miércoles, 13 de enero de 2016

Qué los radicaliza

El Royal United Services Institute  (www.rusi.org) publicó el pasado octubre un estudio sobre los factores que podían llevar a la radicalización política y, eventualmente, a extremismo violento. Para ello, revisaron más de 150 libros y artículos académicos sobre el tema, intentando ver qué respuestas parecían comprobadas y cuáles no. Traduzco, ordeno según su clasificación y añado, en algún caso, un comentario.
1. Estos factores no llevan a la radicalización
Las madrassas, los centros de educación islámicos, como canal de difusión  y adoctrinamiento de propuestas extremistas.
La vulnerabilidad ante los mensajes extremistas producida por la escasez de información, analfabetismo funcional y falta de fuentes de información variadas, llevando todo ello a ver los problemas en blanco o negro con escasa comprensión del contexto.
La falta de empoderamiento de las mujeres que se supone, erróneamente, que juegan un papel moderador contra el extremismo.
Los ideales de masculinidad y honor que son difíciles de alcanzar en determinadas sociedades.
Comentario: no es la religión en cuanto tal ni la ignorancia ni un determinado sexismo lo que está detrás de este problema.
2. Estos factores sí que llevan a la radicalización
Desigualdad y discriminación institucionalizada que coinciden con divisiones religiosas o étnicas.
El fracaso de los gobiernos en proporcionar servicios básicos (sanidad, educación, bienestar). Favorece que grupos extremistas cubran esas necesidades y consigan apoyo en consecuencia.
Ausencia de paz y seguridad. En ese contexto, las poblaciones están dispuestas a menudo a aceptar cualquier entidad que les ofrezca estabilidad
La búsqueda de la identidad personal y de grupo entre los que sienten que ha sido debilitada por un cambio social rápido.
El crecimiento de las identidades religiosas y étnicas, sobre todo si entran en competencia con la lealtad hacia el estado.
Comentario: Desigualdad, discriminación, inseguridad, alienación política, insatisfacción de otras necesidades básicas. La religión viene después.
3. Estos factores, también, pero con muchas más excepciones
Los grupos organizados de la sociedad civil que han intentado cambiar las cosas relacionándose con el estado y no lo han conseguido, es más probable que, a veces, recurran a tácticas extremistas y que, eventualmente, alcancen apoyo por parte de la población general.
Experiencias de discriminación y exclusión compartidas pueden llevar a que se acepte o se dé crédito a una sola versión mezclando resentimientos y objetivos en una sola solución.
Comentario: el fracaso de grupos que hasta han podido ser bienintencionados en su origen y las respuestas simplistas ante situaciones complejas se mezclan, y no solo para llegar a comportamientos violentos, pero sí radicales (no hay que irse muy lejos de la Península Ibérica). Pero las respuestas simplistas pueden llevar a nuevos fracasos con lo que lo que produce es todavía mayor retraimiento.
4. Finalmente, estos factores unas veces llevan a la radicalización y otras no
La pobreza de ingresos y las carencias son factores que pueden llevar a la radicalización. O al conservadurismo.
Una participación política bloqueada, corrupción muy extendida en el proceso político, dominación por parte de una élite y escasas esperanzas de cambio que  crean frustración que puede ser aprovechada por grupos extremistas aunque no siempre.
El fracaso del estado en proporcionar seguridad y justicia junto a la experiencia popular de instituciones predatorias y opresivas del sector de la seguridad, son factores que llevan al extremismo. O al retraimiento.
Los jóvenes subempleados con aspiraciones frustradas y con papel muy limitado en la sociedad son particularmente susceptibles de radicalización. No siempre.
Los sucesos en Palestina o Irak percibidos como un ataque mundial contra el Islam y la creencia de que los países de mayoría musulmana son menos prósperos de lo que deberían (como resultado de políticas occidentales), originan indignación y resentimiento que fomenta el apoyo a la acción extremista.
Comentario: la pobreza no es el problema, sino la desigualdad y la discriminación. Me resulta inesperado el último punto, el de Palestina, Irak y demás situaciones violentas en el mundo de mayoría musulmana. Pero eso dice la literatura analizada por el informe que estoy siguiendo. Que “los países de mayoría musulmana son menos prósperos de lo que deberían” probablemente tiene apoyo entre unos, menos informados, que entre otros que saben cuál es la situación de las monarquías petroleras. Porque si el problema es de desigualdad, esta ya se da entre “países de mayoría musulmana”, por ejemplo en las clasificaciones del PNUD y su “índice de desarrollo humano”. Dichos países se encuentran en todas las categorías, arriba y abajo.
En general, conviene hacer salvedades sobre las fuentes del estudio en cuestión. Pero no es malo el enfrentarse a los resultados.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Ideas de Soros para luchar contra el EI; aquí se pretende más. Elucubraciones sobre el hecho de que los "lobos solitarios" suelen ser suníes y no chiíes, aquí)

No hay comentarios:

Publicar un comentario