, sí, pero evaluar los medios realmente disponibles y ponerlos en práctica en las alianzas disponibles. En efecto, hay pragmatismos que consisten en dejar las cosas prácticamente como estaban en referencia a los fines declarados como propios. Pero también hay pragmatismos que, haciéndolo todo correctamente, no consiguen sus objetivos. Los hechos son tozudos y no siempre se dejan trasformar por diagnósticos y terapias apropiados ni, mucho menos, por buenas intenciones.

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