viernes, 8 de enero de 2016

¿Es religión? No, es Leviatán

Un gobierno, en un estado con mayoría de una determinada variante de una religión, persigue a los que practican una variante diferente de esa misma religión. Obsérvese que no se trata de luchas entre religiones sino de intervención política a favor de una determinada variante de la misma religión. Cierto que las luchas entre religiones son más vistosas, en el caso de que se dé tal cosa. Pero estos otros casos son dignos de mención para rebajar visiones apocalípticas sobre el "choque de civilizaciones" (suponiendo que las "civilizaciones" son religiones). Dos casos interesantes.
El gobierno ruso, de acendrado cristianismo (eso sí, ortodoxo), persigue a los cristianos de otras tendencias (el cristianismo es muy heterogéneo).
Item más, el gobierno saudí, de acendrado islamismo (eso sí, wahabita), persigue a los musulmanes de otras tendencias (el Islam es muy heterogéneo).
Tendría que ser evidente que tales persecuciones tienen poco que ver con la religión en sí misma ya que es utilizada como instrumento (no como causa) de otras actividades estrictamente políticas. Pues lo mismo tendría que pensarse para los "choques de civilizaciones" en el caso de que existan.
(Añadido el 15: Wallerstein, a propósito de los problemas Arabia Saudita - Irán, normalmente interpretados como choque entre chiítas y sunitas, recuerda los numerosos momentos en que ha habido colaboración entre ambos países. La alianza y el conflicto no pueden atribuirse a sus respectivas versiones del Islam sino a asuntos más mundanos. Al fin y al cabo, una constante -la religión- no puede explicar una variable -la relación entre países- que tiene más que ver con la geopolítica, los cambios en el país hegemónico o la economía. Lo mismo puede decirse de las peleas dentro de la misma variante de esa religión. Ejemplos abundantes de enfrentamientos intra-suníes, aquí)

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