miércoles, 9 de diciembre de 2015

¿Qué es noticia?

Ha sucedido en las Españas ahora en campaña para unas elecciones generales. Las cadenas de televisión (parte, como se sabe, de conglomerados mediáticos más amplios) han competido y compiten por organizar espectáculos a los que llaman "debates", a la estadounidense. Los partidos se eligen por su impacto en la audiencia y no por su mayor o menor presencia en el Parlamento ahora durmiente. 
De momento, ha habido dos de ellas. En la primera, intervinieron los cabezas de lista por Madrid del PSOE, Ciudadanos y Podemos, que fueron presentados como candidatos a la presidencia del gobierno. En la segunda, se añadió, a los anteriores, la segunda de la lista madrileña del Partido Popular. Algunas emisoras lo retransmitieron en directo, alcanzando esta última hornada una cifra superior a los 8 millones de personas que lo siguieron (cosa que me extraña, pero ese es el dato proporcionado por la emisora de televisión. Bueno, ellos daban más de 9, lo cual me parece todavía menos creíble a no ser que en el recuento se incluyan a los que, al hacer el correspondiente zapeo -zapping- cayeron inadvertidamente en dicha emisora y pasaron rápidamente a otra para evitar ese espectáculo ya que preferían otros espectáculos menos ordinarios)). No estoy ni entre los que siguieron el primero ni entra los que siguieron el segundo.
Mi sonrisa apareció cuando, al día siguiente del segundo debate, se produjo algo parecido a lo sucedido después del primero, a saber, que los periódicos ajenos a la organización del espectáculo guardaron un clamoroso silencio ante lo que era noticia: los millones de personas que habían seguido el respectivo debate. Viceversa, los periódicos de las cadenas organizadoras dedicaron páginas y páginas al asunto.
Pase. Pero eso indica qué es exactamente noticia para cada uno de los medios y es algo que no tiene que ver con lo sucedido sino con los intereses (o manías) de los medios. Silencio absoluto frente a cobertura amplísima para un mismo suceso dependiendo no del suceso sino, como digo, del pie con que cojea cada medio.
Y si eso sucede en un asunto tan intrascendente (aunque se presentó como el debate "decisivo" -faltan varios debates igualmente "decisivos"-), qué no sucederá con asuntos importantes que tienen que ver con el dinero y el poder, tanto local como internacional. Clamorosos silencios por parte de unos y algarabía por parte de otros, en particular cuando se introducen los medios electrónicos.
Ejercicio para clase: compárese esta versión de lo sucedido en Venezuela con esta otra (ambas en castellano) y véase de qué NO hablan unos mientras otros lo subrayan y viceversa. En estos casos, los dos se refieren al mismo hecho (los resultados electorales en dicho país), pero lo interesante es ver los silencios de cada cual, comparados con lo prolijo del otro. Lo que se inventa o parece inventarse cada uno de ellos, no va para examen.
(Elzo me corrige el penúltimo enlace que, efectivametne, era defectuoso. Llevaba a la fuente pero no al texto. Gracias, Elzo).

1 comentario:

  1. El penúltimo enlace está mal, debería ser éste:

    http://panamarevista.com/venezuela-el-ocaso-de-los-idolos/

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