sábado, 12 de diciembre de 2015

Mediambiente: parole, parole, parole

Para Monbiot son promesas que se las lleva el viento. Peor es para Hansen: un fraude. Como me esperaba muy poco de esta cumbre de París, no me extrañan estas dos opiniones tan negativas. 
Y me esperaba poco por el hecho de que sé lo que supone estar atrapados en el corto plazo. La tentación de dejar la solución ad kalendas graecas, cuando los signatarios ya estén todos calvos o convenientemente convertidos en cenizas de la incineradora, es muy grande. Bernie Sanders va en esa dirección.
Daba por supuesto que las tentaciones están para caer en ellas. ¿Para qué si no? La razón para las tentaciones intrascendentes es que siempre queda el temor de que no se vuelvan a presentar, así que "caigamos en ellas". Pero esta tentación de dejar para mañana lo que no puedes hacer hoy era más que previsible que iba a llevar a caer en ella. Solo que esta lleva a asuntos realmente trascendentes si no estamos ya en ellos.
Hay, de todas maneras, una solución más sencilla y es la de muchos republicanos estadounidenses: negar el problema. Trump lo hace y, en Francia, lo hace, a su manera, Le Pen. Pero cuando se despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
(Añadido el 14: aquí las buenas noticias al respecto y aquí un balance. También el del Financial Times. Aquí, en cambio y con algún punto en común con el anterior, un "where is the beef", cómo es que no se abalanzan a actuar después de tales declaraciones: "At the moment the world has no real plan to do any of those things. It continues to pretend that merely setting the goal has been work enough for the last two decades. Its “training plan” – the text that negotiators agreed on in Paris – is a go-slow regimen that aims for a world 3.5C warmer. Its governments are still listening mostly to the fossil fuel industry, which is the coaching equivalent of Bingham".
Le Monde recoge las dudas de que se trate de algo realmente vinculante y recuerda las condiciones de número de países firmantes que debe cumplir para que sea un tratado internacional, todo en el contexto del "debe" o "debería" que estuvo a punto de impedir la firma por parte de los Estados Unidos, cuyo gobierno sabe la que le espera en su Congreso. El que avisa no es traidor).

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