martes, 19 de enero de 2016

Sobre Irán

Los que tienen (tenemos) particulares simpatías primarias hacia los "underdogs", los que sufren una violencia estructural o, sencillamente,  son los débiles en una confrontación, tenían (teníamos) ciertas simpatías hacia Irán, aunque no fuese más que por llevar la contra a la avalancha de exageraciones sobre su carácter no-democrático, su fundamentalismo y la agresividad de sus clases dirigentes.
El argumento era sencillo: Irán era (es) más democrático, por ejemplo, que Arabia Saudita, su exportación de fundamentalismo es mucho menor que la del wahabismo saudita y, si, se encontraba enfrentada a Arabia Saudita por la hegemonía en la región, con el imperdonable pecado adicional de rechazar al régimen de Israel (aunque hasta eso fue exagerado al traducir malignamente algunos discursos de Ahmadineyad). ¿Nuclear? Es posible, aunque ellos lo negaban, pero resultaba hipócrita y cínico que fuesen potencias nucleares (que las habían usado en Hiroshima y Nagasaki o en Mururoa) las que vociferaran contra la eventualidad de tal programa.
Esto último ha cambiado. El acuerdo, fruto de la "diplomacia fuerte" (strong diplomacy) según el discurso de Obama anunciándolo, una vez verificado por la Agencia internacional de la energía atómica, supone un cambio sustancial. Ha dejado de ser "underdog" y ahora hasta el ministro español de asuntos exteriores se regocija con la posibilidad de una refinería iraní en Algeciras, Andalucía, que crearía no-sé-cuántos empleos. Han dejado de ser malos, aunque su exportación de petróleo pueda hacer bajar todavía más el precio del crudo, con las previsibles consecuencias en el sagrado templo de las Bolsas (su arquitectura no suele ser gótica, a no ser que por gótico se entienda un determinado estilo de vida y vestido).
Y ahora es cuando es preciso recordar que Irán practica la pena de muerte con más frecuencia que Arabia Saudita (que ya es decir), reprime a los sindicalistas y dificulta la labor de la oposición y, en particular, de los candidatos de la misma. Democracia, sí, pero con muchas más carencias que la media de democracias, todas imperfectas. 
El acuerdo puede que no dé paso a la barbarie, como se ha dicho, pero sí permita decir algunas cosas que, por ser "underdog", se callaban. Que haya dado dinero al partido español Podemos me resulta irrelevante (las cuentas de todos -insisto, todos- los partidos son opacas en el terreno de sus financiaciones exteriores). Y va a ser más irrelevante para los que esperan un "bienvenido, mister Marshall", ahora que ha vuelto a la "comunidad internacional", es decir, al mercado "libre".
Pero no está todo dicho. Desde otras posiciones, se sigue pensando que mejor bombardear Irán (sic) o, en todo caso, seguir desconfiando más allá de la "strong diplomacy" de Obama. Republicanos, obviamente. Desconfianza mutua, por supuesto.

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